El enfoque psicosocial
Operador socioterapéutico en drogodependencia. Acompañante terapéutico. A partir de abril, se podrán estudiar durante 6 meses en la ciudad estas dos disciplinas, gracias a un acuerdo entre el Centro Psicosocial Argentino y la agrupación local El Andamio.Daniel González, Sofía Rossi y Javier Sosa, impulsores de la iniciativa, hablaron con EL DIA.Por Marcelo LorenzoLa drogodependencia y al cuidado de pacientes con algún tipo de desorden psiquiátrico, no fueron temáticas elegidas al azar. La ciudad muestra en estos frentes un déficit de abordaje profesional.El diagnóstico hizo que los integrantes de la agrupación El Andamio, que nuclea a un equipo local dedicado a las intervenciones psicosociales, alentaran la implementación de una capacitación para las personas que en Gualeguaychú se vinculan a esta área de la salud mental.Sofía Rossi, de ese nucleamiento, contó así la génesis de la iniciativa. "Nosotros desde hace tres años venimos abordando tareas psicosociales en la comunidad. Por nuestro trabajo sabemos que tanto las adicciones como el cuidado de pacientes con problemas están al tope de las necesidades locales", relató."En un congreso, tomamos contacto con Daniel (González) Centro Psicosocial Argentino. Y ahí surgió la posibilidad de traer estos dos cursos que ese Centro viene implementando en otras partes del país. Nos parece gente comprometida y muy seria en lo suyo", explicó.Así nació un convenio entre El Andamio y el Centro Psicosocial Argentino (CPA), por el cual a partir de abril, y durante seis meses, profesores de ese instituto nacional impartirán en Gualeguaychú dos especializaciones académicas.Así, con certificados oficiales regidos por la Inspección General de Justicia y certificados por el Ministerio de Salud de la Nación, estudiantes locales podrán obtener en Gualeguaychú, en diciembre próximo, el título de "Operador Socioterapéutico en Adicciones" y de "Operador Terapéutico".Según informó Rossi, para cada especialidad, habrá clases una vez a la semana dos horas reloj en la sede que tiene El Andamio en San Martín 866. Acompañamiento terapéutico se dará los martes, y la temática sobre adicciones los jueves. La capacitación, que dura 6 meses, tiene un costo: 250 pesos por mes."A partir del 5 de marzo, desde la 19:00 hasta las 22:00, nosotros estamos en la sede de El Andamio para recibir consultas, inquietudes, solicitudes, para que vengan a conversar con nosotros. La intención nuestra es acompañar a los que quiera capacitarse", afirmó."No podemos hacer que los cursos sean gratuitos porque esto tiene un valor no solamente para nosotros sino para los docentes del CPA. Por otra parte, pensemos que estos cursos son de gran nivel, y reconocidos en todo el país", afirmó.(Por lo demás, quien desee comunicase con la agrupación local, puede hacerlo por mail a: [email protected]">[email protected]; o telefónicamente a los siguientes números: 03446-15530992/15407932/15522877). La importancia de los cursos
Daniel González es profesor, psicólogo social y presidente del CPA; y Javier Sosa es el secretario de esta institución que tiene 14 sedes en el país, cuya misión es intervenir y hacer pedagogía en el marco profesional de la salud mental.González, en diálogo con este diario, ahondó en el perfil de los cursos proyectados. El de acompañante terapéutico, dijo, aporta conocimiento a aquel que cuida pacientes con algún desorden psiquiátrico, como psicosis."O que trabaja con chicos que tienen algún tipo de trastornos autista (TGD). O que trabaja con gerontes. El curso te capacita para trabajar en esas tres ramas a nivel nacional", afirmó.El operador socio-terapéutico en drogodependencia, en tanto, es alguien que trabaja en el marco de rehabilitación de pacientes adictos. "Por ejemplo, en comunidades terapéuticas cerradas. Como hay en Ibicuy, aquí en la provincia de Entre Ríos. O en instituciones de comunidad terapéutica de puertas abiertas, casas de medio camino, hospital de día, hospital de noche".El