El caso de Bruno Rodríguez: una muerte impune que tiene a policías implicados
El joven murió durante un "enfrentamiento" con policías en la madrugada del 25 de diciembre de 2013. Desde entonces poco ha pasado en la causa y hasta el momento no hay imputados, y mucho menos se vislumbra la posibilidad de llevar a alguien a juicio. "Está todo planchado", aseguró el querellante. Carlos Riera Bruno Rodríguez tenía 20 años en su última Navidad. Esa madrugada, luego del brindis de medianoche, se originó una pelea callejera entre las bandas de los clubes Defensores y Sarmiento en la esquina de Gervasio Méndez y Sarmiento que obligó a la intervención de la Policía. A partir de ahí todo lo que prosiguió fue confuso, pero el resultado fue indiscutible: luego de una corrida, la víctima cayó muerta en la esquina de Gervasio Méndez y San Vicente de Paul, en la esquina de su casa, y murió de dos disparos de bala 9 mm, el arma reglamentaria de la Policía.Desde esa madrugada de diciembre de 2013 la investigación poco ha avanzado, a tal punto que han transcurrido tres años y medio y no hay personas imputadas; pero lo extraño es que si los funcionarios policiales que estuvieron involucrados en el procedimiento actuaron como debían, cuál es el motivo por el cual el Legajo no ha sido archivado.Esta es una pregunta que también se hace el abogado querellante, Alfredo Vitale, que en varias entrevistas por este tema denunció que había sido la Policía la que había comenzado con el ataque y quienes tenían responsabilidad en la muerte del joven."Desde la querella en varias oportunidades se solicitó al Ministerio Público Fiscal la imputación de cuatro funcionarios policiales, pero la Fiscalía siempre se negó sin dar fundamentos y hasta el día de hoy la causa se encuentra dormida porque no se decide si archiva o continúa con la investigación", manifestó Vitale."Se ha decidido parar la causa sin explicar los motivos, porque si no hay nada para imputar lo que se debería hacer es solicitar el archivo y por qué no lo han hecho", se preguntó el querellante, quien defiende los intereses de la familia que "busca saber cómo murió y las razones".Al estar implicada la Policía en este procedimiento, Carolina Costa, la fiscal que tuvo a su cargo la investigación luego que Guillermo Biré dejó el caso para asumir como Juez de Garantías, le dio intervención a Gendarmería para que realizara las actuaciones criminalísticas y pericias.Tres oficiales y tres suboficiales de la Policía de Gualeguaychú quedaron en el ojo de la tormenta. Se les secuestraron las armas, que fueron sometidas a pericias, pero al carecer de elementos técnicos el Escuadrón 56, muchas pruebas fueron remitidas a Paraná y a Santa Fe. Uno de los exámenes que rápidamente se conoció fue el dermotest practicado en la víctima, que arrojó resultado positivo, pero para Vitale esto "no es para nada concluyente"."La Policía siempre dijo que estaba armado y disparó contra el patrullero, lo cual no está probado. Lo que sí - por testigo cuando se realizó la reconstrucción del hecho - se pudo evidenciar que la persona que lo mata de dos disparos, estaba apostado detrás de un muro y apuntando a una distancia menor a los 10 metros", mencionó el querellante y confirmó que el primero le perforó el pulmón y destrozó el corazón y el otro le dio en la arteria femoral, ocasionándole la muerte en menos de 10 minutos.Existirían testigos en la causa que abonarían la hipótesis de que a Rodríguez le plantaron el arma post mortem, y que estando fallecido se la habrían colocado en la mano y ejecutado el disparo que termina convalidando el dermotest, pero nada de esto fue probado. Es la palabra de testigos contra los policías involucrados. Lo único verdadero es que los proyectiles que acabaron con la vida del joven pertenecían a un arma 9mm.
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