Educación pública o privada, una decisión familiar que incide en el futuro de los hijos
A pocos días del inicio de un nuevo ciclo lectivo se retoma la discusión sobre qué es mejor: la escuela pública o la privada. elDía habló con tres familias que brindaron sus experiencias y opiniones respecto al caso.Carlos Riera, Rubén Skubij y Mónica FarabelloUnos defienden la enseñanza de la escuela pública, otros simpatizan con las instituciones públicas de gestión privada y por último hay quienes creen que un establecimiento con énfasis en el manejo de idiomas y la doble escolaridad, es lo mejor para sus chicos.Por tradición, la ENOVA
La Escuela Normal Olegario Víctor Andrade vive desde hace varios meses una restauración completa en todo su edificio. La imagen ha cambiado rotundamente con respecto a lo que era años atrás.A partir de esta renovación, muchas familias han volcado nuevamente sus intereses a esta centenaria institución de Gualeguaychú, que por años estuvo relegada a los avatares del tiempo y por la cual han pasado miles de alumnos desde su apertura en 1910.La familia de Alejandro Ramos y Andrea Gómez está fuertemente relacionada a la ENOVA desde hace muchos años. Ambos estudiaron en esta casa durante la secundaria y ahora su hijo Agustín de seis años comienza primer grado.Alejandro fue categórico al momento de explicar el por qué de la decisión del matrimonio de enviar a su hijo a un establecimiento de este tipo, "soy un defensor de la escuela pública"."Siempre asistí a la escuela pública desde jardín hasta quinto año", mencionó Alejandro, quien además cumple funciones como profesor de Educación Física en la ENOVA, y aclaró que sus estudios en el profesorado también fueron en una institución pública.Para Alejandro, la ENOVA es una escuela que está integrada en la familia, porque ahí también estudió su padre, lo hizo él y continuará su hijo. "Siempre nos gustó el trato que tuvieron con nosotros, por ser personal de la casa conozco cómo se maneja el establecimiento y estoy conforme", comentó.Pero su mujer también opinó sobre el caso porque ella también es egresada de la ENOVA. Andrea contó que con Alejandro se conocieron en las aulas de la Normal durante sus años de secundario."Yo fui desde jardín de infantes a la Escuela Normal, fui mucho más tiempo que él - y señaló a su marido - porque él fue a la Rawson", reveló la mujer y explicó que siente un gran afecto por la ENOVA porque le parece una "muy buena escuela".Este joven matrimonio cumplirá a fines de 2012, 20 años de egresados y reconocen que desde sus días como alumnos a la actualidad, la educación ha cambiado mucho, pero son optimistas y creen que estos cambios han sido para bien. "Igualmente, yo siempre digo que la escuela puede ser muy buena, te pueden dar la mejor educación pero si en tu casa no te alienten a estudiar o que tengas el hábito de estudio, no te vale de nada", opinó Andrea.Ante estas palabras, Alejandro contó que su madre fue docente en la ENOVA y desde muy chico le inculcó el hábito del estudio pero reconoció que en la actualidad esto es un poco más complicado debido al acceso que tienen los chicos a la tecnología, que muchas veces sirve como distracción."A los chicos les cuesta hasta hacer deportes, la mayoría no quieren hacer nada por el tema de los vicios de la informática", manifestó Alejandro y por ello recalcó la función de los padres de controlar a sus hijos porque "a veces los chicos le dedican más tiempo a la recreación o a la computadora que al estudio y cuando se llega a fines de año, recién ahí el padre se desayuna que al chico no le fue tan bien como esperaba". La pregunta es obligada, cómo hace un matrimonio joven que tiene un hijo de seis años para enfrentar la tecnología y no caer en esta problemática. "Negociamos", fue la respuesta de la madre."Actualmente tiene la edad del entretenimiento disperso, media hora juega con la computadora y capaz que la otra media hora quiere mirar televisión, al rato quiere dibujar", detalló el padre sobre la conducta de Agustín, algo muy propio para la edad.Andrea agregó que este problema con la tecnología se acentúa a medida que los hijos van creciendo. Alejandro coincide en la opinión de su esposa y agregó: "cuando están llegando a la adolescencia, los chicos manejan otro horario y ahí tenés que estar más encima, al ser más chiquito es más manejable, vamos a ver dentro de unos años qué pasa".Volviendo al plano educativo, este joven matrimonio reconoce que por lo general en Gualeguaychú "no hay mucha diferencia entre una escuela y otra porque ves que los docentes por ahí se repiten, trabajan en un colegio de gestión privada y después van a dar clases a una escuela pública"."Los programas son los mismos, la ley de educación es igual, la única diferencia podría radicar que en la escuela privada no son tan contemplativos ante un caso de mala conducta de un alumno, mientras que en una escuela pública le buscas la vuelta para reinsertarlo, se le tiene más tolerancia, no se lo excluye", mencionó Alejandro.Respecto a esto ejemplificó que en las escuelas públicas de gestión privada, "cuando un chico anda mal de conducta o tiene un problema, casi siempre es excluido, los mandan a que terminen en la escuela pública cuando se formaron durante 6 o 7 años en la de gestión privada, por un problemita los desplazan como diciendo que en la escuela de gestión pública puede terminar cualquiera". La calidez de la parte humana
