El 12% de la población tiene diabetes y preocupa la no adopción de medidas saludables para prevenirla
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Celeste Moreno, diabetóloga del Hospital Centenario afirmó que se trata de “la nueva pandemia” que crece cada vez más a nivel global. La que prevalece en Gualeguaychú es la de tipo 2 y ya se detecta en niños y personas jóvenes. Desde Salud Municipal alertaron sobre la falta de incorporación de buenos hábitos.
Se trata de una situación que avanza de forma silenciosa y que tiene su eco en los consultorios de los diabetólogos y nutricionistas de la ciudad, y en las estadísticas a nivel global y nacional.
Celeste Moreno, especialista en diabetes del Hospital Centenario aseguró a Ahora ElDía que se trata de una enfermedad que “aumentó en todo el mundo, y sobre todo en Argentina. Actualmente es el 12% de la población, y eso incluye a Gualeguaychú. Dentro de ese grupo de pacientes, el gran porcentaje tiene diabetes tipo 2, es decir que cuenta con factores genéticos que predisponen a la enfermedad, presentan factores de riesgo como la obesidad, el sobrepeso y son sedentarios”.
Le sigue un grupo intermedio con diabetes genéticas y gestacionales, que son cada vez más prevalentes, “porque las mujeres se embarazan a edades más tardías o se embarazan sin programar el embarazo y tiene sobrepeso, que es un factor de riesgo para diabetes gestacional”.
Moreno explicó que “al bebé lo que le pasa cuando el azúcar está muy alta, es que pueden crecer muy grandes para la edad gestacional, son bebés macrosómicos, que pesan tal vez 4 o 5 kilos, y nacen antes. Pero no van a ser diabéticos porque las madres tienen diabetes gestacional. Las mamás que tienen este tipo de diabetes deben cuidarse para que el bebé no nazca antes, y se tienen que controlar para no quedar con la enfermedad”.
En un bajo porcentaje, hay pacientes diabéticos tipo 1, que son delgados, que no tienen factores genéticos, y desde un inicio requieren insulina. “Dentro de este grupo, también hay algunos pacientes con diabetes autoinmune latente del adulto, que empiezan con una diabetes tipo 2, y en el transcurso del tiempo, se ve que necesitan insulina porque el páncreas empieza a agotarse”.
Años atrás, esta enfermedad crónica se presentaba en personas mayores de 60 años, hoy en día, se puede detectar en cualquier grupo etario.
“La diabetes tipo 2 está apareciendo, que antes no lo veíamos, en niños y personas jóvenes, no respeta edades. Y la diabetes tipo 1, antes era más frecuente en niños y adolescentes, y ahora podemos tener pacientes insulinodependientes en edades medianas y adultos mayores que debutan con la enfermedad y necesitan insulina de manera inmediata”, especificó Moreno.
Según la especialista, el incremento se da por predisposición genética, es decir, por tener familiares con diabetes de primer y segundo grado, por el sedentarismo y malos hábitos.
“El sobrepeso, la mala alimentación, el consumo de alimentos ultraprocesados y la falta de actividad física, son riesgos muy claros para presentar diabetes de tipo 2. A esto, se le suma el uso de pantallas, que provoca que las personas estén mucho tiempo sentadas y con la comida al alcance de la mano. Eso muchas veces predispone a la obesidad, que es el segundo factor de riesgo de la diabetes tipo 2”, resaltó.
No hay clase social que escape a esta “nueva pandemia”, aunque Moreno advirtió que “las clases sociales bajas, por la mala alimentación, y los malos hábitos, pueden tener mayor predisposición por el tipo de alimento que consumen y por la falta de medidas higiénico-dietéticas”.
Sobre los tratamientos disponibles, mencionó que están cambiando todo el tiempo y que Gualeguaychú cuenta con los mismos fármacos que se usan a nivel mundial. Sin embargo, no sólo se puede tratar la enfermedad a través de medicación, sino que hay que tener en cuenta otros aspectos.
“Siempre hay que trabajar en tres pilares que son: la actividad física, se tienen que cumplir 150 minutos por semana de aeróbico y de musculación; el control con una nutricionista, buenos hábitos saludables de alimentación; y el consumo de fármacos. Hay que hacer las tres cosas por igual, no se pueden tomar los fármacos y no hacer actividad física y no comer saludable, tienen que estar los tres pilares”, resaltó.
En términos de prevención, Moreno apuntó que en “diabetes tipo 1 insulino-dependiente se está estudiando si es posible prevenirla, pero en general es muy difícil. Sin embargo, la diabetes tipo 2, que es la que tiene la mayoría, se puede prevenir con hábitos de alimentación, actividad física, y controles anuales de laboratorio. Aunque la persona tenga una carga genética altísima, es posible prevenirla adoptando estas conductas”.
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Falta de adopción de buenos hábitos
El subsecretario de Salud Municipal Pablo Alfaro se refirió a la problemática y contó que “en estos últimos tiempos, la necesidad de adquirir medicamentos para la diabetes, como los hipoglucemiantes orales, ha ido creciendo en relación a la cantidad de pacientes que tienen diabetes. Hace un tiempo estábamos viendo el programa de diabetes de Provincia que nos prevé las insulinas, y estábamos alrededor de unas 1.700 dosis de insulinas mensuales. Realmente asusta. En la ciudad el consumo de insulina es alto, estamos alrededor del 3% de la población”.
En el terreno de la prevención y el monitoreo, Alfaro manifestó que “estábamos trabajando en el seguimiento de las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes. Es algo que se hace, pero que tenemos que seguir mejorando. Tenemos profesores de educación física en los centros de salud para que la gente pueda asistir, y hacer actividad física, y la realidad es que la demanda es relativamente baja. La alimentación, la actividad física y el método médico son los pilares frente a esta enfermedad.”
Alfaro fue tajante y destacó que sin cambio de hábitos es difícil tener un buen abordaje de esta patología.
“Uno puede tener el conocimiento, pero si no hace el cambio de hábitos, no hay otra formar de encauzarnos en el camino de la buena salud, y en este sentido, los centros de salud cuentan con los servicios para poder llevar adelante una buena alimentación y un buen vivir en el sentido metabólico. Pero la demanda es baja, tenemos los nutricionistas, que están de 8 a 13 horas, servicio de enfermería y hay profesionales de la educación física a disposición. De hecho, los nutricionistas salen a caminar con los pacientes, hacen 45 minutos de actividad moderada todos los días, pero la adhesión a este tipo de actividades es baja. Entonces, nos preguntamos ‘¿Cuál es la estrategia para incrementar esto?’. Primero, sin medicamentos no podemos dejar a las personas, entonces, no podemos decir ‘si no haces la actividad física no te entrego los medicamentos’, eso no lo podemos hacer. Lo que sí podemos es invitar e insistir hasta el hartazgo sobre los beneficios de la buena alimentación, el ejercicio, y de llevar adelante los tratamientos médicos”, concluyó.

