El camino del libro: “Son como los hijos, se engendran y se dan a luz
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¿Cómo se inspiran los autores? ¿Cómo se transforma un manuscrito en una publicación? Lejos de ser una tarea solitaria, la edición de una obra es una sumatoria de procesos que involucra a mucha gente, quién es quién y qué tareas corresponden a cada uno en la cadena editorial. Florencia Carbone Paradojas de este mundo hiperconectado: lo que se establece como una relación tan íntima y personal con un objeto que a primera vista tiene nombre y apellido, cobra vida después de recorrer un camino en el que se suceden las postas humanas. El nacimiento de un libro requiere de la idea y el deseo de su autor, pero eso es sólo el empujón inicial, una suerte de prefacio de la historia.En el hipotético índice de "esta historia", aparecerán maestros, métodos, editoriales, editores, lectores, correctores, diseñadores, ilustradores, imprentas, y varios subcapítulos más.Los libros como los hijos, se engendran y se dan a luz. Eso sí, en este proceso no hay tiempos estipulados y la profesionalización ha llegado a punto tal que en la gestación interviene una numerosa red de personas."La meditación de una idea es muy solitaria", dice Marcelo Zapata, autor de El Secreto De Puccini, una novela que conjuga "todo": historia, amor, sexo, intrigas...¿Cómo funciona eso de la inspiración en los escritores? ¿Es cierta y posible esa vida bohemia y libre en la que "de la nada" surgen grandes ideas?Zapata sonríe (como buena parte del tiempo que habla), y responde: "Las mejores ideas suelen venir en los momentos menos pensados, en mi caso en la ducha -confiesa con cierta timidez-. Tengo siempre una libretita y ahí voy registrando todo. Después vuelco eso en un archivo general en la computadora al que llamo Apuntes. Después lo voy dividiendo según corresponde".Definitivamente eso de la espera pasiva no va, pertenece a la larga lista de mitos y leyendas en torno al oficio. De hecho, Zapata trabaja como periodista desde hace años, es uno de los críticos de cine más reconocidos del país. Y en su relato no puede obviar su experiencia, la que aprovechó para hacer su novela."Escribir es como si estuvieras filmando. En general una escena se rehace, hay un montaje, se le da un orden, se eliminan partes o se altera la secuencia", explica.¿Cómo surgió la idea de hacer El Secreto De Puccini? "Soy melómano. Cuando me enteré de la existencia de un hermano de Giacomo Puccini que había estado en la Argentina decido hacer "algo". Empecé a investigar y encontré algunos autores que habían hecho sólo cosas breves. Lo importante es dejar de lado la pereza, porque la actividad periodística y la vida misma van tapando el resto. En principio la idea era escribir un ensayo y así empecé, pero no me conformaba, me atraía más la ficción. Finalmente decidí hacer la novela y me dediqué a ella durante dos años. Lo primero que hacés es definir los protagonistas. En este caso hay un trasfondo histórico que va suministrando personajes y también hay algunos ficticios creados a medida."Una vez que el autor tiene lista su obra, la lleva a una editorial. Zapata pasó por tres antes de que la publicaran. QUÉ SE PUBLICAEs allí donde aparece la figura del "Editor". Ana Laura Caruso es Editora en Random House, un grupo editorial que tiene varios sellos que abarcan diferentes públicos y temáticas."El papel del editor es el de gestar un manuscrito desde que llega a la editorial", explica Caruso. En el caso de Random House reciben nuevos (los leen o los mandan a leer para ver si son publicables. Esa tarea recae en manos del "Lector") o libros ya publicados para traducir si están escritos en otro idioma o adaptarlos si están escritos en español.Además de ser correctora literaria y traductora de inglés, María José Rodríguez Murguiondo, es "Lector"."Nuestra tarea es redactar confeccionar informes de lectura diciendo si el manuscrito que nos entrega el editor es publicable o no", explica Rodríguez Murguiondo.