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El Centenario destacó el "imprescindible" rol del personal de maestranza durante la pandemia

A más de un año del comienzo de la pandemia, el trabajo de quienes realizan la tarea de higiene y desinfección en los efectores de salud ha sido preponderante e indispensable en este contexto. En el Hospital Centenario, Eugenia y Rocío cuentan cómo es el día a día y la importancia de cumplir con las medidas de bioseguridad para seguir cuidándonos.

El trabajo del área de maestranza en las salas de internación de UTI y moderados de Covid es indispensable en los tiempos que corren, señalaron desde el Hospital Centenario. “Nuestra tarea es fundamentalmente limpieza y desinfección. No es solo limpieza, y no son habitaciones comunes, sino que además se le suma la desinfección con productos diferentes y específicos”, explicó Eugenia, que hace más de un año trabaja en Terapia Intensiva de Covid.

Detalló que “todas las superficies se limpian con amonio, los equipos como respiradores y bombas con una espuma especial, el piso por ejemplo se limpia primero con agua con detergente y luego con agua lavandina con una preparación especial dependiendo de la cantidad de litros que se utilicen”.

Además, añadió que “en cuanto a la vestimenta, tenemos que ponernos camisolín hemorrepelente que es como un rompe viento, arriba de eso el quirúrgico, dos pares de guantes, dos barbijos, la máscara y la cofia para todas las habitaciones, que las hago en mi caso de una sola vez porque solo limpio las superficies, piso y respirador”.

Por su parte, Rocío realiza su labor en internación de camas moderadas. La trabajadora especificó que “nosotros tenemos doble desinfección, más si en la habitación se encuentra un paciente positivo. Nos lleva aproximadamente media hora, además en nuestro caso si es positivo podemos usar la misma vestimenta, ahora si es sospechoso tenemos que cambiarnos, y nos lleva mucho tiempo, y un gasto económico y de energía muy importante”.

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Asimismo manifestaron que la limpieza de los baños en moderados se realiza cada vez que un paciente asiste al mismo, y se diferencia su uso entre pacientes sospechosos y positivos.

El aprendizaje personal

Ambas trabajadoras manifestaron los cambios a los que tuvieron que adaptarse en el desarrollo de sus trabajos, en las diferentes áreas en que se encuentran. Rocío antes de estar en internación moderada, realizó tareas en el Consultorio de Febriles donde el cuidado es el mismo pero su desinfección es distinta, e inclusive es más rápido y dinámico. Luego, todo se intensificó.

En este sentido, Eugenia estuvo con el primer aislamiento, cuando se abrió la sala con todos los protocolos correspondientes. “Fuimos instruidas por Dalila Etchegoyen sobre cómo era la limpieza, la desinfección, los cuidados personales, porque la realidad es que acá lo primero también es uno, si no nos cuidamos nosotros no podemos seguir trabajando, sumándole el miedo de no saber con qué nos íbamos a encontrar”, expresó. “Somos un grupo de trabajo importante, tenemos que cuidar nuestro lugar también, y a nuestros compañeros con los que compartimos el espacio”, acotó Rocío.

"Es nuestra responsabilidad cuidarnos y cuidar a los demás"

De igual manera, aseguraron que el primer mes fue el más complejo, donde había miedo e incertidumbre, más allá de los protocolos. “Aprendimos mucho sobre el lavado de manos, que no debemos tocarnos la cara, y aunque fuese molesto nos hemos acostumbrado, es nuestra responsabilidad cuidarnos y cuidar a los demás”, sostuvieron.

El pedido a los gualeguaychuenses

A pesar del paso del tiempo y la repetición constante sobre los cuidados, Rocío y Eugenia consideran que, “hay gente que aún no los ha incorporado, nosotras les pedimos que se sigan cuidando, que presten atención a las medidas de bioseguridad que son sencillas, es el lavado de manos, la distancia social y el uso del barbijo, porque esto no ha terminado”.

Veo gente en sus últimos días, y son vecinos que son padres o madres, hermanos, hijos, y no hay discriminación por edad, en terapia intensiva vimos desde el más viejo al más joven

“Veo gente en sus últimos días, y son vecinos que son padres o madres, hermanos, hijos, y no hay discriminación por edad, en terapia intensiva vimos desde el más viejo al más joven”, aseguró Eugenia.“Es muy cruel, necesitamos que se cuiden, aunque a veces nos traten de exageradas, nosotras lo vivimos en el día a día. Esto no ha terminado”, acotó Rocío.

Finalmente, desde el Hospital plantearon que ante el aumento de pacientes en moderados y en terapia intensiva, el labor de Eugenia, Rocío y todas sus compañeras y compañeros se multiplica, por lo que es de vital importancia, para resguardar primero la propia salud de cada uno y luego para no saturar al personal, mantener los cuidados contra el Covid-19.

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