tratamiento de este tipo de enfermedades supone un abordaje multidisciplinario. Y la perspectiva psicosocial no puede faltar. "Porque no se trata solo de la medicación, sino también de la reinserción de la persona", afirmó.La terapia de esta enfermedad implica no sólo la desintoxicación, sino un proceso de reconocimiento de uno mismo y de los otros, con la mira puesta en una vida en sociedad.En base a este perfil académico, los cursos están pensados para capacitar a personas mayores de 18 años, que tienen secundario completo, y que les interese esta temática de la salud mental.Según Rossi, en Gualeguaychú la capacitación es pertinente para gente que ya está trabajando en adicciones o que está cuidando personas mayores o pacientes con algún trastorno.La iniciativa académica ya fue presentada, comentó, a distintos estamentos oficiales y no gubernamentales. "Interesamos al intendente Juan José Bahillo, y a la Dirección de Salud Municipal. Hemos hablado con directores de hospitales. También hay mucho interés en algunos gremios, como ATE", afirmó."La idea que nosotros tenemos es continuar todos los años con cursos de este tipo. Porque sabemos que son demandados no sólo por agentes públicos vinculados a la temática de la salud mental. También hay organizaciones de la sociedad civil que trabajan en este frente", agregó."Acá se abre la posibilidad de capacitación a mucha gente que está ejerciendo el rol de acompañante terapéutico, o que está ejerciendo el rol de operador en drogadependencia en los barrios", explicó la representante de El Andamio."Pienso sobre todo en las organizaciones intermedias que se enfrentan cotidianamente a esta situación y que les falta esta parte teórica importante en la capacitación de las personas, en la educación. Los cursos son una herramienta estratégica para este propósito", resaltó.González recalcó la perspectiva laboral que abre este tipo de capacitación. "Estamos hablando de necesidades básicas que están establecidas dentro de la Ley Federal de Salud Mental, que está reglamentada y en vigencia a partir del primero de enero de este año", apuntó.Otro paradigma
González dijo que en el país se está imponiendo un nuevo paradigma. "Porque el trabajo en la salud mental, tiene que ver de alguna manera con dignificar al paciente", sostuvo.Y añadió: "El paciente no es una cosa. No es alguien que hay que confinar en algún loquero o establecimiento psiquiátrico, haciendo que pase allí 30 años internado. Como pasa en el Borda, el Moyano, en el Tobar García, Colonia Open Door, en la Montes de Oca, en situaciones que violan cualquier tipo de leyes humanas"."Nosotros hace años que venimos bregando por la 'desmaniconización', que significa tirar el manicomio abajo. Que sea abierto. Que atienda las necesidades del paciente cuando está en crisis. Pero que el paciente vuelva a la sociedad. Que vuelva a casa, que se sienta útil, que tenga un trabajo, aunque no uno de 8 horas", indicó."El Estado -agregó- tiene que cubrir la medicación. Porque tiene que estar medicado y compensado. Pero no tiene que estar sobremedicado, para que sea un mueble, tenga rigidez facial y muscular, y que esté babeando. Porque esto establece también ciertos negociados con los laboratorios. Convertir al paciente en un conejito de Indias es una violación".González dijo que la nueva ley sobre salud mental estableció un plazo para que se desactiven los manicomios en todo el país. "Este concepto ha dado resultado en Río Negro y en San Luis", graficó."Estamos frente a un ser humano que merece respeto. Tiene una patología. No es un monstruo. Y el acompañante está con él porque quiere su reinserción social. En este enfoque, se hace valer el paciente, se hace valer el sujeto. No es un objeto".La compañía de los adultos mayores
