PESAR EN LA CIUDAD
El adiós de Gualeguaychú a Francisco Duboscq,el primer neonatólogo del Hospital Centenario
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El médico falleció el miércoles 4 de julio a los 70 años. Fue recordado por colegas y allegados, quienes expresaron ante la perdida y resaltaron su trayectoria. “Pancho”, como le decían cariñosamente al neonatólogo, hizo su residencia en el Hospital de Clínicas y luego hizo la especialización en neonatología en el Garrahan.
Camila Mateo
Gran dolor hubo en Gualeguaychú luego de que se conociera la noticia sobre el fallecimiento del doctor Francisco Duboscq, el primer neonatólogo del Hospital Centenario. El médico falleció ayer a los 70 años.
Fue recordado por colegas y allegados, quienes expresaron ante la perdida y resaltaron su trayectoria. “Pancho”, como le decían cariñosamente al neonatólogo, hizo su residencia en el Hospital de Clínicas y luego hizo la especialización en neonatología en el Garrahan.
Su arribo a Gualeguaychú fue importante ya que se convirtió en el primer neonatólogo que tuvo el Hospital Centenario, y con su vocación formó a varios profesionales en la materia.
Al respecto, el pediatra Gini Cambaceres contó: “Continúo lo que había empezado Carlos Alazard que era pediatra, y fue jefe de la Neo. Tenía mucha vocación docente que traía del Hospital de Clínicas y del Garrahan”.
“Los médicos que empezaban a trabajar no todos tenían hecha la residencia de pediatría, sin embargo él se los llevaba a la Neo los que querían hacer pediatría y hacían las guardias y aprendían con él la parte teórica y práctica”.
En este sentido, Cambaceres resaltó su vocación y entrega a la profesión. Lo mismo destacó, María Inés Roldan, neonatóloga que trabajó con el doctor Duboscq.
“Fue un muy buen jefe, era muy humano, empático con el paciente, preocupado, atento, tenía sus cualidades, era gracioso y tenía buen sentido del humor”.
Además, Roldan destacó la preocupación que tenía para con las enfermeras: “Quería que fueran reconocidas, que les pagaran lo que correspondía, y que el Hospital les pagara cursos de capacitación para que se formaran en Buenos Aires”.
Y recordó: “El pasaba todos los días por los servicios y con cada médico de guardia tuvo una buena relación, siempre estaba atento a las necesidades de cada uno. Si hacía falta materiales intentaba conseguirlos”.
Sin embargo, cuando se jubiló hace 5 años dejó de ir a la sala de neonatología, mencionó María Inés y comentó que desconoce por qué no quiso ir más a pesar de que alentaron a que siguiera yendo.
En tanto, Mariana Esnaola, presidenta de Capullo subrayó el rol que tuvo “Pancho” en la actividad que lleva a cabo la asociación civil.
“Pancho ha sido un referente, siempre nos estuvo asesorando sobre todas las necesidades de la sala de neonatología. Nosotras armábamos una reunión, y le decíamos nos juntábamos a las 4 de la tarde y él venía”.
Según Esnaola, con la ayuda de Duboscq pudieron equipar “la Neo” con “incubadoras, incubadoras de transporte, sacaleches, un aparato de luminoterapia, un monitor para terapia intensiva y el primer ecógrafo que tuvo el lugar”.
Incluso, algunas de las integrantes de Capullo tuvieron sus hijos en neonatología del Hospital por lo que consideraban a Pancho “palabra mayor”.
Si hay algo en común que resalta la gente de su entorno es la calidad humana que tuvo. Tal es así que Esnaola expresó: “Yo creo que nunca fue el doctor, siempre fue Pancho, siempre fue un par y sabía el trabajo que hacíamos”.
“Su esposa estuvo en Capullos muchos años, era una gran familia y para nosotros fue un shock enterarnos de su fallecimiento, porque no todo el mundo estaba al tanto y es una de esas personas que le dio una importante continuidad de la sala de neonatología”.
Además, Mariana apuntó nuevamente lo que significaba Francisco Duboscq para el equipo de enfermería: “Las enfermeras están totalmente dolidas, fue un gran impacto”.
Primer pediatra. Por Carolina Carbone
Hace 20 años, cuando nos mudamos a Gualeguaychú con Nico de un año y medio una neumonía nos hizo volver a consultar a Capital a quien había sido hasta entonces su pediatra, ni bien llegamos al consultorio nos dijo “¿Que hacen acá? En Gualeguaychú lo tienen a Pancho Dubosq, vayan tranquilos, están en excelentes manos”. Así fue como lo adoptamos como nuestro pediatra.
En enero de 2006 llegó nuestra segunda hija Marti, imprevista y directamente a la Neo. Allí, durante 45 días, esperábamos cada mañana, la visita del querido Pancho, quien acodado a la incubadora de Marti me escuchaba, dulce y pacientemente.
Eran largos cuestionarios que él respondía con una pasión y una claridad increíble, siempre decíamos que tendríamos que haber escrito un libro de preguntas y respuestas en la Neo.
Tengo la tranquilidad de habérselo dicho y agradecido personalmente, pero cuando las personas se van para siempre uno siente también la necesidad de hacerlo público: GRACIAS POR TANTO QUERIDO PANCHO DUBOSQ! Ahora, descansá en Paz.
