“El agua entró medio metro por falta de planificación de los nuevos barrios”
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El vecino de la zona Sub-Rural Oscar Rodríguez indicó que en las últimas tres inundaciones el agua llegó a cubrir medio metro de su casa. Igual suerte corrieron personas que viven el Alférez Sobral al 2000. Pidió por un mejoramiento del camino y escurrimiento del agua en ocasión de precipitaciones intensas. Vecinos del Gualeyán se reunieron para tratar estos temas y otros relacionados con la seguridad.
Pegado a la capilla Luis Jeannot Sueyro, desde hace siete años, vive Oscar Rodríguez, hombre de Escobar que desembarcó en Gualeguaychú, como tantos otros, en búsqueda de una tranquilidad que no tenía en Buenos Aires.
El camino desde el cementerio hasta la escuela Número 26 y el destacamento policial, deja bastante que desear. Las últimas lluvias dejaron su marca y hay lugares en donde se debe reducir la marcha y transitar a paso de hombre debido a los cortes que presenta la traza vial que cuando llueve se transforma en un arroyo. Por otro lado algunos postes de luz que son de madera han sido asegurados por vecinos con alambre a otro poste.
Oscar Rodríguez vive en Alférez Sobral al 2933, a 5 kilómetros del centro de la ciudad, a 3 de la Ruta 14 y a 80 metros de una cañada atravesada por un badén que cuando llueve se transforma en un "torrente de agua sumamente peligroso". Dijo que en las últimas precipitaciones el "agua corría con mucha furia y casi un metro por encima del badén". Es así que la "Escuela de Gualeyán y el destacamento policial quedan aislados en el camino que conduce directamente al casco urbano". La única que le queda a esa gente es la de dar una "tremenda vuelta por la Ruta 14", explicó Rodríguez.
Dijo que "nunca le había entrado agua en su casa hasta las últimas precipitaciones "que sumaron 250 milímetros en pocos días". Contó que se levantó en horas de la madrugada y "ya tenía agua, al pie de la cama, en los tobillos. Fue un temporal que no nos dio tiempo a nada. La primera lluvia inundó toda la casa e inclusive el agua llegó a cubrir medio metro", en tanto que en la segunda, la marca quedó en los "10 centímetros y en la tercera bastaron 20 minutos de lluvia para que quedemos con agua en toda la casa y en el terreno".
Dijo que no pudo rescatar nada y que todo lo que estaba a nivel piso se mojó. De hecho el "freezer no funciona más, tenemos problemas con la heladera, perdimos colchones y un montón de cosas". Aclaró que no pide que le "repongan nada, simplemente que se hagan las obras necesarias para que la historia no se repita". Señaló que viven mirando el cielo y la aparición de un nubarrón que presagie tormenta los pone en alerta, porque con "cualquier lluvia los desagües se tapan y el agua llega a nuestros hogares".
La situación se agravó con la "construcción de barrios cercanos a nuestras casas". A su entender, "no fueron planeados como correspondía. "Antes de que fueran levantados no teníamos mayores problemas, pero ahora cada vez es más difícil vivir de esta manera". Dijo que cuando lo estaban haciendo el material, arena fundamentalmente, en ocasión de precipitaciones "terminaba en mi casa y en la de los vecinos".
En otro orden, contó que "mucha gente de la ciudad viene y arroja basura en esta zona, particularmente en la cañada o arroyo que baja de Urquiza al Oeste y termina en el Arroyo Gualeyán tapando los desagües naturales".
Dijo que en la última tormenta el agua cortó "todo el camino", aunque "siempre tenemos problemas cuando llueve, más allá de la intensidad de la misma". Reconoció que "tiempo atrás echaron broza en el camino, pero duró muy poco, y tampoco es la solución", acotó.
Aclaró que es difícil que un auto se quede encajado, por lo que la "transitabilidad está casi asegurada, pero se circula sorteando pozos, grietas que destrozan a los coches".
La seguridad
Señaló que en sus primeros años en el campito de dos hectáreas que adquirió no había tenido problemas, pero en los últimos tiempos "creo que no quedó nadie en Boulevard de María y en la zona que no haya sido víctima de un hecho delictivo".
Y los pocos chacareros que quedan en la zona donde nació y se crió el Padre Luís Jeannot Sueyro, no "pueden salir de sus hogares porque se quedan sin animales por las carneadas".
En su caso, recordó que dos años atrás le robaron "lechones, corderos, hasta que dije 'basta' y abandoné la producción". Comentó que tenía 15 gansos y que le quedaron solamente dos por los robos.
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