González explicó la importancia del cuidado de los adultos mayores. "A veces cuida al viejito la señora que no tiene laburo y es vecina. Pero no se entiende que es el último tramo de vida de una persona. Cuando se llega a la tercera edad, el ser humano adquiere la perspectiva de la muerte. Porque es una cuestión biológica. Uno lo podrá negar, activando algún mecanismo de defensa. Pero todos sabemos que nos vamos a morir. He recorrido varios geriátricos. Y lo que uno ve son viejitos mirando la nada, solos, con una mirada melancólica, esperando la muerte. ¿Como puede ser que esa persona no pueda hacer algo? O sea, cuidar a un adulto mayor no es solamente dar la medicación y cambiar los pañales y sacarlo a pasear como si fuera un perro. Sino que tiene que despertarse el deseo de esa persona. Porque de lo contrario es un mueble, o algo que está muerto en vida. Y eso es lo más fatal. El acompañamiento fundamentalmente trabaja en eso: en buscar las herramientas para que ese sujeto, para que ese adulto mayor, sea alguien positivo. Además, como sociedad cometemos la torpeza de que a cada adulto mayor le llamamos abuelo. Pase abuelo. Venga abuelo. ¡Pero no es tu abuelo!Así se lo está despersonalizando. Se le esté quitando su identidad. Es una bestialidad. Es decir, es un objeto: el abuelo de todos. Este tipo de cosas hacen mucho daño. Tienen que ver con una violencia simbólica ejercida hacia los mayores".Profesionalismo
"En España se viene trabajando bien en el tema de los adultos mayores. Lo mismo en Israel -sostuvo González-. Necesitamos profesionalismo. Yo vengo de una ciudad, Buenos Aires, donde se han incendiado geriátricos, y es como que a nadie le importa. Tienen lugares de hacinamiento (...) En nuestra sociedad, las personas pasan a perder estatus cuando dejan de ser productores. Por eso los calificativos a las personas mayores. Los comunicadores a veces cometen la bestialidad de informar: 'vamos a decir la fecha de cobro de los pasivos'. ¿Qué significa pasivo? Contablemente, pérdida. Es decir, vamos a dar la fecha de cobro de la pérdida (...) El acompañante terapéutico tiene que acompañar un proceso de vida. No un proceso de muerte en vida." Droga y alcohol, problemática local
Desde El Andamio aseguran que el tema de la drogadependencia es un problema de primer orden en Gualeguaychú. Y entre las sustancias hegemónicas, que abre las puertas a las adicciones, está el alcohol."Y esto está relacionado, nos guste o no, con las temporadas turísticas", aseguró Sofía Rossi. "Creo que la comunidad tiene que prepararse para enfrentar estas cosas", afirmó."Algunos se están dando cuenta ahora, pero nosotros a esto los venimos observando desde antes. Hay que correr el velo sobre estas cuestiones. No se pueden seguir ignorando la realidad de las adicciones. Nosotros estaríamos muy contentos con que se haga un debate público. Y ojalá los cursos sirvan para crear conciencia social sobre los males de la droga y el alcohol", explicó.A su turno, González añadió: "Hay que respetar los atravesamientos sociales de cada sujeto. La realidad social que tiene Gualeguaychú no es la misma que tiene Buenos Aires. Y la realidad que tiene Buenos Aires no es la misma que tiene San Luis. Hay que respetar ese sujeto. Por eso fallamos en lo que es el tema de las drogas y el tema de las adicciones. Porque en Argentina no hay campañas de prevención regional. Siempre se hacen campañas de prevención a nivel nacional. Entonces hay un sabio que engorda su trasero atrás de un escritorio y supone que el nivel de prevención debe ser así en todo el país. Y las realidades son diferentes".Según explicó, "las grandes metrópolis tienen grandes problemas que se vinculan al eje central que es la familia. Y las sociedades más chicas, los pueblos más chicos, tienen otros problemas que tienen que ver con qué hacen con el tiempo libre" Consumismo en alza
