El Centro de Estudios e Investigación De la Mujer cumplió 24 años de lucha
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Por Mevia CarrazzaFundadora del CEIMHace 24 años en un pequeño salón de la Cooperativa Eléctrica comenzábamos nuestro trabajo con la mujer. Algunas voces se pronunciaron a favor y, por supuesto, otras en contra. Faltaban muchas cosas, teléfono, celulares, salud, pero por sobre todo una justicia solidaria con las mujeres.Emprendimos la función acompañadas de buenos varones que traían historias, de abuelas, tías o madres sufrientes por ignorancias, por falta de estímulos, por falta de apoyos privados y públicos, mujeres a las que se les decía que debían tolerar los golpes porque era la cruz que les había tocado.En estos años de ininterrumpido trabajo, debimos atravesar distintos temporales como la exclusión de los medios, de la política, de sectores de distintas creencias, pero también fuimos encontrando los apoyos necesarios para sostener este proyecto.Una sede durante 19 años, alrededor de 2.500 atenciones silenciosas en 24 años y 1500 personas, en distintos puntos de la provincia, especialmente en Ibicuy y en Gualeguaychú, fueron capacitadas, que aprendieron de qué se trata cuando nos referimos a la mujer, a sus sinsabores, su salud, sus ideales y sus luchas solitarias ,Una red de profesionales y organizaciones como Mujeres en Igualdad y Red No a la Trata, nos permitieron capacitarnos permanentemente. Creo que no quedó tema que no sacáramos a la luz en los medios de comunicación locales, provinciales y nacionales y en nuestros cursos.Si me preguntaran si esto nos cansó, les diría que por momentos la guardia se bajaba, sobre todo frente a la muerte, a la desidia, a esa parte de la Justicia haragana, golpeadora, desganada a la que debimos energizar a través de sus pares, de otras organizaciones, de las propias víctimas y de alguna organización nacional de derechos humanos.Sin dudas que la mayor riqueza puertas adentro fue el registro de las acciones que terminaron en la elaboración de un libro, gracias al aporte de la historiadora Susana Morali con la colaboración de Chicha Del Valle y Ceim.-Decía que habíamos tocado todos los temas, desde un barrio empobrecido hasta la universidad, hiriendo a algunos y gratificando a otros, pero siempre emprendiendo y pensando que lo mejor está por venir.Creo que esta iniciativa nacional de hablar hoy de la "mujer trabajadora" es positiva, si en el tiempo se demuestra que las mujeres están al frente de las decisiones y no son utilizadas para la generación de "operadoras" que sostengan el poder masculino, lo que en la jerga feminista llamamos mujerismo.Pero estas expresiones van también para los empresarios, los políticos que se creen generosos por la ley de cupos, y para otros poderes como las creencias religiosas, las fuerzas de seguridad, el poder judicial, que muchas veces aduce ser generosos con las mujeres que los entornan, pero que en realidad no les tiembla la mano para expulsarlas cuando no cumplen con sus mandatos.Por ultimo hay que entender de una vez por todas que este trabajo con la mujer debe ser integrador con otros géneros que están culturalmente en proceso de reconocimiento, abandonando las burlas típicas del patriarcado.Debemos entender que la democracia costó sangre, esfuerzos y que nadie puede arrogarse el manejo político del colectivo femenino que es muy rico y puede valerse por sí solo. Debemos agradecer a las gestiones gubernamentales que superando egoísmos supieron reconocer nuestro trabajo.
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