GUALEGUAYCHÚ Y UNA PROBLEMÁTICA QUE CRECE
El avance de la cocaína: “La adicción no es un problema mental, sino afectivo- emocional”
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En nuestra ciudad la problemática es cada vez más evidente. Los kioscos de droga, los punteros en los barrios son cada vez más visibles y el accionar judicial deja al descubierto un mapa de consumo preocupante. Alejandro Van Wageningen de la Asociación Civil Nuestra Vida y Federico Corfield, en plena etapa de reinserción contaron sus proyectos para Gualeguaychú.
Por Mónica Farabello
No se trata de una problemática que afecta a una clase social. El entramado social está sumergido en el avance del consumo que se hace cada vez más presente en todos los ámbitos. Pero ¿cómo vive una persona adicta y cómo podemos hacer para ayudar a alguien que está atrapado en el consumo de sustancias?
En Argentina ruge una nueva Ley de Salud Mental donde se engloban a las adicciones. En el artículo 4° se expresa que “las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas, legales e ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la presente ley en su relación con los servicios de salud”.
Pero hay otras corrientes de pensamiento que consideran que las adicciones deben ser abordadas por fuera de esta norma y hasta aseguran que debería existir una ley específica para esta problemática.
Alejandro Van Wageningen es Operador socioterapéutico: especialista en adicciones y patologías duales y asociadas. Además, es Director terapéutico de la Asociación Civil Nuestra Vida. Junto a Federico Corfield, paciente en plena recuperación y reinserción social, visitaron ElDía para contar los proyectos que tienen para nuestra ciudad.
¿Cuál es la situación de Entre Ríos respecto a las adicciones y el narcotráfico? ¿Es una provincia de paso?
Alejando: Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba son las provincias con mayor problemática.
En Entre Ríos no hay un programa específico para abordar las adicciones, aunque sí tienen una buena plataforma de derivación. A nosotros nos llegaban muchísimos pacientes de Entre Ríos y nos llamaba mucho la atención.
Esto se dispara porque Sedronar dejó de ser la gran institución que era. De hecho, vació más de 80 comunidades en todo el país y una de ellas fue la nuestra. Esto pasa por la nueva Ley de Salud mental que habla de la no internación y de los tratamientos ambulatorios de los pacientes; de tratar al adicto como un enfermo mental que pueda ser tratado con medicación.
Este paciente es subsidiado por hacer el tratamiento, y la realidad es que a ese subsidio lo usa para consumir.
Nosotros teníamos cierta cantidad de plazas para el Sedronar, hasta que en un momento nos pidieron si podíamos destinarle el 100% de las plazas, y lo hicimos.
La nueva Ley de Salud Mental está redactada en un escritorio, sin conocer las comunidades ni lo que vive un adicto.Deberíamos tener una Ley especial para las adicciones.
¿Cómo podemos ayudar a un paciente?
Federico: En mi caso llegué a la comunidad en Tortuguitas y me sentí muy acompañado. Me enseñaron a decir lo que siento y a tener un proyecto de vida. También aprendí a disfrutar cada cosa que hago, desde estar con un amigo, trabajar, comer con la familia o tomar unos mates. Yo nunca lo había hecho en mi vida. Si alguien quiere ayudar a un paciente, tiene que acercarse a la Asociación Nuestra Vida.
Yo tuve que hacer muchos duelos y poner los pies sobre la tierra. Intenté muchos tratamientos acá y no resultaron, pero en la Asociación me ayudaron a hacer duelos y a entender que hay lugares donde no puedo ir más; eso lo tengo en claro, como tengo en claro que la cocaína me iba a matar, como me mató emocionalmente, familiarmente, como persona me destruyó.
Ahora voy a armar un proyecto laboral donde voy a ser la cabeza, pero ya no voy a estar en la noche. Además, ya me inscribí en la carrera de psicología social para sumarme al equipo de trabajo de la Asociación.
¿De qué se trata el tratamiento que ofrecen?