González consideró que el modelo hegemónico es el consumismo, detrás del cual laten profundas frustraciones y quiebres. "El consumo del hogar también cae en los pibes. Si mi papá se compra tal cosa o mi mamá se compra tal otra y están felices por un rato. Y después se compran otra y así sucesivamente, al chico le ofrecen el modelo que si consumo voy a estar feliz todo el tiempo", indicó.Esto tiene que ver mucho, apuntó, con el espejo social: "Se acusa a los chicos que son violentos. Pero esto es porque los adultos lo son. Los chicos no son consumistas porque sí. Ven a sus padres corriendo tras las cosas, competir tras el auto, el plasma o la moto"Trabajando con grupos humanosEl Andamio viene realizando, desde 2009, distintas intervenciones psicosociales en la comunidad local. Está conformado por tres miembros: Sofía Rossi (operadora psicosocial, directora de teatro, docente), Mariana Pastorini (operadora psicosocial, mediadora, artista y docente), y Cristian Crespo (operador psicosocial, mediador y experto universitario en educación sociocomunitaria)La agrupación, en base a sus conocimientos profesionales, intervienen en distintos grupos humanos cuyas relaciones vinculares sufren algún tipo de crisis. El universo de la intervención incluye instituciones educativas, comunitarias, de jóvenes, de la tercera edad, y también empresas.Entre las propuestas educativas figura la formación de alumnos líderes mediadores. También el programa "Jugar a fondo", un espacio para la creatividad destinado a docentes, animadores comunitarios, ludotecarios y personas que trabajan con grupos humanos.Además, están los talleres de Formación y Reflexión Grupal, orientados al voluntariado social. Otra rama de actividad son las capacitaciones: cursos, seminarios y jornadas, que introducen la perspectiva psicosocial.
Daniel González es profesor, psicólogo social y presidente del CPA; y Javier Sosa es el secretario de esta institución que tiene 14 sedes en el país, cuya misión es intervenir y hacer pedagogía en el marco profesional de la salud mental.González, en diálogo con este diario, ahondó en el perfil de los cursos proyectados. El de acompañante terapéutico, dijo, aporta conocimiento a aquel que cuida pacientes con algún desorden psiquiátrico, como psicosis."O que trabaja con chicos que tienen algún tipo de trastornos autista (TGD). O que trabaja con gerontes. El curso te capacita para trabajar en esas tres ramas a nivel nacional", afirmó.El operador socio-terapéutico en drogodependencia, en tanto, es alguien que trabaja en el marco de rehabilitación de pacientes adictos. "Por ejemplo, en comunidades terapéuticas cerradas. Como hay en Ibicuy, aquí en la provincia de Entre Ríos. O en instituciones de comunidad terapéutica de puertas abiertas, casas de medio camino, hospital de día, hospital de noche".El tratamiento de este tipo de enfermedades supone un abordaje multidisciplinario. Y la perspectiva psicosocial no puede faltar. "Porque no se trata solo de la medicación, sino también de la reinserción de la persona", afirmó.La terapia de esta enfermedad implica no sólo la desintoxicación, sino un proceso de reconocimiento de uno mismo y de los otros, con la mira puesta en una vida en sociedad.En base a este perfil académico, los cursos están pensados para capacitar a personas mayores de 18 años, que tienen secundario completo, y que les interese esta temática de la salud mental.Según Rossi, en Gualeguaychú la capacitación es pertinente para gente que ya está trabajando en adicciones o que está cuidando personas mayores o pacientes con algún trastorno.La iniciativa académica ya fue presentada, comentó, a distintos estamentos oficiales y no gubernamentales. "Interesamos al intendente Juan José Bahillo, y a la Dirección de Salud Municipal. Hemos hablado con directores de hospitales. También hay mucho interés en algunos gremios, como ATE", afirmó."La idea que nosotros tenemos es continuar todos los años con cursos de este tipo. Porque sabemos que son demandados no sólo por agentes públicos vinculados a la temática de la salud mental. También hay organizaciones de la sociedad civil que trabajan en este frente", agregó."Acá se abre la posibilidad de capacitación a mucha gente que está ejerciendo el rol de acompañante terapéutico, o que está ejerciendo el rol de operador en drogadependencia en los