¿En qué consiste específicamente esa tarea? En hacer una valoración de "méritos a destacar; defectos a señalar; observaciones; si puede herir a un público en particular", y, finalmente, calificar de 1 a 10 el valor literario y comercial de la historia que tiene entre manos.Todo eso se vuelca en planillas que se asemejan mucho al boletín escolar, pero ¡ojo! para que un libro sea publicable no alcanza con "zafar" con 4, como en el colegio, "mínimo se necesita un 8", advierte Rodríguez Murguiondo que en 2009 decidió viajar a España para hacer un curso de capacitación como "Lector" porque en aquel entonces en la Argentina no había nada por el estilo.Aunque admite que por razones de volúmenes y costos no es muy habitual, María José tuvo a su cargo una adaptación del español europeo al "español neutro para el Cono Sur": fue la encargada de "acercar" idiomáticamente a estas tierras la colección de los siete libros de Harry Potter.Pero, volviendo al circuito que recorre en la editorial, si el manuscrito pasa la prueba en la reunión de semanal de editores -logra ahí la aprobación del director de Editores-, pasará al próximo casillero."Hay dos grandes grupos de propuestas -explica Caruso-: libro cerrado (novela o cuento) o investigaciones periodísticas. En el primer caso, el trabajo se presenta completo, como lo indica su nombre. En el segundo, suele presentarse el título, una sinopsis de lo que se quiere desarrollar, un índice sumariado, un capítulo escrito, el presupuesto necesario y una fecha tentativa de entrega".Durante el proceso el autor tiene "un ida y vuelta permanente con los editores, que ayudan a pensar el libro", agrega. DERECHOS DE AUTOREl Grupo, que edita alrededor de 40 novedades mensuales (no son todas locales pero se imprimen todas en el país y se adaptan las traducciones y las tapas de los libros), tiene un Departamento de Derechos de Autor (que también se encarga de todos los aspectos legales en el caso de los libros de investigación periodística); un Departamento de Marketing y Prensa (se ocupa de la promoción de los libros); y un Departamento de Producción, una de cuyas áreas es Corrección. "Hay correctores que trabajan en la empresa corrigiendo tapas, contratapas y muchas veces los libros pero en general el trabajo de corrección de galeras (interiores del libro) se terceriza. Es decir, ese departamento trabaja con correctores externos que corrigen los libros, aunque es un staff ya conocido que trabaja desde hace años con nosotros", dice Caruso.¿Cómo llegan los manuscritos a una editorial? En la Argentina, directamente de manos de su autor. Según explicó la editora de Random House, a diferencia de lo que ocurre en países como Estados Unidos, aquí no está difundida la figura de los agentes literarios, una suerte de intermediarios o filtros entre los escritores y las editoriales.¿Qué pasa una vez que la obra recibió el ok de la editorial? ¡Ahí empieza una carrera contra reloj! La relación Autor-Editor se hace más estrecha."Durante esa parte te vas reuniendo con el Editor, pero además hay revisores de detalles históricos como marcas de cigarrillos o el aroma de una flor que aparece en el libro. Se sufre y se disfruta todo. Cuando cortás cosas que no querés, pero hay que hacerlo... Mi libro pasó por tres editoriales antes de que la publicaran, en algunos casos recibí sugerencias que llevé a la práctica; en otras no. El título original, por ejemplo, se cambió a pedido de la editorial y no fue una concesión a disgusto", recuerda Zapata.Todo encaminado. Se negociaron y aceptaron después de idas y vueltas pedidos y "sugerencias" de ambas partes. Llegó la hora de la verdad. La entrada en planta. EL LABORATORIO GRÁFICOLa planta impresora de Arcángel Maggio se parece más a un laboratorio que a un taller.Es cierto que la tecnología cambió nuestras vidas, pero el impacto en la industria gráfica ha sido determinante. Más allá del aumento de la calidad en las impresiones y la limpieza de los lugares de trabajo gracias a las nuevas metodologías, el ahorro económico y de tiempo es impresionante.Apenas se pone un pie en el edificio comienza a escucharse el lenguaje propio del lugar: dobladoras, guillotinas, pliegos, planchas, lomos, papel, bobinas, hornos, tinta, rotativas, acaballado, encuadernación, polipropileno, laca sectorizada, cuño relieve, stamping...Un relato muy reducido podría sintetizar cómo lo que llega a este lugar en formato PDF se va con cuerpo y alma de libro:1) Recepción del material (en archivos digitales)2) Generación de plotters para la pre-impresión3) Aprobación del cliente4) Imposición; foliado + preproducción, copiado de la plancha (luego se colocará en la máquina para imprimir)5) Impresión del interior del libro, de la tapa y