“El arma estaba lista para disparar”: El verdulero asaltado rompió el silencio y habló del violento episodio
Un dramático asalto sacudió a la ciudad el último viernes cerca de las 20.40 horas, cuando un comerciante fue víctima de la inseguridad en la puerta de su propio domicilio. Jonathan Bacigalupo, dueño de una verdulería local, fue interceptado por dos “motochorros” justo en el momento en que descendía de su camioneta junto a su familia tras finalizar su jornada laboral.
El verdulero relató los momentos de tensión que vivió al ser sorprendido por los asaltantes. “Me bajé, intenté cerrar la camioneta rápido, se me trabó la llave y me demoré unos segunditos. En eso los veo y me dicen ‘dame la mochila'”, detalló la víctima. Al girarse, se encontró de frente con uno de los delincuentes apuntándole con un arma de fuego.
“El arma estaba lista para disparar”, aseguró el comerciante al observar que el revólver estaba preparado para gatillar. La gravedad del hecho quedó evidenciada luego de que se encontraran dos balas sin percutar tiradas en el suelo, junto a la rueda de la camioneta, las cuales aparentemente se le cayeron al asaltante durante el arrebato.
El botín y el ruego por la documentación
Los ladrones lograron escapar con la mochila de Bacigalupo, llevándose no solo el dinero, sino también objetos de valor personal y laboral incalculable. Dentro de la misma, el trabajador llevaba su billetera, carnet de conducir, documentos de identidad y papeles del mercado que son fundamentales para su comercio.
“Los papeles son esenciales para mí y solamente yo los puedo utilizar. Apelo a que si alguien los ve o me los quiere hacer llegar con un cadete, sería bienvenido”, suplicó Jonathan, resignado a la pérdida del dinero pero esperanzado en recuperar su documento y sus herramientas administrativas.
Sospechas de un robo planificado
Consultado sobre la mecánica del asalto, la víctima descartó que se tratara de un hecho “al voleo”. Bacigalupo vive en ese barrio desde hace 10 años y asegura que es una zona tranquila donde nunca había sufrido un episodio similar. El comerciante sospecha que los asaltantes conocían sus movimientos y lo estaban esperando en el momento de mayor vulnerabilidad, justo al llegar a su casa.
El profundo trauma de su hijo
Más allá de lo material, la peor parte del asalto se la llevó el hijo de 9 años de la pareja, quien presenció cómo encañonaban a su padre a escasas horas de celebrar su cumpleaños.
“Fue una combinación terrible. Desde el viernes hasta hoy duerme con nosotros en la pieza. De noche empieza el llanto, dolor de panza, agarra vómitos… es un cuadro terrible”, relató el padre, visiblemente afectado por el estado de shock en el que quedó el menor.
Hoy, la familia intenta retomar su rutina en la verdulería, pero con las secuelas de la violencia sufrida. “Evidentemente, además del dinero perdí la tranquilidad mía, de mi mujer y de mis hijos. Uno como adulto tiene que continuar, pero ahora estoy mirando para todos lados con mucho más ojo que antes”, concluyó el comerciante.