barrios", explicó la representante de El Andamio."Pienso sobre todo en las organizaciones intermedias que se enfrentan cotidianamente a esta situación y que les falta esta parte teórica importante en la capacitación de las personas, en la educación. Los cursos son una herramienta estratégica para este propósito", resaltó.González recalcó la perspectiva laboral que abre este tipo de capacitación. "Estamos hablando de necesidades básicas que están establecidas dentro de la Ley Federal de Salud Mental, que está reglamentada y en vigencia a partir del primero de enero de este año", apuntó.Otro paradigma
González dijo que en el país se está imponiendo un nuevo paradigma. "Porque el trabajo en la salud mental, tiene que ver de alguna manera con dignificar al paciente", sostuvo.Y añadió: "El paciente no es una cosa. No es alguien que hay que confinar en algún loquero o establecimiento psiquiátrico, haciendo que pase allí 30 años internado. Como pasa en el Borda, el Moyano, en el Tobar García, Colonia Open Door, en la Montes de Oca, en situaciones que violan cualquier tipo de leyes humanas"."Nosotros hace años que venimos bregando por la 'desmaniconización', que significa tirar el manicomio abajo. Que sea abierto. Que atienda las necesidades del paciente cuando está en crisis. Pero que el paciente vuelva a la sociedad. Que vuelva a casa, que se sienta útil, que tenga un trabajo, aunque no uno de 8 horas", indicó."El Estado -agregó- tiene que cubrir la medicación. Porque tiene que estar medicado y compensado. Pero no tiene que estar sobremedicado, para que sea un mueble, tenga rigidez facial y muscular, y que esté babeando. Porque esto establece también ciertos negociados con los laboratorios. Convertir al paciente en un conejito de Indias es una violación".González dijo que la nueva ley sobre salud mental estableció un plazo para que se desactiven los manicomios en todo el país. "Este concepto ha dado resultado en Río Negro y en San Luis", graficó."Estamos frente a un ser humano que merece respeto. Tiene una patología. No es un monstruo. Y el acompañante está con él porque quiere su reinserción social. En este enfoque, se hace valer el paciente, se hace valer el sujeto. No es un objeto".La compañía de los adultos mayores
González explicó la importancia del cuidado de los adultos mayores. "A veces cuida al viejito la señora que no tiene laburo y es vecina. Pero no se entiende que es el último tramo de vida de una persona. Cuando se llega a la tercera edad, el ser humano adquiere la perspectiva de la muerte. Porque es una cuestión biológica. Uno lo podrá negar, activando algún mecanismo de defensa. Pero todos sabemos que nos vamos a morir. He recorrido varios geriátricos. Y lo que uno ve son viejitos mirando la nada, solos, con una mirada melancólica, esperando la muerte. ¿Como puede ser que esa persona no pueda hacer algo? O sea, cuidar a un adulto mayor no es solamente dar la medicación y cambiar los pañales y sacarlo a pasear como si fuera un perro. Sino que tiene que despertarse el deseo de esa persona. Porque de lo contrario es un mueble, o algo que está muerto en vida. Y eso es lo más fatal. El acompañamiento fundamentalmente trabaja en eso: en buscar las herramientas para que ese sujeto, para que ese adulto mayor, sea alguien positivo. Además, como sociedad cometemos la torpeza de que a cada adulto mayor le llamamos abuelo. Pase abuelo. Venga abuelo. ¡Pero no es tu abuelo!Así se lo está despersonalizando. Se le esté quitando su identidad. Es una bestialidad. Es decir, es un objeto: el abuelo de todos. Este tipo de cosas hacen mucho daño. Tienen que ver con una violencia simbólica ejercida hacia los mayores".Profesionalismo
