Economía: En tiempos de crisis, no es bueno aguantar
El economista inglés Lord John Maynard Keynes ha dejado frases memorables. Sin respetar su rigor textual, aquí alguna de ellas: "en economía se puede hacer cualquier cosa, lo que no se puede es evitar sus consecuencias", o "el peor mal, es el mal aguantable", o, ante la pregunta: ¿... y en el largo plazo?, "en el largo plazo estaremos todos muertos". Luis Alberto Dalcol*Opinión Nuestro país atraviesa una crisis económica y como toda crisis hay que pagarla. El gobierno ha optado por "pagarla en cuotas". La realidad es que empezó a pagar las cuotas y la crisis creció. Como en tiempos de la circular 1050 del B.C.R.A.En poco tiempo un dólar cercano a $ 15 hoy supera los $ 30. No domina la inflación ni logra crear confianza.La otra alternativa era "pagarla de contado". Aplicar un programa integral que ajustara todas las variables en forma súbita.Nuestra historia económica no registra un modelo de práctica paulatina, escalonada que haya superado las crisis. Por contrario, se aplicaron programas abruptos que lograron recrear confianza y credibilidad en la conducción. Ninguno se sostuvo por cuestiones de ineficiencia posterior al no adaptarse a una disciplina normal de desarrollo económico.De regreso a Keynes, y posado en la expresión citada de: "el peor mal es el mal aguantable", se puede inferir que nuestro país viene aguantando males. Males de desequilibrio fiscal, males de déficit comercial, de endeudamientos, de inflación y de muchos otros males más. Aguanta, aguanta y aguanta. Aguanta los males porque puede. Y porque puede aguantarlos no los resuelve, no los soluciona; y cuanto más pueda aguantarlos mayor es el mal que crea y mayor es el precio que pagará en su recuperación. (Incluso la decisión actual de atacar los males no es producto de una decisión legítima, propia; sino, de exigencias del nuevo acreedor. Nos impone pautas que debimos observar siempre. ¿O alguien cree que se puede vivir con los males aguantables mencionados de forma permanente?).En épocas de crisis se debe abordar de lleno los problemas con medidas que solucionen y no se agoten en consignas, más bien de aplicación en tiempos de abundancia, como es disminuir los ingresos de un Estado asfixiado por el gasto.En épocas de crisis - más precisamente en la presente crisis - se debe parar con la disminución de ingresos por baja de retenciones, aplazar reducciones para el impuesto a las ganancias para ingresos brutos y para cargas sociales. Además, bajar los gastos. Todo ello junto, en forma equitativa, hasta que se arribe al equilibrio. También dejar que el dólar busque su valor para que desaliente importaciones y promueva exportaciones que generen dólares genuinos. Alcanzada la armonía de las cuentas, luego sí, planificar y ser ordenados.*Contador
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