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El centro de Gualeguaychú estuvo activo, pero con cuidados por el brote de coronavirus

Farmacias, bancos, organismos municipales y sanatorios tomaron precauciones para poder atender a las personas en medio del brote de Covid-19. Barbijos, capacidad reducida y muchas filas en la calle fueron los detalles que serán parte del paisaje local hasta que la pandemia pase.

El viernes pasado, Nación, Provincia y Municipio tomaron las medidas más extremas para cortar la propagación del coronavirus. Lugares cerrados de esparcimiento por 30 días, comedores y bares con capacidad reducida y el pedido expreso de las autoridades de que nos quedemos en nuestras casas, sobre todo los que conforman el grupo de riesgo.

Sin embargo, llegado el primer lunes de “la cuarentena”, la gran duda era cómo iba a estar la ciudad. ¿Acaso iba a seguir todo igual? ¿Iba a ser un desierto? Ni una ni la otra: el centro de Gualeguaychú se mostró activo –de manera lógica en cierto punto debido a que aún había muchas tareas pendientes incluso desde antes de las disposiciones gubernamentales– pero con un abanico de precauciones y cuidados que demostraban que la ciudad y los vecinos intentaban frenar la propagación.

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Como en todo escenario donde una enfermedad es la protagonista, uno de los escenarios a prestar atención son las farmacias: el Círculo de Farmacéuticos de la ciudad, que preside Juliana Etchemendy, dispuso una serie de medidas en la atención al público. Una de ellas es la de atender por la ventanita que se habilita para los días que el comercio está de turno, o bien en el interior del local, pero restringiendo la entrada a solo tres personas. El resto de los que necesiten algo de la farmacia deberá esperar su turno en la calle, y solo podrá ingresar hay que sacar número.

Todas las farmacias cumplieron con la disposición: la mayoría atendió en el mostrador y cumplió con el requisito de solo tres personas. Es así que se apreciaron colas en las farmacias, pero en la vía pública.

Un detalle, en la farmacia de la Bancaria ubicada sobre Urquiza se colocó una cinta para delimitar el acceso de los clientes que sacaban número y esperaban en la vereda. Los empleados del local, atendieron con barbijos, un panorama poco frecuente en la ciudad.

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En lo que respecta a los bancos, en horas de la mañana, apenas ingresado el personal, la gerencia impartió una serie de directivas para la modalidad de trabajo. El Banco Nación, por ejemplo, dispuso que sólo puedan ingresar unas 20 personas al edificio. Es así que la gente esperó ser atendida haciendo cola en la calle y la puerta de acceso estuvo custodiada por una oficial de policía encargada en controlar las entradas.

Por su parter, en el Banco de Entre Ríos (Bersa) la actividad fue normal. Según informaron los empleados, ninguno había recibido ninguna notificación desde las más altas esferas, por la que la gente, en menor número que el habitual, pudo llegar y hacer sus trámites como todos los días. Eso sí, los clientes que operaban en los cajeros del interior, guardaban una distancia aconsejable uno del otro, en tanto que los que esperaban sentados dejaron al menos un asiento libres.

Y en el universo de los bancos privados, las medidas que tomaron fueron más similares al Banco Nación, en este caso implementadas por el personal de seguridad privada en vez de policial en la puerta. En el caso del Santander, trabajó con entre 10 y 15 personas en la de suma de la planta alta y baja.

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A una cuadra del Santander está la Dirección de Tránsito municipal, y como si fuera un revival, volvió a los viejos tiempos: abrió la puerta de atención al público que da al interior de la dependencia y no se utilizó la nueva que da a calle Urquiza. Sólo se atendieron trámites referentes al vencimiento del carnet de conducir que caduca en la semana en curso y que ese iba a ser el único trámite que realizarán.

Y bajando una cuadra más por Urquiza está el ingreso a la clínica Pronto: un cartel indicaba que las visitas quedaban restringidas a un familiar por paciente, y las autoridades informaron que iban a instalar una mesa de entrada en la parte externa de la edificación, donde se le preguntará a cada persona si viene a atenderse con algún profesional, a realizar una consulta o si va a visitar una persona internada. El objetivo es extremar las medidas de seguridad.

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En lo que respecta al sistema de salud, en el Sanatorio Luis Jeannot Sueyro algunos médicos en edades que superan los 65 años no habían concurrido a trabajar y no lo harían en los próximos días. También se indicó que se acondicionaron dos camas en terapia intensiva ante una eventual emergencia.

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