"En España se viene trabajando bien en el tema de los adultos mayores. Lo mismo en Israel -sostuvo González-. Necesitamos profesionalismo. Yo vengo de una ciudad, Buenos Aires, donde se han incendiado geriátricos, y es como que a nadie le importa. Tienen lugares de hacinamiento (...) En nuestra sociedad, las personas pasan a perder estatus cuando dejan de ser productores. Por eso los calificativos a las personas mayores. Los comunicadores a veces cometen la bestialidad de informar: 'vamos a decir la fecha de cobro de los pasivos'. ¿Qué significa pasivo? Contablemente, pérdida. Es decir, vamos a dar la fecha de cobro de la pérdida (...) El acompañante terapéutico tiene que acompañar un proceso de vida. No un proceso de muerte en vida." Droga y alcohol, problemática local
Desde El Andamio aseguran que el tema de la drogadependencia es un problema de primer orden en Gualeguaychú. Y entre las sustancias hegemónicas, que abre las puertas a las adicciones, está el alcohol."Y esto está relacionado, nos guste o no, con las temporadas turísticas", aseguró Sofía Rossi. "Creo que la comunidad tiene que prepararse para enfrentar estas cosas", afirmó."Algunos se están dando cuenta ahora, pero nosotros a esto los venimos observando desde antes. Hay que correr el velo sobre estas cuestiones. No se pueden seguir ignorando la realidad de las adicciones. Nosotros estaríamos muy contentos con que se haga un debate público. Y ojalá los cursos sirvan para crear conciencia social sobre los males de la droga y el alcohol", explicó.A su turno, González añadió: "Hay que respetar los atravesamientos sociales de cada sujeto. La realidad social que tiene Gualeguaychú no es la misma que tiene Buenos Aires. Y la realidad que tiene Buenos Aires no es la misma que tiene San Luis. Hay que respetar ese sujeto. Por eso fallamos en lo que es el tema de las drogas y el tema de las adicciones. Porque en Argentina no hay campañas de prevención regional. Siempre se hacen campañas de prevención a nivel nacional. Entonces hay un sabio que engorda su trasero atrás de un escritorio y supone que el nivel de prevención debe ser así en todo el país. Y las realidades son diferentes".Según explicó, "las grandes metrópolis tienen grandes problemas que se vinculan al eje central que es la familia. Y las sociedades más chicas, los pueblos más chicos, tienen otros problemas que tienen que ver con qué hacen con el tiempo libre" Consumismo en alza
González consideró que el modelo hegemónico es el consumismo, detrás del cual laten profundas frustraciones y quiebres. "El consumo del hogar también cae en los pibes. Si mi papá se compra tal cosa o mi mamá se compra tal otra y están felices por un rato. Y después se compran otra y así sucesivamente, al chico le ofrecen el modelo que si consumo voy a estar feliz todo el tiempo", indicó.Esto tiene que ver mucho, apuntó, con el espejo social: "Se acusa a los chicos que son violentos. Pero esto es porque los adultos lo son. Los chicos no son consumistas porque sí. Ven a sus padres corriendo tras las cosas, competir tras el auto, el plasma o la moto"Trabajando con grupos humanosEl Andamio viene realizando, desde 2009, distintas intervenciones psicosociales en la comunidad local. Está conformado por tres miembros: Sofía Rossi (operadora psicosocial, directora de teatro, docente), Mariana Pastorini (operadora psicosocial, mediadora, artista y docente), y Cristian Crespo (operador psicosocial, mediador y experto universitario en educación sociocomunitaria)La agrupación, en base a sus conocimientos profesionales, intervienen en distintos grupos humanos cuyas relaciones vinculares sufren algún tipo de crisis. El universo de la intervención incluye instituciones educativas, comunitarias, de jóvenes, de la tercera edad, y también empresas.Entre las propuestas educativas figura la formación de alumnos líderes mediadores. También el programa "Jugar a fondo", un espacio para la creatividad destinado a docentes, animadores comunitarios, ludotecarios y personas que trabajan con grupos humanos.Además, están los talleres de Formación y Reflexión Grupal, orientados al voluntariado social. Otra rama de actividad son las capacitaciones: cursos, seminarios y jornadas, que introducen la perspectiva psicosocial.
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