El Instituto Pío XII -ubicado en Avenida Primera Junta- recibe anualmente a cientos de jóvenes de la ciudad, dando una formación educativa y cristiana.La familia de Máximo Taffarell y María Rosa Cruz tuvieron en cuenta esos puntos y hoy disfrutan que tres hijas concurran a las aulas de ese establecimiento: María Guadalupe y María Elina (terminan este año), y Jazmín María Lourdes (ingresa en el 2012).Taffarell manifestó que "en la mirada cristiana que tenemos de la educación, nos parece fundamental que con nuestros hijos se fortalezca ese compromiso. Con María Rosa venimos viviendo esta actividad de fe cristiana, queremos que los chicos puedan crecer en esta riqueza y a su vez cosechar frutos".Recordó que con la hija mayor empezaron en una escuela pública, luego por cuestiones de organización, tiempo y lugar se incorporó a la escuela 64 "Sagrada Familia". "Una linda experiencia pero decidió ir al Pío XII, su corazón quería eso y nosotros acompañamos fehacientemente su decisión; después siguió María Elina y ahora va a empezar Jazmín que también quiere hacer su secundario allí".María Rosa Cruz expresó que "los frutos se ven, existe un acompañamiento en la educación y formación; nos gusta la parte humana que hay, el interés del equipo de trabajo desde el Pío en el seguimiento de la persona más allá del alumno. Además, hay un apoyo muy grande, un mirar mucho a los valores que hoy día están bastante perdidos en la sociedad".Respecto a la actualidad que viven los jóvenes, señaló que "el problema más grande es la responsabilidad, un punto que siempre se los recalcamos. Ellas no trabajan, estudian pero deben ponerle todas las fuerzas y ganas, que cumplan con el pedido del docente y los horarios".También "en la formación de la Fe que ayuda a ver la realidad diaria y a poder ir eligiendo realmente el camino que uno medianamente le va marcando. Como padres tenemos la esperanza de conseguirlo".En tanto, Taffarel indicó que el diálogo "es muy importante, apuntamos a que se sientan libres pero también que sepan escucharnos y nosotros hacernos escuchar. Los jóvenes aprenden al instante una canción, con la educación debemos hacer lo mismo a través de la charla".¿Cómo se hace? "Con el ejemplo, el servicio y una respuesta firme, siempre. Es responsabilidad mía decir 'hoy no, mañana sí' y mirándolos a la cara, con respeto de ambos lados. Tenemos una norma de convivir, no dejar hacer lo que se quiera sino lo que les sea más útil. No es lo más fácil porque los chicos son muy exigentes. Ahí debe estar nuestra responsabilidad y generosidad". Nuevas decisionesMaría Rosa y Máximo tienen otros dos hijos en el nivel primario que concurren a "La Sagrada Familia". Fiorella María Sol de 10 años y Elías José Luis que pasó a segundo grado. "Veremos qué decisión toman ellos, como organización familiar nos conviene que estén todos juntos pero ellos decidirán si el nivel Medio lo harán en el Instituto Guadalupe o en el Pío XII", aclaró la mamá.Máximo precisó que "nunca le impusimos porque me contradeciría lo de la responsabilidad y la libertad. Cuando Guadalupe nos dijo lo del Pío, le dije 'no'. Pero a su vez abrí la oreja, por donde va la cosa pensé. Bueno, la acompañamos, viene saliendo bien y estamos muy conformes"."Excelencia y motivación"
La ex candidata a intendente de Gualeguaychú por el partido Socialista, Marina Simón y su marido Gustavo Faigenbaum, explicaron a elDía el por qué de la elección del Colegio Las Victorias para la educación de su hija mayor.Al respecto explicó que "no hay una escuela perfecta, todo depende de cada chico, de lo que la familia quiera y necesite". A la hora de la elección, aseguró que recorrieron "muchas escuelas y tuvimos varias noches de insomnio para decidirnos", pero finalmente eligieron "Las Victorias porque somos dos padres que trabajan y nos gusta saber que mientras lo hacemos, nuestra hija está aprendiendo en lugar de estar esperándonos en casa mirando televisión"."Estamos contentos con esta elección, porque cada uno tiene la oportunidad de desarrollarse, y a las 16.30 toda la familia vuelve a casa", aseguró Simón, quien además explicó que la doble escolaridad "nos da más tiempo para estar