El día que empezó todo
El 6 de septiembre de 1930, el Gral. José Félix Uriburu, lideró el primer golpe militar contra el gobierno democrático que llevaba adelante en el país la Unión Cívica Radical, bajo la presidencia de Don Hipólito Yrigoyen.Lucio Benítez *OpiniónEl ocioso poder militar, la oligarquía librecambista, intereses transancionales con olor a petróleo y una derecha autóctona que siempre descreyó de la democracia y del acceso de las masas al poder, que jerarquiza la fuerza y se llena la boca con los valores nacionales sin practicarlos, se confabularon y violaron la Constitución Nacional y rompieron setenta años de continuidad jurídica de una Argentina que jamás volvería a ser la misma.Ese día se iniciaba también la historia de otros asaltos golpistas al orden institucional. Los que serían cada vez más perfeccionados, más entreguistas, más desgarrantes y más violentos. Hasta llegar a la degradación misma del género humano.A 72 años de aquel hecho desgraciado y desde la continuidad democrática que esforzadamente logramos conseguir en la Argentina desde 1983 y queremos que perdure, hoy, como siempre, la Juventud Radical se declara defensora inclaudicable y le rinde testimonio a la Ley, al Orden Jurídico, a la vigencia del Orden Constitucional. Elige recordar este fatídico día para que veamos todo los que nos pasó y nos puede pasar cuando consideramos que la Constitución Nacional es un simple papel.La historia y la práctica política nos advierte también a los argentinos que muchas veces el enemigo se coló y robó al pueblo, y rompió sus organizaciones y prohibió su cultura, cuando los propios actores del campo popular perdieron el rumbo; ya porque abusaron del poder imponiendo una glorificación al líder avasallante de las minorías y despersonalizante del individuo; ya porque descreyeron de los métodos democráticos y agarraron los "fierros" para lograr una "sociedad más justa", que nacía bañada en sangre de hermanos.Que este día golpeamos la memoria de los mayores y llamamos la atención de los jóvenes para evitar que la falta de diálogo, la intolerancia, la prepotencia, el fanatismo, la fuerza que puede surgir de una mayoría circunstancial, fuere del color que fuese, obre con irresponsable ambición y prepotencia y se lleve puesta la Ley. Provocando odios y graves resentimientos entre el pueblo, que es el único que paga los errores de los dirigentes ensoberbecidos que equivocan de buena o mala fe.Que por ello, desde el diploma que nos da la historia de ser nuestro centenario partido una fragua constante de pacientes y comprometidos dirigentes al servicio del pueblo, un religión cívica, la Juventud Radical toma la posta de sus enseñanzas y comparte con el pueblo todo y con los militantes de las distintas fuerzas políticas que lo representan, estas verdades irrefutables de la democracia y de la paz ciudadana: La necesidad de dialogar, y de respetar la Ley, porque es el único reaseguro que tiene el individuo contra la tiranía y los atropellos.* Juventud RadicalESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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