Editorial: La clase media y el mito de la casa propia
Lo ficcional y quimérico, el ideal deseado pero inalcanzable, es una de las acepciones del mito. En eso se ha convertido, justamente, la vivienda para la clase media.Hoy, seis de cada diez argentinos de ese estrato social desea tener una casa propia. Sin embargo, sólo un 17% está en condiciones (seguras y probables) de afrontar una compra inmobiliaria debido a las actuales reglas del mercado.Eso abonan las estadísticas de la consultora D'Alessio, presentadas en un encuentro organizado por la Asociación Empresarios de Vivienda (AEV). Los precios excesivamente altos de las propiedades y el desfase de los ingresos de los compradores y las cuotas de los créditos hipotecarios son algunas de las razones del fenómeno, según el trabajo.En tanto, días atrás, la consultora KPMG informó que, debido a la inflación, una familia que cuente con ingresos de 15.000 pesos mensuales no podría comprarse una casa o departamento ni aún con un crédito hipotecario a 100 años."Asumiendo un valor para el metro cuadrado de 1.740 dólares, un tipo de cambio de 4 pesos por dólar y una cobertura del 70%, ni siquiera un préstamo a 100 años permitiría que un sueldo familiar de 15.000 pesos mensuales alcance el porcentaje de 35% de afectación del ingreso, dado el costo financiero total de 20% anual", explicó la consultora.En otros términos, el informe privado advierte que una tasa de inflación como la actual, aplicada a las cuotas de un préstamo hipotecario, impide mantener la relación de hasta un 35% sobre el total del ingreso familiar por más que se amplíen al máximo los plazos de amortización.
"Esta es, podría denominarse, la restricción 'estructural' de la ausencia de crédito hipotecario", señala el reporte de KPMG. La consultora agrega que "en ausencia de condiciones de certidumbre, la enorme brecha entre el precio de los inmuebles y los salarios resulta en un factor perjudicial para el desarrollo del crédito hipotecario en Argentina, mientras que esa misma brecha (incluso más amplia) era un importante motivo dinamizador del crédito en otras regiones antes de la crisis".
En suma, la clave del problema habitacional de la clase media está en su escasa capacidad de ahorro, que fue en algún momento del pasado la base económica de su cultura.La idea de postergar consumos presentes, para constituir un fondo con el cual acceder a la casa propia o comprar bienes cuya renta constituyera una ayuda en la vejez, fue la clave distintiva de esa clase social.Históricamente, el proyecto personal o familiar de llegar al "techo propio" funcionó como un estímulo para guardar algún billete todos los meses. Pero desde hace tiempo esta meta se hizo inalcanzable para el grueso de los asalariados.Dos de cada tres hogares argentinos gastan todo el sueldo en el mes, según la consultora Poliarquía. La llamada clase media, así, es incapaz de acumular excedentes, algo que era su signo distintivo.Se suele escamotear que hay una correlación estrecha entre la mediocre capacidad adquisitiva de los hogares y el déficit habitacional. En este contexto, la clase media aparece como la más afectada. Y esto porque el Estado históricamente ha venido financiando a los más desfavorecidos, a través de las llamadas "viviendas sociales".Pero ahora son los sectores medios asalariados, empobrecidos, los que pujan por estos planes estatales. Mientras ésta es la nueva clientela de los organismos públicos de vivienda (como el IAPV), los que están un escalón social más abajo, sin tener adónde vivir, a veces optan por convertirse en intrusos (asentamientos).
"Esta es, podría denominarse, la restricción 'estructural' de la ausencia de crédito hipotecario", señala el reporte de KPMG. La consultora agrega que "en ausencia de condiciones de certidumbre, la enorme brecha entre el precio de los inmuebles y los salarios resulta en un factor perjudicial para el desarrollo del crédito hipotecario en Argentina, mientras que esa misma brecha (incluso más amplia) era un importante motivo dinamizador del crédito en otras regiones antes de la crisis".
En suma, la clave del problema habitacional de la clase media está en su escasa capacidad de ahorro, que fue en algún momento del pasado la base económica de su cultura.La idea de postergar consumos presentes, para constituir un fondo con el cual acceder a la casa propia o comprar bienes cuya renta constituyera una ayuda en la vejez, fue la clave distintiva de esa clase social.Históricamente, el proyecto personal o familiar de llegar al "techo propio" funcionó como un estímulo para guardar algún billete todos los meses. Pero desde hace tiempo esta meta se hizo inalcanzable para el grueso de los asalariados.Dos de cada tres hogares argentinos gastan todo el sueldo en el mes, según la consultora Poliarquía. La llamada clase media, así, es incapaz de acumular excedentes, algo que era su signo distintivo.Se suele escamotear que hay una correlación estrecha entre la mediocre capacidad adquisitiva de los hogares y el déficit habitacional. En este contexto, la clase media aparece como la más afectada. Y esto porque el Estado históricamente ha venido financiando a los más desfavorecidos, a través de las llamadas "viviendas sociales".Pero ahora son los sectores medios asalariados, empobrecidos, los que pujan por estos planes estatales. Mientras ésta es la nueva clientela de los organismos públicos de vivienda (como el IAPV), los que están un escalón social más abajo, sin tener adónde vivir, a veces optan por convertirse en intrusos (asentamientos).
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