“El cerebro está en permanente formación, se adapta a las tarea que se le encomiende”
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Los docentes están en contacto, en el aula, con cerebros en formación. Es decisivo, por tanto, comprender cómo funciona ese órgano del pensamiento, explicaron a EL DIA las especialistas Liliana Waipan y Mabel C. de Limongelli. Marcelo Lorenzo Waipan y Carminati de Limongelli, autoras del libro "Integrando la Neuroeducación al Aula", brindaron el jueves pasado una charla-taller en el Instituto "Malvina Seguí de Clavarino" de Gualeguaychú.Ante una amplia concurrencia de docentes, las especialistas explicaron la importancia de comprender cómo funciona el cerebro, órgano clave para entender la conducta humana, sobre todo el aprendizaje.Mabel Carminati de Limongelli es docente y directora de EGB-Primaria del Instituto "Río de la Plata" (Bs.As.); escritora ('La Educación: una búsqueda continua'); neuropsicoeducadora; profesora para la Enseñanza Primaria; y profesora para Deficientes del Oído, la Voz y la Palabra.Liliana Waipan es coordinadora pedagógica y docente de nivel primario y secundario en el complejo educativo "Nueva Escuela del Sur" (Bs.As.); neuropsicoeducadora y neuropsicoentrenadora; psicóloga social; y profesora de Historia y Geografía.Las especialistas hablaron con EL DIA sobre el estrecho vínculo que existe entre la neurociencia -disciplina en auge en este momento- y el aprendizaje escolar.Waipan y Limongelli son, en Argentina, importantes referentes de esta alianza entre los descubrimientos neurocientíficos y el proceso de enseñanza-aprendizaje, y de hecho ellas forman docentes en la aplicación de este nuevo enfoque. - ¿Por qué es importante que un docente comprenda cómo funciona el cerebro?Mabel Carminati de Limongelli: -En realidad es muy importante porque primero la educación tiene que pasar por conocernos a nosotros mismos. O sea, cuando sabemos cómo somos interiormente, qué pasa con nuestras emociones, qué pasa con nuestra capacidad de reflexión, entonces uno se puede poner en el lugar del otro, y desde ahí es como puede ayudar a mejorar la educación. A lo que apunta la neuroeducación, por tanto, es a hacer que la educación sea compatible con el cerebro. Es generar un ámbito donde haya contenidos significativos, donde cada uno pueda dar lo mejor de sí, donde se pueda aprender del error, donde las emociones formen un papel fundamental también para el aprendizaje. Es llevar el aprendizaje a la búsqueda del ser. Porque además de la supervivencia, como función natural de la especie, el hombre tiene una vocación a la trascendencia. - Tenemos la idea de que el cerebro es un órgano que evoluciona hasta alcanzar una forma final e inmutable. ¿Es correcta?Liliana Waipan:- Afortunadamente esa idea es incorrecta. Es uno de los mitos que existen acerca del cerebro. Las recientes investigaciones indican que incluso el cerebro adulto es maleable. Hay una evolución, por cierto. El sistema nervioso se va formando desde formas primitivas hasta otras más complejas. Es un proceso de mielinización que empieza en la adolescencia, 12 o 13 años, y termina teóricamente entre los 20 o 25 años. Esto sostiene el doctor Facundo Manes. O sea, que justamente el período de la educación coincide con la maduración cerebral. Los educadores en sus aulas, por tanto, tienen la apasionante tarea de estar en permanente contacto con cerebros en formación. Lo que existe es otro principio, el principio de la neuroplasticidad, desarrollado por el neuropsicólogo Elkhonon Goldberg, que habla de la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas conexiones nerviosas a lo largo de toda la vida, en respuesta a la información nueva, a la estimulación sensorial, al desarrollo. Eso significa que el órgano del pensamiento está en permanente formación, se adapta a cualquier tarea