El abismo entre las cifras oficiales y el día a día de las niñeras en Gualeguaychú
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Frente al costo mensual fijado por las estadísticas nacionales, las trabajadoras de la atención infantil en la ciudad relatan la inestabilidad del sector, recortes de horas y la obligación de asumir tareas de limpieza para subsistir.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) presenta mensualmente la valorización de la canasta de crianza de la primera infancia, la niñez y la adolescencia (0 a 12 años) que incluye dos componentes: el costo mensual para adquirir los bienes y servicios para su desarrollo y el costo del cuidado. Para su estimación, considera, en primer término, el tiempo teórico requerido de cuidado para cada uno de los tramos de edad. A su vez, las horas de cuidado se valorizan tomando la remuneración de la categoría “Asistencia y cuidado de personas” del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares.
En el último informe, correspondiente a agosto, los montos fueron de $557.303 para menores de 1 año, $663.900 para 1 a 3 años, $567.243 para 4 a 5 años y $713.070 para 6 a 12 años. La mayor parte de estos costos está representada por las horas de cuidado.
De acuerdo a las variables que utiliza el Indec, un menor de 1 año necesita 147 horas de cuidados mensuales; de 1 a 3 años, 168 horas; de 4 a 5 años, 105 horas; y de 6 a 12 años, 84 horas. Como referencia, aplica la escala salarial oficial que establece que, por hora, las niñeras deben cobrar entre $2.300 y $4.000. Estas cifras únicamente se aplican a las personas que están en relación de dependencia, pero la realidad local es otra. Ahora ElDía conversó con tres mujeres que contaron cómo es este trabajo en la ciudad.
Gisela Otero hace muchos años que cuida niños y niñas y relató cómo era su relación con sus empleadores: “Durante casi treinta meses trabajé en relación de dependencia, pero me pagaban muy poco y por eso lo dejé. Me convenía hacerlo en negro porque necesitaba ganar más dinero”.
Hace cuatro años que trabaja en la misma casa y hasta hace un tiempo lo hacía de lunes a viernes desde las 8 hasta que los niños se iban a la escuela en transporte escolar, cerca del mediodía: “Después, como la economía se volvió más difícil, me pidieron que venga menos horas hasta que me dijeron que solamente vaya tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes”.
No tiene un sueldo fijo y hay días que le abonan más y otros menos, dependiendo de las horas que esté al cuidado de los chicos, pero no puede dejarlo porque lo necesita: “No hay muchas posibilidades para conseguir otro empleo hoy en día”.
Ante el recorte de días y de ingresos, decidió diversificarse e ideó una alternativa productiva en su propio hogar: “Soy una persona muy positiva, así que llamé a una amiga que es profesora de gimnasia y le propuse que hiciéramos un emprendimiento en mi casa. Tengo un comedor enorme, lo modifique a pulmón: los steps los hizo mi marido y las colchonetas las aportó la profe … Y así fuimos armando una sala para hacer ejercicios físicos. Tenemos diez alumnas. Tuve que recurrir a esto porque iba a llegar un momento en el que iba a tener que decidir si pagar los impuestos o comer”.
Pero esto no es todo, también hizo un curso de belleza de manos y pies que constituye “una entradita más”, como ella lo llama: “Todos los días le doy gracias a Dios porque soy una mujer que no se queda quieta, siempre estoy buscando sumar algo para salir adelante. Eso sí, gasto lo indispensable”.
A diferencia de quienes deben abarcar múltiples tareas, Gisela se dedica exclusivamente al cuidado. En una situación similar de exclusividad laboral se encuentra Natalia López, quien factura su carga horaria mediante el monotributo, una práctica bastante extendida en el rubro: “Lo prefiero así porque si me ponen en blanco, la hora apenas llega a $4.000 y es muy poco; yo cobro $8.000. Trabajo dos días a la semana muchas horas. Si bien como facturo no tengo aguinaldo, suelen sumarme un plus, pero este año no me lo dieron, como sí sucedió el anterior. De todas formas, no lo reclamé porque tengo miedo de que me digan que no vaya más, tengo muy poco trabajo en este momento”.
El empleo es fluctuante y hay meses que trabaja más horas y gana más: “Cuando las nenas se enferman, necesitan que vaya más tiempo a cuidarlas. Pero por lo general, los padres buscan que sus hijos e hijas estén el mayor tiempo posible haciendo actividades o en la escuela, o si pueden mandarlo doble turno, lo hacen. No buscan una niñera, es muy raro, tienen que tener un muy buen pasar económico para hacerlo”.
Natalia advirtió que “muchas veces, te contratan como niñera y después terminás haciendo otras cosas, como pequeños quehaceres. Si sos joven, agarrás lo que viene, y te ponen a limpiar también. Mi prima, por ejemplo, hacía la limpieza de la casa y cuidaba a los chicos por el mismo dinero. Con los años vas aprendiendo y por eso siempre aclaro que cobro una tarifa diferenciada si también quieren que haga otras tareas”.
Por su parte, Verónica Muller combina las tareas del hogar con la atención de una nena: “No soy solo niñera. Por lo general es así, no te contratan únicamente para cuidar. Conozco chicas a las que les dijeron que las querían de niñeras, pero después les van agregando tareas, como limpieza y lavado. Eso es lo que pasa hoy en día, exclusividad para cuidar niños y niñas hay muy poco. Si estás en blanco, te pagan muy poquito, lo que se establece a nivel nacional (aproximadamente $4.000). Ahora, si lo hacés en negro, la hora por la limpieza se paga cerca de $8.000”.
Por último, mencionó que, en el último tiempo, el trabajo se redujo considerablemente: “Personas que trabajaban tres veces por semana, ahora van una vez. Tengo varias conocidas a las que les pasó eso. Y con el tema niñera, tratan de arreglárselas con algún familiar. De limpieza sino es necesario, te hacen ir una vez por semana y nada más”.

