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El cuádruple crimen en Concepción del Uruguay será tratado en Casación

Juan Pablo Ledesma fue el autor de un crimen brutal que dejó perplejos a los uruguayenses y a toda la provincia. Asesinó a puñaladas a al novio de su ex pareja y luego mató a sus dos hijas de 5 y 7 años delante de la madre para causarle un terrible dolor. Posteriormente también la asesinó.

Prácticamente no hay registros en la provincia de Entre Ríos de un crimen de estas características, sin embargo el abogado defensor de Ledesma está convencido que en la Cámara de Casación de Concordia podrá obtener algún tipo de beneficios en la reducción de la condena que recibió este hombre de 32 años, sentenciado a la máxima pena.

Ledesma fue condenado por los delitos de “Doble homicidio agravado por el vínculo”, en el caso de las hijas; “Homicidio agravado por el vínculo y la violencia de género” (femicidio) en el caso de la esposa, y “Homicidio agravado por venganza transversal”, en el caso de Carlos Peralta, el hombre estaba iniciando una relación con Johana Carranza.

La sentencia de prisión perpetua se realizó en febrero de 2018 y como siempre ocurre, porque es un derecho del imputado, fue recurrida a Casación. Desde entonces Ledesma espera alojado en la cárcel de Gualeguay con alguna esperanza de recibir una reducción por lo que hizo. El próximo miércoles será la audiencia en Paraná donde el tribunal de Casación revisará esa sentencia, a pedido de la defensa.

Este cuádruple homicidio ocurrió el 7 de noviembre de 2016 en el barrio 134 Viviendas de Concepción del Uruguay. Ledesma, un joven de un barrio humilde y que ya contaba con antecedentes de violencia de género, asesinó con un cuchillo a sus dos hijas Candela, de 7 años, y Luciana, de 5, a su ex mujer, Johana Carranza, y al nuevo concubino de su ex pareja, Carlos Vicente Peralta, en poco menos de una hora.

Ledesma, que desde hacía un tiempo había abandonado su hogar en el barrio y se había mudado a Basavilbaso, acudió en un remis junto a sus dos hijas a la casa de su ex, que en ese momento se encontraba acompañada por su concubino. Aún sin haber ingresado a la casa, inició una fuerte discusión en la calle con Carranza, reclamándole la presencia de Peralta en el lugar. El clima de tensión se elevó con el paso de los minutos y la pelea continuó ya en el interior del hogar. Después de los gritos de los primeros instantes, que duraron unos pocos minutos, reinó el silencio.

Luego, de acuerdo al relato de los vecinos, no hubo más que silencio. Algunos de los residentes del barrio se comunicaron con la Comisaría 1ra e incluso se acercaron a la puerta para intentar indagar sobre lo sucedido, pero Ledesma había cerrado con llave la puerta de entrada y los postigos de las ventanas. Por lo tanto, hubo que esperar a la llegada de efectivos de seguridad para constatar el saldo del ataque.

Tras forzar la puerta de entrada, la Policía se encontró con el infierno. Carranza y Peralta yacían en la cocina con múltiples heridas en el cuerpo. Junto a ellos se encontraba el propio Ledesma, que contaba con lesiones auto infringidas en el pecho, pero aún se mantenía con vida. En la habitación se encontraron a las dos niñas, que habían sido degolladas.

Este desenlace trágico se explicó en los antecedentes violentos del agresor. Dos meses antes, Carranza había presentado una denuncia contra Ledesma por violencia de género y existía una orden de restricción perimetral que vencía precisamente al día siguiente del crimen.

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