que se le encomiende. Pensemos en el peligro que representa el Alzheimer (demencia senil) para estos tiempos donde se vive mucho más. Pero el cerebro no está acostumbrado a vivir tanto tiempo. Entonces, lo que se ofrece para prevenir el Alzheimer es lo mismo que se pide para el corazón: hacer una actividad especial. En el caso del corazón, hacer una vida sana, no comer grasas, y hacer actividad física. En el caso del Alzheimer, se aconsejan ejercicios mentales dirigidos. Es decir enfrentar al cerebro siempre a nuevos desafíos, como aprender cosas nuevas, idioma o danza, por ejemplo. - Si el cerebro fuese una estructura fija, una vez conformado se endurecería. Y entonces no habría posibilidad de aprender nada. Pero ese no es el caso...L.W.:- Claro. Es más, una de las cosas que más le gusta a nuestro cerebro es el estímulo de aprender. Siempre decimos esto: todos somos un cerebro de 150.000 años. O sea, que nuestro cerebro tiene 150.000 años, pero somos la especie más exitosa. Hemos logrado transformar este mundo. Este cerebro del homo sapiens ha transformado al mundo de una manera increíble. Aunque el tema es que cuide este mundo. Porque parece que se ha olvidado de cuidarlo y de mantenerlo en condiciones para que podamos vivir todos. Distintos hemisferios cerebrales - Sabemos que la causa de una patología mental puede ser cerebral, es decir por problemas neurofisiológicos. Pero no nos preguntamos sobre el potencial de un cerebro normal. ¿Es así?M.C.L.:- Por eso es muy importante todo lo que Liliana decía. Olvidamos, por ejemplo, que cada uno de los dos hemisferios del cerebro humano tiene a su cargo funciones específicas. El hemisferio izquierdo desempeña sobre todo tareas unidas al pensamiento lógico y matemático, al razonamiento y a las ideas analíticas. El hemisferio derecho, en cambio, es más interpersonal, intuitivo y creativo, es generador de todo lo que tiene que ver, por ejemplo, con la música y el arte en general. Entonces, es muy importante hacer que en la escuela se estimule nuestro cerebro integralmente, trabajando sobre los dos hemisferios, desafiándolos con distintas actividades... - ¿Acaso la escuela tradicional tiende a desarrollar más la acción del hemisferio izquierdo?M.C.L.:- Es probable. Pero esto está cambiando. Nosotras en este punto somos positivas. Científicos argentinos como Facundo Manes y Daniel López Rosetti están haciendo una gran labor pedagógica para que la sociedad pueda entender qué es lo que pasa con nuestro cerebro. La neurociencia está siendo aplicada a todos los campos humanos. Se habla, por ejemplo, de la neuroeconomía o el neuromarketing. L.W.:- Lo que ocurre es que hay un lugar del docente que hay que cambiar. Hoy su centralidad es puesta en discusión por las nuevas tecnologías. En lugar de ponerse enfrente de los chicos, debe ponerse al lado de ellos. Hay que descubrir cómo aprenden nuestros alumnos en los nuevos entornos tecnológicos. Los chicos en general desde los siete u ocho años hasta los diecisiete, aproximadamente, tienen un promedio de atención de diez minutos. Entonces a esos minutos hay que aprovecharlos al máximo y salir de escena... - De hecho hoy se repite este cuadro: docentes que piden a los padres que lleven a sus hijos a una consulta con una psicopedagoga, por déficit de atención...M.C.L.:- Nosotros tenemos diferentes maneras de atender. Hay atenciones que son más selectivas, otras más divididas, otras más espontáneas. Actualmente el tema de focalizar la atención es bastante difícil. Hay un indudable impacto del uso de los aparatos electrónicos en la memoria y en la atención de las nuevas generaciones. Sabemos que nuestros alumnos usan el celular desde muy corta edad. Están acostumbrados, por tanto, a recibir una cantidad importante de estímulos. El problema es cuando esto conspira contra la comunicación humana, esencial para el