El Bullying es analizado por profesionales como un fenómeno de acoso social y moral
[gallery link="file" orderby="title"]Se trata del acoso psicológico, moral y hasta físico entre niños y adolescentes. De todos modos los profesionales aseguran que afecta a todo el seno familiar. Una madre relató en primera persona cómo se sufre ser víctima de bullying. En el Concejo Deliberante analizan un proyecto para aplicar en Gualeguaychú. Sjubij / Farabello / Riera/ Navarro / PeraltaRaquel Nikodem, psicóloga, especialista en niños y desarrollo infantil, atiende a chicos de hasta 12 años "y en algunos casos a adolescentes que vinieron al consultorio de chiquitos".Afirmó que la definición de la palabra Bullying se aplica "en niños que son agredidos dentro del contexto escolar: en el aula, patio, durante el recreo o fuera de la institución".Dijo que "se trata de agresiones que tienen que ver con lo verbal, físico y lo social. Son situaciones en las que el niño es vapuleado psicológicamente". - ¿Estas situaciones se dan en Gualeguaychú?Sí. Se dan en la ciudad de Gualeguaychú y en todos los tipos de escuela. Estamos hablando de escuelas primarias y secundarias de lo público y lo privado. De lo privado confesional y de lo privado no confesional también, en las escuelas del centro y en las ubicadas en la periferia, es generalizado.Quizás, los niños que tienen más oportunidades culturales el bullying va a ser más del estilo psicológico o social, ejerciéndose más la palabra para agredir y lograr el sometimiento en el otro. En aquellos niños donde la palabra no es un recurso tan acostumbrado aparece más la violencia física. - El efecto es el mismo.Igual pero en distintos planos. Porque el niño o el adolescente que padece los efectos del bullying queda excluido, comienza con temores porque se siente indefenso y solo, no sabe a quién pedir ayuda, empieza a descreer de si mismo.Entonces se vuelve un círculo vicioso donde a mayor descreimiento, mayor desconfianza, a perder la estima y menos posibilidades de afrontamiento. Cómo enfrentarloAnte una situación la mejor acción terapéutica es la que puede incluir a todos los planos o contextos, aseguró Raquel Nikodem. "Lo ideal es hacer la intervención institucional y trabajar con el contexto docente, familiar para que los papás y hermanos nos puedan ayudar con este niñito".Expresó que el profesional "debe enseñarle herramientas para pueda seguir adelante, que se sienta protegido por sus referentes de autoridad. Los primeros y más queridos por el niño son los papás, entonces necesitamos su presencia, o los hermanos mayores que en muchas oportunidades nos ayudan mucho para dar seguridad".Además necesita sentirse protegido en el aula y en la escuela, tanto por los docentes como por los padres. Instruir a los docentesEn Argentina se comenzó a hablar de esta dificultad a fines de los 90. "Esto hace que al ser desconocido, los docentes no fueron preparados para enfrentar el bullying".Hay que "hacer psicoeducación con los equipos docentes porque es real que en su formación no la han tenido. No saben qué hacer, los chicos se amenazan en el aula y se agraden. Muchas veces el docente dice: 'a mí no me formaron para esto', y es verdad que no lo formaron para esto"."También es cierto que los medios de comunicación a través de algunos personajes difunden esto. Estos llamados famosos agraden, degradan, se burlan del otro. Entonces ¿por qué no va a ser gracioso en otro lado? "Lo amenazaba y le decía obscenidades"En primera persona, una mamá contó a ElDía su experiencia. Aseguró que el buylling no afecta sólo al niño acosado sino a todo el entorno familiar."Mi hijo comenzó este año el secundario en un colegio privado y venía de terminar su escuela primaria en una escuela pública. Además, a él lo criamos en un pueblo pequeño, y aunque suene raro, estas cosas fueron tomadas como puntos de burla", relató Lidia.Y continuó: "Hay un chico que tiene mucha influencia en el grupo y cruelmente le empezó a decir que se fuera del colegio porque era un negro que tenia que volver a las alcantarillas de donde vino; que no pertenecía a esa sociedad y además lo trataba de homosexual y aplicaba su fuerza porque es el doble de mi hijo".Lidia contó que a su hijo lo encerraba en los pasillos, "lo apoyaba hablándole en el oído y le decía cosas como 'sos mi pu..., le robaba las cosas de la cartuchera y se las mostraba diciendo que eran suyas y