“El arte es una consecuencia del trabajo, sin esfuerzo es imposible hacer arte”
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Martín Naef se ha destacado en Argentina y el mundo, aunque por su perfil bajo y humildad, muchos no lo conocen. Hace más de quince años fue uno de los que le dio al carnaval un salto cualitativo en sus carrozas. A los 42 años se siente agradecido "porque puedo vivir de lo que realmente me gusta". Luciano PeraltaDe chiquito empezó a compartir su arte con los materiales que los rodeaban a diario. En la primaria tallaba las tizas, tallaba soldaditos en los lápices, en madera; "una vez le regalé un jabón a la maestra de sexto donde había tallado a la Virgen de Lujan, medio de chupa media", recuerda entre risas.Es el hijo del medio de una familia que define como tradicional y conservadora. Es el que vino a romper algunos esquemas establecidos. Dejó la facultad para ser artista."El arte es una consecuencia del trabajo, si vos no trabajas y te esforzás por eso que hacés es imposible hacer arte, el 90% es trabajo", expresa Martín y vaya si lo sostiene con las práctica, trabaja muchas horas al día, duerme solo cinco horas diarias, está ocupado entre el taller y La Madriguera, el bar que abrió hace pocos meses y desde donde comparte su obra. "Si yo pudiera vivir sin dormir seria fantástico", remata.- ¿Por qué dormís tan poco?-A diferencia de mucha gente, tengo la suerte de que lo que hago es realmente lo que me gusta hacer. Por eso estoy pendiente de todo lo que tengo que hacer y no duermo.Éste verano, y por primera vez en 18 años, se fue de vacaciones con su familia. "Los primeros tres o cuatro días descanse, pero después necesitaba hacer algo, me compré una pala y me puse a hacer esculturas en la arena".Martín trabaja en el taller que esta pegado al bar, sobre Colombo. Son cinco los compañeros que trabajan a diario junto a él. "Todo lo que yo pueda llegar a hacer y todo lo que yo te pueda contar está basado en el trabajo y en el esfuerzo de los chicos que trabajan conmigo. No podés hacer grandes cosas solo", relata.Cuando terminó la secundaria se fue a Concepción del Uruguay a estudiar Ingeniería Civil. Hizo hasta cuarto año, consiguió trabajo en el carnaval y no volvió más a Uruguay.- ¿Te quedaste en Gualeguaychú?- No, me fui a Buenos Aires. Ese primer año trabajé de cadete en microcentro. Imaginate...intenté retomar la carrera en la UTN pero no me daban los tiempos.Antes de ser el reconocido artista al que le encargan trabajos desde diferentes lugares de la geografía nacional y hasta del exterior, llegó a recorrer 32 bancos por día al ritmo del microcentro porteño.- ¿Cuándo empezaste con las carrozas del Carnaval?- Hice algunas cosas chicas antes, pero en la temporada del '97 empecé a trabajar en Papelitos. Entré para hacer tareas generales y como necesitaban hacer dos esculturas, las hice yo. Nunca había trabajado en telgopor, pero como estaba acostumbrado a tallar en madera, el tergopol era una manteca para mí.En Buenos Aires estudió en el IUNA, empezó la Licenciatura en Artes Visuales con Orientación en Escultura y Pintura, "arranqué sabiendo que no me iba a recibir, entonces traté de optimizar todo, las mejores cátedras, los mejores profesores", relata Martín, a la vez que su discurso destroza el del mandato familiar y da vía libre a la libertad artística innata en él.- En Buenos Aires, nos juntábamos todos los días cuatro horas a dibujar y a hacer maquetas para la comparsa. Fue la primera vez que alguien becaba gente para laburar en la comparsa, lamentablemente eso se perdió.Como tantos, viajaba a Gualeguaychú todos los fines de semana. Venia los viernes a la tarde o los sábados a la mañana, a dedo. El primer año en el carnaval trabajaba de lunes a lunes, 14 horas por día por 200 pesos. En Capital se contactó con un artista, con el que trabajó unos meses.- Un día me dice, che mirá tengo este laburo pero estamos cortos de tiempo, eran como unas macroformas de envases del shampoo que teníamos que hacer para una publicidad, y me dice que lo teníamos que sacar en cuatro días. El tipo me dice, yo te puedo pagar 250 pesos por cada talla, era lo que yo ganaba en el carnaval por todo un mes de trabajo: hice las tres ese mismo día, tres sueldos en un día. ¡Imaginate! lágrimas de alegría me caían.