acto pedagógico. L.W.:- En mi escuela los alumnos de primer año me decían que había que prohibir el celular. Esto es curioso, porque son ellos, los que tienen doce y trece años, los que más usan estos aparatos. También que mucho Internet es demasiado. Es decir, ellos mismos reconocen que pasado un punto, el uso de la tecnología resultaba contraproducente. Aburrirse no es tan malo - Asociado con esto, está el tema del aburrimiento de los estudiantes, origen en teoría de la apatía escolar. ¿Hay alguna respuesta desde la neurociencia?L.W.:- La creatividad de los chicos empieza cuando se aburren. Esta es la tesis de Facundo Manes. En su opinión, si los niños están todo el día conectados, se olvidan de lo introspectivo, de la imaginación. El chico que está sobreestimulado no encuentra ese momento de aburrimiento, necesario para el descubrimiento. Hay padres que dicen: 'no quiero que mi hijo se aburra'. Pero en nuestra época, esos eran momentos de imaginación, de creación. Muchos chicos de hoy tienen una imaginación estereotipada, de acuerdo a lo que ven. Uno los saca de esos formatos fabricados por la televisión, y entonces les cuesta un montón imaginar solos. Por tanto hay que apagar un poco los aparatos, y dejar que la imaginación vuele. - ¿Acaso una misión de la escuela será convertirse en refugio del ocio y el silencio, en medio del bullicio y la hiperexcitación tecnológica?M.C.L.:- Nosotros comenzamos con los chicos de primero y segundo grado a experimentar el silencio. Exploramos espacios de meditación y reflexión. Apagamos las luces. Al principio, ellos rechazan la experiencia. Pero al cabo de tres o cuatro semanas ellos piden el lugar de relajación. Piden que bajemos las luces. Si lo demandan, es porque lo necesitan. - La violencia y la indisciplina desafían también a la escuela... M.C.L.:- Es un problema complejo. Creo que hay que poner límites, pero desde el corazón, con amor. La neurociencia habla de que tenemos neuronas espejo, que son un grupo de células que nos permiten imitar mentalmente los movimientos de otras personas y ser empáticos. Tenemos que trabajar esto en el aula. Tenemos que empezar a poner imágenes más sanas, más amables, más respetuosas, y entonces también se va a copiar eso. Si ellos están permanentemente en un círculo donde ven violencia, agresión, pelea, gente que se ataca, esto también se va a copiar. L.W.:- Cuando los científicos le empezaron a poner los electrodos en la cabeza a la gente para ver qué era lo que más placer les producía, sospechaban que los temas que aflorarían serían el sexo y la comida. Sin embargo, se encontraron con que lo que más placer producía (generando más serotonina, la hormona de la felicidad) es ayudar a los otros. Vale decir que los seres humanos estamos diseñados para ser felices ayudando a otros no matándolos. Lo que pasa que tenemos unos cerebros básicos violentos, impulsivos. Sabemos que hay imágenes de agresión que afectan nuestros circuitos cerebrales e inducen patrones de conducta acordes. Ése es el mensaje que queremos llevar nosotras. Es decir, que nosotros podemos ser seres humanos más humanos si sabemos gestionar algunas emociones que son negativas. - Tenemos que concluir que así como la pedagogía se ha nutrido históricamente de la psicología y la sociología, hoy encuentra en la neurociencia una fuente inestimable de conocimiento.M.C.L.: -Es así. Nosotras en nuestras escuelas trabajamos desde los alumnos más chiquitos con este enfoque. Comparten el video, meditan, conocen que les está pasando adentro, nos cuentan sus historias, se trabaja en círculo. Realmente el aprendizaje es diferente. Y eso se puede hacer en todas las áreas. No es que la neurociencia es una materia aparte. Tiene que llegar a todos. Hay que integrarla con el aprendizaje y con la vida cotidiana.
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