buscaba cómplices que afirmaran lo que él decía; le rompía los útiles en la cara y le decía llora pu.. y le volvía a repetir que no pertenecía a esa sociedad que él y su familia volvieran a la alcantarilla".La violencia era verbal, moral y psicológica: La madre del adolescente víctima de Buylling relató que "le decían que éramos inútiles y lacras porque nunca habíamos viajado a EE. UU. y nunca ningún docente se enteró de lo sucedido porque este chico buscaba los momentos justos para nunca ser visto". "Mi hijo se animó a hablar"Un día, la violencia verbal comenzó a tornarse física, y fue el día en que el adolescente de 12 años decidió hablar con su familia: "Me di cuenta que algo le pasaba porque estaba muy nervioso y lo noté angustiado. Lo lleve a dar una vuelta y le pregunte que le pasaba y envuelto en ira y vergüenza me contó todo esto; lo abrace y le pedí permiso para contarle a su papá y así lo hicimos".Las actitudes de la víctima de acoso psicológico o moral comienzan a hacerse evidentes para todo el entorno: "Un día llegué a casa y estaba encerrado con todas las cortinas cerradas, todo transpirado y llorando porque pensaba que me había pasado algo a mi o a cualquiera de la familia. Estaba paralizado sin siquiera llamar por teléfono y ahí fue cuando me mostró los mensajes que decían que no iba a estar seguro ni dentro de su casa y que todos corríamos la misma suerte y puntualmente recalcaba que era homosexual y obscenidades sexuales aberrantes sobre él y sobre mi persona", relató la madre a ElDía. "No hay lugar para matones"La intervención de las autoridades de la escuela, psicólogos especialistas y la contención de los padres, fue fundamental para resolver el conflicto."Una medica asistió a mi hijo y él contó de su sufrimiento; el hijo de la médica va al mismo colegio y también contó cosas similares o peores", aseguró Lidia y contó que "las autoridades de la escuela vinieron a mi casa y tratamos con una profesional que nos dijo que el objetivo primordial del buyilling es posicionarse en la sociedad, y no tiene limites; en algunos caso prefieren que su victima muera, llevarlos al suicidio y esto deja muchas secuelas por eso es muy importante tratar el tema y tomarlo a tiempo".Actualmente, la conducta del chico acosador cambió rotundamente, y esto fue por la decisión unánime de padres, docentes y profesionales de emitir un mensaje único y claro: "no se permiten matones ni discriminadores". El bullying se ve en todos lados, no sólo en las escuelas Aunque el Equipo de Orientación Educativa (EOE) de la Dirección Departamental de Escuelas prefiere hablar de bullying en Gualeguaychú, porque la idiosincrasia nuestra es totalmente diferente a los lugares donde estamos acostumbrados a ver estos casos, pero los profesionales del equipo concuerdan que la mediatización del tema ha ayudado a que los padres estén más alertas.Tres profesionales del EOE, el psicólogo Jorge Falcón y las trabajadoras sociales Marisa Fariña y Carolina Ibarra contaron que ellos son parte de un equipo interdisciplinario que actúa cuando las instancias de la institución educativa se han agotado para tratar un tema particular que puede afectar a un alumno, y a partir de allí intervenir para buscar una solución.Ibarra explicó que el bullying se puede ver en todos los ámbitos de la sociedad, no solamente en las escuelas, "lo que pasa es que la agresividad de algunos alumnos es un reflejo de toda la complejidad social, ellos son un reflejo de la sociedad".Falcón contó que trabajan con la población de alumnos de nivel secundario pero que en el equipo EOE "no recibimos una demanda, una intervención puntual tipificada o categorizada como bullying. Lo que nosotros hemos tenido son casos muy aislados donde el adolescente toma medidas extremas, por ejemplo, intento de suicidio"."Estas situaciones se pueden desencadenar por un desencuentro amoroso o porque una chica no le ha dado bolilla, y por ahí también depende del ámbito en el que se maneje existe competitividad y se puede generar cierta agresividad en el grupo de pertenencia que lo predispone a llevar a la acción cosas extremas", señaló el psicólogo.Falcón agregó que al equipo lo han llamado para trabajar en forma agrupada con chicos. "Nuestra función no es trabajar con un chico aislado, trabajamos en forma grupal, cómo se relaciona ese chico en la escuela, con el grupo, con los docentes, y para esto está la mirada