El atractivo de la gastronomía regional
Entre Ríos ofrece una amplia variedad en gastronomía regional, a partir de su rica geografía y una demografía diversa conectada con la historia de los inmigrantes.La gastronomía es una faceta de la cultura de una región, ya que permite descubrir usos y costumbres de una región. Es un motor muy importante que motiva el traslado de miles de turistas.Quienes visitan por estos días la provincia de Urquiza podrán experimentar sensitivamente su identidad cultural disfrutando de sus sabores vernáculos, tan variados como la gente de la provincia.En las diferentes ciudades de Entre Ríos se pueden degustar el asado criollo y el con cuero, el tradicional alfajor entrerriano, tortas fritas, productos en base a nuez y miel, dulces y escabeches, salames, fiambres, chacinados y quesos.Y son un clásico los platos a base de pescado fresco que se ofrecen a lo largo de las costas de los ríos Paraná y Uruguay. Aquí se pueden saborear platos típicos como el surubí al paquete, el dorado a la parrilla, la boga a la pizza o los dúos de río con puré o ensalada.Al recorrer la cultura y la idiosincrasia de la provincia de Entre Ríos, es posible encontrarse con aromas y sabores particulares: recetas heredadas de sus antepasados inmigrantes, elaboraciones autóctonas y técnicas milenarias.Recorriendo la provincia el turista se puede topar con distintos manjares autóctonos, siendo el asado criollo y el con cuero, y la amplia variedad de pescados, sabores característicos de la entrerrianía.La historia de la gastronomía de Entre Ríos se remonta a los primeros pobladores aborígenes. Los nativos, previo a la llegada de los españoles, cazaban, pescaban y recolectaban.La dieta alimenticia de los chanáes, por caso, estuvo compuesta por pescado (en gran proporción); animales de caza (nutrias, ciervos, avestruces, etc.); plantas cultivadas (maíz, calabaza, porotos, etc.), además de miel.Con la colonización española la historia de la gastronomía de Entre Ríos da un giro. Aquí se profundizan las costumbres carnívoras de los habitantes de lo que se llamó Virreinato del Río de la Plata.El consumo de carne proveniente del ganado cimarrón traído por los conquistadores se extendió a lo largo de todo el territorio colonial. Así, la vaca fue la gran protagonista de la cocina de aquella época y lo sigue siendo en la actualidad.Ángel Sánchez, que ha escrito sobre los sabores entrerrianos, habla de una subcultura gastronómica criolla, que según él arranca con la llegada de los españoles y que evoluciona hasta 1850.Hasta ese año, dice, la dieta estaba concentrada en pucheros, guisos, estofados y carnes a la parrilla, en base a los animales traídos por los españoles: vaca, caballo, chivo y oveja.Luego las distintas comunidades inmigratorias (españoles, italianos, judíos, sirio-libaneses, alemanes del Volga, belgas, franceses, suizos, eslavos) incorporaron nuevos alimentos y formas de elaborarlos. Así se produce una multiplicación de comidas que no ha hecho más que expandirse, configurando hoy una variopinta oferta gastronómica."La riqueza gastronómica de Entre Ríos empezó en esos años, cuando se plasmó un cambio profundo", refiere Sánchez.Cabría postular, en suma, que Entre Ríos tiene una identidad culinaria forjada a partir de distintas influencias étnicas que se remontan a los primeros aborígenes, luego al período colonial y más acá en el tiempo a la llegada de los inmigrantes, sobre todo europeos.
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