El día que Scalabrini Ortiz visitó la ciudad
El 29 de enero de 1941 (hoy se cumplen 71 años) llegaba a Gualeguaychú uno de los máximos intelectuales e ideólogos del pensamiento nacional: Raúl Scalabrini Ortiz. José María Blanco
Colaboración "El descubridor de la realidad argentina" según su entrañable amigo Arturo Jauretche (compartió junto con él y Homero Manzi los sueños de FORJA), visitaba la ciudad para ofrecer una conferencia en el entonces existente Café Tutankamón. Allí y luego de una presentación donde desparramó elogios y admiración por la ciudad, por algunos de sus hombres y por el sentido estratégico del Frigorífico (al final del presente se transcribe los dicho), recorrió veintiocho páginas en las que desnudó con minuciosidad implacable - citando nombres, cifras, fechas y documentos - la matriz de dominación británica y hasta ironizó magistralmente sobre una campaña mediática (promovida por Inglaterra y fogoneada por sectores que defendían los intereses de su status quo por encima de los de la patria) que pretendía atemorizar con una posible invasión alemana en la Patagonia en el contexto de la segunda guerra mundial.Raúl Scalabrini Ortiz fue junto con Manuel Ugarte, Macedonio Fernández, Arturo Jauretche, Manuel Ortiz Pereyra y Juan José Hernández Arregui entre otros, parte de una camada de notables intelectuales comprometidos con las causas nacionales y populares, que desafiaron a la superestructura cultural dominante, poniendo su pluma e inteligencia al servicio de los intereses del pueblo, por lo cual fueron condenados al ostracismo y declarados "malditos" para la historia oficial, sin que ninguna de las generaciones posteriores pudiera nutrirse de sus ideas ni de su visión. Aun en el presente, cuesta mucho trabajo encontrar su profusa bibliografía en algún programa de estudio o docente que la sugiera, en cualquier nivel educativo.Siendo uno de los más destacados literatos (1) del grupo "Florida", cuyos integrantes eran - entre otros -, Jorge Luis Borges, Conrado Nalé Roxlo, Leopoldo Marechal y Oliverio Girondo, eligió renunciar a la fama y a sus beneficios, para "entregarse a una fe superior" y esa fe la encontró en la militancia patriótica, dando una estocada en el corazón del sistema político, económico, cultural y educativo vigente cuando dijo: "Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Todo lo material, todo lo venal, transmisible o reproductivo, es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera extranjera".Sus estudios publicados sobre Política Británica en el Río de la Plata y la Historia de los Ferrocarriles Argentinos, concitaron la atención de un grupo de oficiales del Ejército Argentino, entre los que se encontraba un joven coronel llamado Juan Domingo Perón. Este enorme pensador, escritor, ensayista, periodista, conferencista, autor de varios libros y gran cantidad de artículos periodísticos, fue silenciado durante muchos años por las elites dominantes, despreciado por las editoriales "cultas" (de la cultura falsa) e ignorado por los medios de comunicación, debió ganarse la vida como Agrimensor, su profesión original (gran parte del territorio de la provincia de Entre Ríos le debe a él sus mensuras).Hoy y desde hace muchísimos años, millones de argentinos (sin siquiera saberlo) siguen esperanzados en los ideales que propusiera Raúl Scalabrini Ortiz, cuando en 1936 dijo: "La Restauración Argentina solo podrá cumplirse sobre la base de la Soberanía Popular, la Emancipación Económica y el imperio de la Justicia Social".Algo de lo que Raúl Scalabrini Ortiz dijo aquel día en Gualeguaychú:"Confieso que la ilustre prosapia intelectual de la ciudad de Gualeguaychú me intimida y acrecienta mi sentido de la responsabilidad. Hombres preclaros vivieron aquí, como Andrade, Fray Mocho y Osvaldo Magnasco, cuyas valientes opiniones en las cámaras yo he tenido el honor de exhumar y exaltar en mis recientes libros. Tan ilustres hijos no fueron una fortuita obra de la casualidad, porque Gualeguaychú continúa proporcionando a la república ciudadanos que la enaltecen con su capacidad intelectual y su ejemplar probidad, como los hermanos Irazusta y mi amigo Maya, que tan generoso se ha mostrado conmigo"."La extraordinaria obra del Frigorífico Gualeguaychú representa una clara muestra de una inteligencia relevante. Los productores de la zona han encontrado en él un apoyo que los libera de la tiranía de los frigoríficos extranjeros. Pero el Frigorífico Gualeguaychú es algo más grande, es un ejemplo que está en el fondo de todo buen argentino para sostenerlo en sus desfallecimientos, porque el Frigorífico Gualeguaychú es el más terminante desmentido que se pueda ofrecer a esa leyenda canalla difundida por los explotadores extranjeros, que presupone a los argentinos como incapaces de crear y administrar empresas de elaboración o industrialización"."Permitidme que formule mis votos para que Gualeguaychú continúe siendo siempre la tierra de los matreros, de la talla de Fray Mocho, de Andrade, de Magnasco y de los creadores y organizadores del frigorífico".¡Vaya toda mi admiración y gratitud para este tremendo patriota! (1) Su libro "El Hombre Que Está Solo y Espera" es para muchos "una verdadera biblia porteña que trata del amor, de la amistad, de la política, del juego, de la aventura, del aburrimiento y de la tragedia sexual de Buenos Aires" y para otros, "un libro que es a Buenos Aires como Don Segundo Sombra y Martín Fierro son a la pampa", se agota - aun hoy día - sistemáticamente en cada edición (la primera fue en 1931)