de la trabajadora social, de la psicóloga, de la psicopedagoga, y en función de eso nosotros intervenimos"."Hay instituciones que se centran en una cuestión intelectual casi enciclopedista y promueve cierta competencia. Es una forma de generar un perfil competitivo que va formando la persona", agregó Falcón, explicando fenómenos que ayudan a que se originen conflictos."El tema de las burlas está presente en los chicos, y está presente en todas las clases sociales", acotó Marisa Fariña, "esto en los chicos se da como un síntoma de que en toda la sociedad estamos mal". El HCD analiza proyecto de ordenanza contra el Bullying Los últimos días de noviembre el Congreso de la Nación dio un importante paso en la prevención de los casos de violencia en las escuelas. La Cámara de Diputados dio media sanción a una iniciativa que busca reducir los casos de "bullying", y cuyo principal objetivo es fortalecer los vínculos en los establecimientos.La media sanción surge ante el aumento y difusión en los medios de comunicación de casos de violencia escolar, algunos de ellos graves, tanto en el país como en el exterior.El proyecto espera que la Cámara de Senadores lo convierta en ley y de esa manera Argentina tendrá una norma ajustada a la realidad, que llene el importante vacío legal existente y otorgue un marco de intervención del Estado en la problemática.En ese sentido, la iniciativa establece pautas para las eventuales sanciones a los alumnos y fija la responsabilidad del Ministerio de Educación en torno del tema.Detalla de qué manera proceder en esos casos. Por ejemplo, indica que las sanciones deben "tener un carácter educativo, enmarcándose en un proceso que posibilite al educando hacerse responsable progresivamente de sus actos" y "garantizando el derecho del estudiante a ser escuchado y a formular su descargo"."Hay que correrse de la posición de que el alumno es el problema. El bullying está muy centrado en los individuos. Esta ley, en cambio, es propositiva, porque pone el acento en las escuelas, apunta a los vínculos en las instituciones educativas", afirmó una de las impulsoras de la iniciativa, la diputada nacional por el Frente para la Victoria Mara Brawer, que además es docente y licenciada en psicología."Si se pone el acento en el pibe, se lo estigmatiza. Desde esta propuesta legislativa basada en actividades que el Ministerio de Educación ya lleva adelante, lo que se busca es modificar los vínculos y las condiciones que generan esas violencias, sin estigmatizar", añadió.La ley del más fuerteMientras la ley espera la media sanción de Senadores, varias entidades en todo el país siguen dedicadas al tema. Uno de esos grupos es Bullying Cero Argentina que ofrece capacitaciones en colegios y charlas abiertas a la comunidad.En una entrevista publicada en La Nación, su coordinadora, la pediatra Flavia Sinigagliesi, precisó que "si bien el bullying ha existido siempre, ahora la sociedad es mucho más violenta y eso termina repercutiendo en los niños". ¿De qué manera? Todo depende. Hay nenas a las que el "destierro social" al que las someten sus compañeritas de curso no las afecta, a otras, en cambio, las arrasa emocionalmente. Ese es el punto: que nunca se sabe en qué puede terminar el acoso.Según Sinigagliesi, "todo depende de la vulnerabilidad de cada chico y de su capacidad de volver al estado inicial luego de una experiencia traumática". Un proyecto localEn tanto, Gualeguaychú intenta marcar el camino en el tratamiento de la problemática. En ese sentido, en Comisiones Conjuntas del Concejo Deliberante se debate un proyecto presentado por el bloque de la oposición, autoría de Ricardo Rodríguez, con el que se busca generar un marco de acción.La iniciativa busca "promover la creación de planes y programas que contribuyan a la prevención del maltrato y violencia en niños y jóvenes, desde un ámbito integral y multidisciplinario", según expresa el artículo 1°.Apunta además a "impulsar la firma de convenios entre el municipio y la provincia para la creación de gabinetes de atención y tratamiento de dicha problemática, con personal capacitado y profesionales de la salud, para hacer óptimo el funcionamiento del mismo", señala el artículo 2°.En tanto, se detalla que los gabinetes "serán itinerantes, funcionando en los distintos establecimientos educativos de la ciudad, y en todos donde se presente la problemática (art. 3°)".Asimismo, menciona