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El corazón de Patricio Rey llegó a Gualeguaychú

Por primera vez Skay Beilinson, guitarrista y ex integrante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, llego a Gualeguaychú e hizo vibrar a todo su público que lo acompañó en el estadio de básquet del club Juventud Unida. La otra parte ricotera, al fin desembarcó a Gualeguaychú.     Lautaro Silvera     Pasadas las 22 horas, y con los primeros acordes de “Arcano XIV”, Skay Beilinson le dio inicio a su concierto el pasado sábado 20 de abril en el estadio de básquet del Club Juventud Unida. El marco no pudo ser más ideal, un público atravesado por distintas generaciones, desde la vieja guardia ricotera hasta los más jóvenes, demostraron fidelidad absoluta antes y durante todo el espectáculo, en el que el guitarrista repasó la mayoría de su repertorio solista, canciones nuevas aún sin publicar, y apenas dos temas de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Eduardo Skay Beilinson, ese personaje mítico, alto, muy flaco, con gafas y sombrero, apareció último en escena luego de su banda, con sus movimientos clásicos elásticos, tocando los primeros acordes y mirando a su público con la risa cómplice de lo que iba a suceder después. El público local de distintas edades y de distintos lugares del país, acompaño al ex Redonditos cantando desde el primer tema hasta el último demostrando que Skay tiene su séquito numeroso y sumamente fiel. Junto con su banda, Skay y los Fakires, el show transcurrió con casi dos horas de rock, donde sonaron temas como “Aves migratorias” o “Suelo Chaman”, “El Goldem de la paternal”, “Ya lo sabes”, “El redentor secreto”, “Falenas en celo”, entre otras, casi todas de su propio repertorio. Despachó “Ji Ji Ji” como cuarto tema en su lista, “pogeado” por la mayoría y coreado por todos los presentes, porque lo que también tiene Skay es que la mayoría de sus solos son todos coreados. El clima dentro de estadio ya hacía rato que era el mejor: el músico de 67 años se mostró entusiasmado y alegre, confesando que era la primera vez que tocaban en Gualeguaychú. Hubo estreno de canciones, la primera fue “El ojo testigo”, y la segunda fue “Pluma de Cóndor al Viento” las cuales recibieron una gran aprobación del público, y después el recital tuvo un descanso de diez minutos, como en los recitales  de antes. Es inevitable; el sonido mítico de Skay remite a otros tiempos, es como terminar de apreciar la otra parte de la historia de una banda tan inmensa y legendaria como Patricio Rey sus Redonditos de Ricota, de la que bien se sabe desde hace un tiempo largo, las aguas están divididas. Pero sin entrar en la depresión de una separación que años tras años parece no remediar para nada, el artista de 67 años con su Gibson SG ’68- guitarra que posee desde 1980, con la que compuso tal vez la mayoría de las melodías de los himnos de Patricio Rey los Redonditos de Ricota- mantuvo una presencia destacada y lanzó ese sonido “del corazón de Patricio Rey”, como cantaban sus seguidores, y lo plasmó con un talento intacto. Lo más interesante en este punto es que Skay no hizo un homenaje a su paso anterior con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, sino que durante casi todo su concierto presentó canciones de su propio y prolífero repertorio, una demostración clara que sus pasos en solitario no han sido para nada en vano. Como viene ocurriendo desde el Cosquín Rock último, Skay presentó a Richard Coleman, el nuevo integrante de su banda, otro especialista en materia de guitarras, con una gran trayectoria dentro del rock nacional: por los 80’ formó la agrupación Fricción- junto a Gustavo Cerati, entre otros-, integró la banda de Charly García, formó Los Siete Delfines por los 90’, y en los últimos años, antes de meterse de lleno en su carrera solista, fue compañero de gira de Gustavo Cerati, con quien además compartió una gran amistad. Lo que hoy puede parecer un dato de color, éste cruce en otros años era algo impensado, en un mundo de códigos binarios donde una parte de un público manifestaba un enfrentamiento entre Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota vs Soda Stereo, hoy, alegremente, eso parece ya no suceder. Por supuesto, el gran despliegue de Skay Beilinson en los escenarios se debe también a una gran banda, y los Fakires, así nombrada la última formación con la que el ex Redondito de Ricota viene realizando giras en los últimos años, está integrada además por Claudio Quartero (bajo) Leandro Sánchez (batería) y Javier Lecumberry (teclados). Para entrar en clima de cierre, llegó el turno de “Criminal Mambo”, una pieza crucial de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota del álbum Gulp!, donde Skay desplegó toda su potencia en solos memorables. Lo que ocurrió después fueron bises y el turno de “Oda a la sin nombre” para luego meterse en el adiós definitivo de una majestuosa presentación que dejó felices a los presentes. Así como en el 2014 el Indio Solari celebró su recital mítico en el hipódromo de Gualeguaychú, ahora, con la visita de Skay Beilison a la ciudad, la otra parte de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, de alguna manera, ya se hizo presente en Gualeguaychú, y eso no es poco.

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