- ¿Cómo ves la actualidad del carnaval?El carnaval hace cuatro años que viene para atrás. Todas las decisiones dirigenciales van en contra del espectáculo.- ¿Por qué?En "La siesta" de Papelitos, en el '98, conseguimos, después de luchar mucho, que la carroza de los músicos fuera tematizada. Fue uno de los grandes éxitos artísticos que tuvimos en el carnaval, ahora por una decisión arbitraria de gente que ni siquiera tiene conocimientos artísticos, tiramos 15 años para atrás el espectáculo.- ¿Por qué creés que es así?Dicen que por una cuestión de costos. Yo los invito a que vengan y se sienten conmigo y me digan cuanto ahorraron...El público viene menos porque el espectáculo ofrece menos. Hace cuatro años que no mejoramos. Nosotros ya tendríamos que tener movimientos mecánicos, neumáticos, hidráulicos en carrozas... hay mucha gente capacitada para hacerlo.A pesar de su envergadura como artista y a pesar de las firmas empresariales con las que trabaja, Martín hace 18 años que comparte su arte con los jóvenes que realizan, año a año, carrozas estudiantiles. Si hay alguien autorizado para opinar sobre la materia es Naef: "El desfile de carrozas está en una situación muy crítica, eso me preocupa mucho más que el carnaval".- ¿Por qué?- Porque se ha reducido a una mera competencia. Ningún reglamento ha prohibido tantas cosas como éste año. Se prohíbe bailar arriba y al costado de las carrozas en una fiesta estudiantil. Se ponen en jueces de temas políticos, dicen que no se pueden hacer política. Los pibes están participando de consejos estudiantiles, militando, somos seres políticos. Está bien, no hagamos ofensas si querés, pero el arte siempre transpasó las prohibiciones, vos no podés ponerle la tapa porque las ideas se escapan igual.- ¿Qué otra cosa está prohibida?- Ahora están todos asustados, han hecho batallones de buchones en el carnaval. Está prohibido que los padres ayuden a los chicos, si van los padres los chicos se denuncian entre ellos. Tampoco pueden tallar telgopor porque dicen que es mucho más valorable el trabajo artesanal en papel.La crítica, ésta vez no viene desde un padre enojado o un grito rebelde de algún adolescente. Lo dice alguien que nació artísticamente en las carrozas estudiantiles.- Vivís como algo muy tuyo al desfiles de carrozas...- Es que los que somos de Gualeguaychú y hemos tenido la oportunidad de recorrer otras ciudades, te pasa que vas a una reunión y empezás a contar algo de las carrozas y sos el centro de la atención. Porque esto es único, no existe otra experiencia como ésta en el país. Pero esto va más allá de la competencia, nos enriquece culturalmente, nos da un sentido de pertenencia. Una actividad artística que ni siquiera se frenó en la época de la dictadura cuando los carnavales se disolvieron. Si perdemos de vista ese tipo de cosas estamos equivocadísimos.Naef en el obeliscoHa hecho trabajos artísticos en innumerable lugares, pero por su magnitud y por el lugar que ocupó en la geografía porteña, hay uno que es digno de recordar. Un día golpearon la puerta de su taller, era un ejecutivo de Pepsi para pedirle un trabajo. "Nos golpean la puerta y terminamos haciendo una cabeza de perro de cuatro toneladas para poner frente al obelisco en Buenos Aires".- ¿Cuánto tardaron en hacerla?- 47 días en hacerla entera y después fuimos un domingo entero, tuvimos que cortar casi todos los carriles de Avenida Corrientes para armarlo. Es una obra faraónica. Llegamos a hacer este tipo de trabajo porque yo soy un inconciente. Tomás conciencia del laburo una vez que lo tenés terminado. Era una gran empresa para ellos, para nosotros un juego.- ¿Vas a seguir con el carnaval?- Quiero seguir trabajando para el carnaval pero necesitamos hacer laburos cada vez más eficientes. Tengo un equipo muy preparado para resolver estructuras grandes. Cuando me vienen a hablar les ofrezco eso porque es donde somos eficientes por el dinero que tenés que cobrar y por la plata que necesitás para vivir. Pero después el trabajo decorativo, armar molduras, empapelados y la parte de madera de los pisos por ahí tenemos una mano de obra muy costosa para resolver ese tipo de laburo. A mí carnaval me apasiona. Se que hay un montón de cosas que se deben hacer espero que se hagan y espero poder seguir trabajando para el carnaval.
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