la necesidad de promover capacitación en la temática del personal docente y no docente, "en todas las instituciones escolares de la comunidad, de todos los niveles educativos", tal lo expresa el artículo 4°.Mientras que en el quinto se establece que "el Poder Ejecutivo Municipal deberá gestionar ante el CGE la incorporación a la currícula educativa del 'bullying' como problemática social".Entre los considerandos, se destaca que "el incremento alarmante de casos de persecución y agresiones que se están detectando en las escuelas, ha llevado a muchos alumnos a vivir situaciones verdaderamente aterradoras", y que "es una práctica que se vuelve frecuente en los niveles de secundarias y preparatorias públicas o privadas de Argentina" En otros paísesEn EE.UU., las víctimas de acoso escolar trepan a 13 millones, se estima que cerca de 160.000 chicos faltan diariamente a clase por temor a ser molestados y casi la mitad de los estudiantes teme ser "buleado" en el baño.También la Universidad de Yale (Estados Unidos), destacada por ser una de las más reconocidas del mundo, publicó un trabajo en el que se señala que un niño víctima de acoso escolar multiplica casi por diez sus chances de tener ideas suicidas.Otro mapeo realizado en Finlandia asegura que "ser acosado o acosador a los ocho años es un factor de riesgo de trastorno psiquiátrico en la edad adulta". "Pueden saber un montón de cosas porque tienen acceso a Internet. Lo que no saben es que hacer con eso"El acoso escolar no distingue clases ni estratos socioculturales. Es una problemática que las atraviesa. ElDía habló sobre este y otros aspectos con Eliana Arbelo, operadora psicosocial que trabajó la problemática desde el Centro de Atención Primaria San Francisco. A mediados de año, junto a otra promotora de salud y una psicóloga, llevaron adelante el grupo de taller adolescente del Centro de Atención Primaria. "Un grupo de chicas del barrio, de entre 11 y 14 años, solicitaron el espacio. Decidimos abrirlo, hacernos cargo y trabajar en base a lo que a ellas les pasaba. Se habló de sexualidad, de adolescencia, de embarazo adolescente. Así salió el tema del bulying"-¿Cómo lo trabajaron?-Hicimos una presentación de un video educativo que trata sobre bulying. Son dibujitos de hormiguitas y toritos. Y bueno, ellos hicieron sus reflexiones y conclusiones. Después, cuando nos mostraron la película que habían visto ellas, dijimos: ¡nosotros con hormiguitas y toritos! Trajo la película "Bulying", que termina con la muerte del protagonista. Fue terrible.La profesional cuenta que los chicos manejan información, saben lo que es el bulying. "Pueden saber un montón de cosas porque tienen acceso a Internet. Lo que no saben es que hacer con eso. Por ahí no saben lo que es el bulying pero si saben lo que es agarrarse a piñas dentro del colegio o tener a uno "de hijo". Lo saben porque lo viven". Arbelo cuenta que empezaron siendo cinco chicas en el taller y que hoy son quince en el grupo y es mixto. -¿Cómo se interpela al adolescente?-No es fácil. Nos fuimos de picnic a la canchita de San Francisco donde estaban jugando todos los chicos. Nos pusimos a jugar a la pelota. Después aparecimos en el taller con varios pibes más. Así se fueron sumando.-¿Qué cosas salen en el taller?-Hubo una chica que nos contó que había un compañero que lo tenían a mal traer. El acoso era todo el tiempo. Ella le dijo a la directora, porque ya era alevoso como le pegaban. Pobrecito era chiquito de cuerpo y ellos eran muchos y lo iban a matar.El bulying tiene una característica. Siempre pasa cuando las autoridades no ven. Adentro de un baño, en un pasillo. "Es un trabajo conjunto con la familia, el chico, los maestros. No es fácil porque a veces el chico proviene de una familia de abusos, entonces los patrones tienden a repetirse. O por ahí simplemente son padres que laburan, que no están en todo el día"-Más allá de la experiencia del taller adolescente, qué otras herramientas existen para atender estos casos-Ahora funcionan, en los colegios, los gabinetes psicopedagógicos. Hay operadores psicosociales, psicopedagogos, psicólogos. El tema es que llegue hasta ahí. Es muy difícil. El chico que es víctima de bulying está aterrorizado y los compañeros tienen pánico. Da miedo, es un problema que se resuelve entre la víctima, el victimario, los padres, maestros y autoridades.
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