Colaboración "El descubridor de la realidad argentina" según su entrañable amigo Arturo Jauretche (compartió junto con él y Homero Manzi los sueños de FORJA), visitaba la ciudad para ofrecer una conferencia en el entonces existente Café Tutankamón. Allí y luego de una presentación donde desparramó elogios y admiración por la ciudad, por algunos de sus hombres y por el sentido estratégico del Frigorífico (al final del presente se transcribe los dicho), recorrió veintiocho páginas en las que desnudó con minuciosidad implacable - citando nombres, cifras, fechas y documentos - la matriz de dominación británica y hasta ironizó magistralmente sobre una campaña mediática (promovida por Inglaterra y fogoneada por sectores que defendían los intereses de su status quo por encima de los de la patria) que pretendía atemorizar con una posible invasión alemana en la Patagonia en el contexto de la segunda guerra mundial.Raúl Scalabrini Ortiz fue junto con Manuel Ugarte, Macedonio Fernández, Arturo Jauretche, Manuel Ortiz Pereyra y Juan José Hernández Arregui entre otros, parte de una camada de notables intelectuales comprometidos con las causas nacionales y populares, que desafiaron a la superestructura cultural dominante, poniendo su pluma e inteligencia al servicio de los intereses del pueblo, por lo cual fueron condenados al ostracismo y declarados "malditos" para la historia oficial, sin que ninguna de las generaciones posteriores pudiera nutrirse de sus ideas ni de su visión. Aun en el presente, cuesta mucho trabajo encontrar su profusa bibliografía en algún programa de estudio o docente que la sugiera, en cualquier nivel educativo.Siendo uno de los más destacados literatos (1) del grupo "Florida", cuyos integrantes eran - entre otros -, Jorge Luis Borges, Conrado Nalé Roxlo, Leopoldo Marechal y Oliverio Girondo, eligió renunciar a la fama y a sus beneficios, para "entregarse a una fe superior" y esa fe la encontró en la militancia patriótica, dando una estocada en el corazón del sistema político, económico, cultural y educativo vigente cuando dijo: "Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Todo lo material, todo lo venal, transmisible o reproductivo, es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera extranjera".Sus estudios publicados sobre Política Británica en el Río de la Plata y la Historia de los Ferrocarriles Argentinos, concitaron la atención de un grupo de oficiales del Ejército Argentino, entre los que se encontraba un joven coronel llamado Juan Domingo Perón. Este enorme pensador, escritor, ensayista, periodista, conferencista, autor de varios libros y gran cantidad de artículos periodísticos, fue silenciado durante muchos años por las elites dominantes, despreciado por las editoriales "cultas" (de la cultura falsa) e ignorado por los medios de comunicación, debió ganarse la vida como Agrimensor, su profesión original (gran parte del territorio de la provincia de Entre Ríos le debe a él sus mensuras).Hoy y desde hace muchísimos años, millones de argentinos (sin siquiera saberlo) siguen esperanzados en los ideales que propusiera Raúl Scalabrini Ortiz, cuando en 1936 dijo: "La Restauración Argentina solo podrá cumplirse sobre la base de la Soberanía Popular, la Emancipación Económica y el imperio de la Justicia Social".Algo de lo que Raúl Scalabrini Ortiz dijo aquel día en Gualeguaychú:"Confieso que la ilustre prosapia intelectual de la ciudad de Gualeguaychú me intimida y acrecienta mi sentido de la responsabilidad. Hombres preclaros vivieron aquí, como Andrade, Fray Mocho y Osvaldo Magnasco, cuyas valientes opiniones en las cámaras yo he tenido el honor de exhumar y exaltar en mis recientes libros. Tan ilustres hijos no fueron una fortuita obra de la casualidad, porque Gualeguaychú continúa proporcionando a la república ciudadanos que la enaltecen con su capacidad intelectual y su ejemplar probidad, como los hermanos Irazusta y mi amigo Maya, que tan generoso se ha mostrado conmigo"."La extraordinaria obra del Frigorífico Gualeguaychú representa una clara muestra de una inteligencia relevante. Los productores de la zona han encontrado en él un apoyo que los libera de la tiranía de los frigoríficos extranjeros. Pero el Frigorífico Gualeguaychú es algo más grande, es un ejemplo que está en el fondo de todo buen argentino para sostenerlo en sus desfallecimientos, porque el Frigorífico Gualeguaychú es el más terminante desmentido que se pueda ofrecer a esa leyenda canalla difundida por los explotadores extranjeros, que presupone a los argentinos como incapaces de crear y administrar empresas de elaboración o industrialización"."Permitidme que formule mis votos para que Gualeguaychú continúe siendo siempre la tierra de los matreros, de la talla de Fray Mocho, de Andrade, de Magnasco y de los creadores y organizadores del frigorífico".¡Vaya toda mi admiración y gratitud para este tremendo patriota! (1) Su libro "El Hombre Que Está Solo y Espera" es para muchos "una verdadera biblia porteña que trata del amor, de la amistad, de la política, del juego, de la aventura, del aburrimiento y de la tragedia sexual de Buenos Aires" y para otros, "un libro que es a Buenos Aires como Don Segundo Sombra y Martín Fierro son a la pampa", se agota - aun hoy día - sistemáticamente en cada edición (la primera fue en 1931)
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