juntos. También estamos contentos con la escuela porque vemos un clima de excelencia donde nuestra hija aprende y está motivada". Contención y ambiente familiarPor otra parte, el matrimonio indicó que existen algunas preocupaciones por parte de un grupo de padres. Al respecto, señalaron que "hay papás a los que les preocupa que el chico esté tantas horas en la escuela", pero eso "depende mucho de cada chico, vemos que es una escuela donde hay contención y donde la pasan bien"."La primera vez que visité las instalaciones me impresionó el ambiente familiar, tranquilo y relajado", expresó la entrevistada acerca de Las Victorias.Por otra parte, resaltó que hay cosas positivas y negativas para destacar. En este sentido, Simón detalló las cuestiones positivas: "es laica, bilingüe, doble escolaridad, un excelente plantel docente, nivel académico que se mide cada año a través de exámenes con estándares internacionales, siempre hay clases, los grupos son chicos, y todos los días Mariela en la puerta saluda a cada chico por su nombre, el gabinete trabaja permanentemente con los padres y los maestros, la escuela se encarga del transporte al natatorio, el patio es gigante y uno de los recreos es de 45 minutos. Hay aula de música, de plástica y de tecnología con lo que los docentes pueden trabajar bien estas áreas. El comedor tiene un menú variado hecho por una nutricionista y excelentes cocineras".En cuanto a las desventajas, aseguró que "el costo es lo que mas pesa todos los meses y todo el año". El Colegio Las Victorias cuesta 1100 pesos sin comedor y 1420 pesos con comedor. "De todos modos, para los padres que trabajamos, siempre ha sido más barato que 8 horas de servicio doméstico". "En una burbuja"Otra de las preocupaciones que se plantean acerca de la institución, según Marina Simón, es que "a algunos papás les inquieta que los chicos estén 'en una burbuja'; la escuela es conciente de esto y ha desarrollado excelentes proyectos que conectan a los chicos con la comunidad".Lista de útiles en Las VictoriasPara tercer grado, el Colegio le pide a sus alumnos tres carpetas N° 3, libros de castellano e ingles, cuaderno de comunicaciones y cartuchera completa. Los cuadernos de tecnología, computación, ajedrez, música y plástica son los mismos desde primer grado, debido a que los chicos los usan hasta que los terminan, por lo que no hay que comprarlos cada año. Además, dos cartulinas, un papel afiche, una plasticola y dos temperas grandes. Uniformes: de gimnasia y formal. Según los padres, "cuestan lo mismo que en otros colegios y muchas veces se pasan de generación en generación y de familia en familia, por lo que nunca comprás más de uno por año". Privada vs públicaA la hora de elegir sobre la escolaridad de nuestros hijos hay diferentes criterios que se ponen en juego y que se interrelacionan intentando responder, no solo a la ideología personal sino también a las necesidades concretas que la vida actual nos presenta.Entre los más significativos se pueden ver la elección de una escuela pública versus una privada. Los contenidos curriculares y proyectos que cada escuela propone. Los costos económicos que implica. Si ofrece o no una formación religiosa. La carga horaria que implica en relación al trabajo de los padres. La cercanía respecto al hogar, y que status simbólico representa.En general el primer criterio que se considera tiene que ver con la experiencia educativa de los propios padres, quienes hacen una puesta en común acerca de qué aspectos fueron positivos en su enseñanza y cuáles no, y desde aquí proponen un balance sobre qué es lo que mas conveniente.Muchas veces no solo se pone en juego la enseñanza sino también los vínculos que se llevaron a cabo en aquella edad. El estatus simbólico que representa la escuela puede ser crucial en cuanto a la elección, ya que implica la identificación a ciertos grupos sociales y los valores que los padres priorizan.Esta decisión se puede volver un lugar de pertenencia o contrariamente pueda ser sentido como un lugar de exclusión. Para muchos padres esto es más importante que los contenidos curriculares porque consideran la escolarización como suplemento de la educación en el propio hogar.Estos aspectos son los más inconcientes a la hora de seleccionar, ya que tocan la propia historia, y por ello se vuelven los menos racionales. Estos criterios generalmente se interrelacionan con aquellos más prácticos, como lo económico o la cercanía respecto al hogar que representan los que cada familia puede sostener concretamente.La suma de todos estos criterios se enfrentan con la realidad acerca de la disponibilidad de bancos que ofrece la escuela seleccionada.María Victoria Doello JuradoPsicólogaESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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