procesos posteriores de tapa (laca, etc)6) Transporte al DepósitoEn el medio, la intervención en cada proceso de "Revisión de Calidad".LA RELACIÓN CON EL LIBRODesde el Depósito, el libro viajará a las editoriales que se encargarán de distribuirlo y lograrán que gente como Francisco Jueguen, periodista, se decida a profundizar su relación con el mundo literario."Siempre fui lector, pero en el último tiempo, por el ambiente en el que trabajo empecé a sentirme particularmente ignorante. Siempre me traccionó más el cine. Supongo que a los 35 debe tener que ver con una maduración personal", cuenta.Decidido a revertir ese sentimiento, a fines del año pasado, pidió a sus compañeros de trabajo que cada uno le sugiriera un libro. "Y si, sé que me quedará mucho afuera, pero es como cuando usábamos los TDK (cassette) y estábamos obligados a hacer una selección de 15 canciones. Por algo se empieza", cuenta riendo. Ahora aprovecha los 45 minutos que cada día debe viajar para ir y volver del trabajo leyendo. Se acaba de comprar un IPad y dice que el próximo paso es empezar a experimentar con libros electrónicos.Difícil es aventurar cómo llegará el libro a nuestras manos (¿será a nuestras manos o lo tendremos sólo ante nuestros ojos?) en el futuro. Pero sobre algo no hay dudas: esa relación, más allá de las definiciones (¿lo llamaremos con el mismo nombre?) seguirá ocupando un lugar de privilegio en la vida del ser humano.Y colorín colorado, esta historia apenas ha comenzado."Sólo un buen lector puede llegar a ser un buen escritor"En sus años de experiencia como escritora y responsable de uno de los más prestigiosos talleres literarios del país, Beatriz Isoldi tiene algo muy en claro: "Un taller no enseña a escribir. Al participante sensible, que está abierto a la experimentación, se le develan los misterios de la escritura. A quien se da cuenta que ése no es su camino, podrá servirle para ser un buen lector activo", asevera."El cuento tiene una forma muy rigurosa. En los talleres especialmente de cuentos lo primero que se ve es que un cuento no es contar una historia, sino una construcción que se va armando con conocimiento técnicos, es ir mostrando, poner al personaje, mostrándolo a través de diálogos o situaciones dependiendo del punto de vista de la primera persona donde el narrador se identifica, de la tercera persona o, más raramente de la segunda persona. Hay elementos fundamentales: entrada al cuento y salida. En las dos primeras frases tiene que estar el tema central, no de manera explícita pero sí contenido porque es una manera de incluir al lector. El cuento actual se parece a la novela porque no tiene un desenlace imprevisto ni abrupto", explica la autora de Variaciones sobre un tema de Salieri."Escribir novelas es muy complejo. Se necesita mucha constancia. En cuanto uno arranca, lo atrapa. Si uno la deja, los personajes se resienten y después se resisten. Umberto Eco cuenta que cuando empezó En el nombre de la rosa, dibujó a todos los personajes, y lo hizo tan bien que sabía cómo hablaría y qué haría cada uno", relata.Casi al final, confiesa: "Escribiendo ficción no conozco el placer. Siento placer por el resultado. Durante la escritura se vive una gran tensión. La novela es atrapante. El resultado de los cuentos me gusta. Me gustó mucho Variaciones sobre un tema de Salieri. Donde siento el placer de la escritura es en el ensayo, en la investigación, la búsqueda. ¿Una de las cosas que más disfruté? Haber ganado el Premio Municipal", responde.Al final, vuelve sobre la idea del "lector activo"."Eco trabaja ese concepto y dice que para que se de es necesario acceder a un libro que lo permita. Una novelita, un cuentito y lo digo en diminutivo peyorativamente -aclara- que cuenta explícitamente una historia, que da todos los elementos, no necesita de un lector activo. Los que necesitan de un lector activo son aquellos en los que se dan indicios, sospechas, ambigüedades, donde el lector tiene que reconstruir, donde hay fracturas de tiempos. No es el punto de vista de quien hace la historia sino que hay múltiples puntos de vista. William Faulkner instaura este estilo en El sonido y la furia", explica.Por eso, asegura, "formar buenos lectores; sólo un buen lector puede llegar a ser un buen escritor". *Publicada en Revista Convivimos, de Tarjeta Naranja
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