Alejandro. El tratamiento es un proceso de autoconocimiento para saber cuáles son tus necesidades y tus proyectos de vida. El adicto no tiene proyecto de vida y por eso va para cualquier cosa. Hay que saber qué te hace bien, qué te hace mal.
Yo pasé 20 años de consumo de cocaína, me estaba autodestruyendo hasta que me interné y decidí orientar mi trabajo hacia las adicciones.
En la nueva Ley ¿la adicción es tomada como una enfermedad mental?
Alejandro: La adicción no es un problema mental, sino afectivo- emocional y bio psicosocial. El adicto no es adicto a la pasta base, o a la cocaína, el adicto se enferma mucho antes de probar las drogas y lo vemos porque cuando empezamos a trabajar con la persona nos damos cuenta desde su historia de vida.
Hay que empezar a saber cuándo empezamos a enfermarnos. Muchos se dan cuenta que a muy temprana edad empezaron a crear patrones de conducta adictivos, o copiaron conductas de familiares.
El adicto es el síntoma latente de un círculo social enfermo; puede ser la familia, su entorno. Lo que pasa que el adicto es el más sensible de ese círculo social, es el que absorbe todo, el que ve todo, siente todo y no puede expresarlo y todo eso lo va enfermando… y cuando no da más, es que aparece el factor externo que es la droga.
En su imaginario cree que eso le genera un cambio de ánimo y que puede esconderse atrás de eso y que eso lo va a salvar de lo que le pasa, hasta que se da cuenta que no es así, que se está destruyendo.
¿En tu caso fue así?
Federico: Sí…yo siempre era el chistoso, pero empecé a hablar en serio en la comunidad. Buscaba un reconocimiento en los demás, todo el tiempo…o en afectos míos y no lo encontré. Yo ahora no tengo que estar en ningún lado, no necesito nada y me emociona decirlo.
Me dieron medicación en exceso y era un zombie que consumía cocaína
La Asociación y un proyecto para Gualeguaychú
Alejandro contó que conocían el panorama de la provincia y de Gualeguaychú porque tenían muchos pacientes de la ciudad.
“Cuando llegó Fede, me sumé a su recuperación en la etapa de reinserción, por lo que empecé a venir más seguido a la ciudad. Empezamos a caminar las calles de una ciudad donde se ve la enfermedad. Empezaron a ver a Federico como un testimonio vivo de que una persona se puede curar y sanar de una adicción. Nos empezaron a hacer propuestas y pedidos porque nos decían que en la ciudad no hay un tratamiento como el que damos nosotros”, relató el operador psicosocial.
Destacó que muchas personas les decían que “acá hay muchos problemas de adicciones y que acá los profesionales que hay son pocos y no alcanzan, o que algunos tratamientos no están dando resultados; por eso vimos que hay un campo virgen para trabajar. Tenemos 30 años en esto, sabemos que el tratamiento funciona y empezamos a relacionarnos con personas, a hacer un estudio de campo y tuvimos una gran repercusión”.
La sede que va a funcionar en el edificio de la Cooperativa El Futuro en Doello Jurado 1177. Allí funcionará la nueva comunidad terapéutica que busca dar ayuda a personas en situación de consumo.
“En principio se hace una entrevista o dos con el paciente para ver qué tipo de tratamiento necesita. Se hace una evaluación”, detalló Alejando. Además, contó que trabajarán con psicólogos, psiquiatras, operadores psicosociales.
El paciente siempre tiene que estar de acuerdo con el tratamiento que le ofrecen, “porque no podemos darle un tratamiento ambulatorio a alguien que necesita internación, o darle medicación en exceso”, explicó el profesional.
Asimismo, adelantó: “vamos a trabajar con una cantidad de plazas; también con tratamiento ambulatorio; va a ser algo accesible para todas las clases sociales, para eso estamos buscando respaldo estatal y privado. En las próximas semanas vamos a tener reuniones importantes para tener estas definiciones; pero estamos confiados en que para abril de este año la comunidad va a poder abrir sus puertas”.
