El fiscal de Estado rechaza postura del jefe del Registro Civil de Concordia que plantea “objeción de conciencia”
El fiscal de Estado, Julio Rodríguez Signes, dijo que un funcionario público no puede negarse a cumplir una ley en ejercicio de su función. De ese modo quitó espacio al planteo que hizo el jefe de la oficina del Registro Civil de Concordia.
Se apoya en el artículo 36° de la Constitución provincial que exige a los empleados públicos el requisito de idoneidad, entendida como claridad para acatar y aplicar las leyes vigentes.
"Que gusten o que no gusten (las leyes), o que entren en contradicción con las creencias propias puede querer decir otra cosa, que se ha perdido la aptitud que exige la Constitución", dijo.
Alberto Arias opuso una objeción de conciencia como argumento para no aplicar la nueva ley de matrimonio y así legalizar bodas entre personas del mismo sexo.
"Yo me rijo por lo que establece el artículo 36° de la Constitución de Entre Ríos, que dice que todos los ciudadanos son admisibles como empleados públicos, con el único requisito de la idoneidad. Esto es, que tenga aptitud para cumplir con lo que establecen las leyes, desde la Constitución para abajo. El funcionario tiene obligación de cumplir las leyes", señaló el fiscal de Estado ante una consulta de El Diario.
Ese apartado de la Carta Magna dice, en forma categórica, que todos los "habitantes son admisibles en los empleos públicos provinciales, municipales y comunales o de otros organismos en los que tenga participación el Estado, sin más requisito que la idoneidad". Y agrega: "En ningún caso, las razones étnicas, religiosas, ideológicas, políticas, gremiales, sexuales, económicas, sociales, fundadas en caracteres físicos o de cualquier otra índole, serán motivo para discriminar o segregar al aspirante".
En realidad, el Gobierno quedó embretado luego de las sorprendentes declaraciones del funcionario del Registro Civil de Concordia, quien además es el único abogado canónico de Entre Ríos, con facultades para entender en pleitos eclesiásticos, regido por el Código de Derecho Canónico. Alineado con la administración de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, -que impulsó con fuerza la reforma al Código Civil y la posibilidad del enlace entre personas del mismo sexo-, el Poder Ejecutivo debe hacer frente ahora al planteo de Arias, que se niega a cumplir esa norma.
"La ley de matrimonio que aprobó el Congreso no incluye la posibilidad de la objeción de conciencia, pero al margen de eso está en el orden jurídico la objeción de conciencia", dijo el abogado concordiense, y añadió: "Mis principios morales me dicen que la unión de dos varones o de dos mujeres no es matrimonio. Pero ahora la ley dice que sí, y ese nuevo orden jurídico se va a respetar en todas las oficinas del Registro Civil, se van a celebrar esos matrimonios. Pero no hay que obligar a nadie a celebrarlos".
La Iglesia Católica rechazó desde el vamos esa reforma que ahora, aprobada por el Congreso, cambia la fórmula tradicional de "marido y mujer" por el término genérico "contrayentes" y prevé igualar los derechos de las parejas del mismo sexo con las compuestas por heterosexuales. Arias es un católico practicante, y autorizado por el Arzobispado de Buenos Aires para entender en cuestiones legales dentro de la Iglesia.
Pero ha dicho que si bien rechaza la nueva ley de matrimonio, la oficina del Registro Civil de Concordia garantizará la celebración de bodas entre personas del mismo sexo, y que para eso habrá funcionarios subrogantes que podrán suplirlo en la tarea.
Pero el fiscal de Estado dice que las únicas argumentaciones para apartarse de cumplir con la función pública y aplicar las leyes vigentes se apoyan en dos figuras: la excusación o la recusación. "La excusación es cuando el mismo funcionario por razones de parentesco o de intereses se aparta de actuar y de cumplir con su tarea. La otra posibilidad es la recusación, o sea cuando un tercero pide el apartamiento. Sólo en esos casos puede cabe la inhibición de actuación de un funcionario", señaló.
-¿No hay posibilidad de la objeción de conciencia prevista en la ley?
-Un funcionario no puede ser objetor de conciencia. No hay ninguna ley que diga que un funcionario pueda plantear una objeción de conciencia para no cumplir con la ley. Con ese criterio, empezarían a aparecer excusaciones por distintos motivos y en distintas situaciones. Acá lo que hay que aplicar es la ley civil, no otra cosa. Hay que tener en cuenta que las leyes, una vez sancionadas y siempre que no hayan sido declaradas inconstitucionales, están para ser aplicadas. Y el funcionario tiene que actuar en consecuencia, no le queda otra. Y repito, el único requisito que se exige a un funcionario es la idoneidad, esto es la aptitud para cumplir y hacer cumplir las leyes. Que gusten o que no gusten, o que entren en contradicción con las creencias propias puede querer decir otra cosa, que se ha perdido la aptitud que exige la Constitución.
La nueva ley es un avance, asegura el rabino Vainstein
El rabino Sergio Vainstein aseguró que la sanción de la nueva ley de matrimonio es un avance en el país, al consagrarse derecho de minorías que hasta ahora habían quedado relegadas.
"Es un avance en muchas cuestiones que tienen que ver con los derechos, con el reconocimiento de derechos a las minorías. Aunque también veo que es un tema muy de los medios, con mucho despliegue. Yo no sé cuántas parejas van a ir ahora al Registro Civil a legalizar su unión. Me parece que el debate más fuerte se dio en los medios", dijo.
Vainstein, oriundo de Buenos Aires, es rabino de la cumunidad judía de Paraná desde febrero último, cuando reemplazó a Sarina Vitas, y antes desarrolló su tarea en Corrientes, Cancún (Méjico) y Villaguay.
De todos modos, al hablar con EL DIARIO, aclaró algunos aspectos. "No hay una postura única en el judaísmo respecto de este tema, sobre todo porque hay tres corrientes diferentes (ortodoxia, conservadores y reformistas) que no siempre coinciden en posturas comunes sobre un mismo tema. Y no tenemos una autoridad máxima, como el Papa entre los católicos. No hay una postura única", apuntó.
Por eso, dijo Vainstein, "lo único que puede haber es una postura personal", y en ese orden de ideas se manifestó a favor de la nueva ley de matrimonio. "Pero esta posición no debe entenderse como una postura de la comunidad judía de Paraná, ni menos de Entre Ríos. No quiero entrar en conflicto. Por eso digo que es mi postura personal", aseveró.
El rabino dijo de igual modo que la aceptación de este nuevo marco normativo es consecuencia de un dato que ofrece la misma realidad: las familias constituidas por papá y mamá cada vez son menos corrientes. "El formato tradicional no es lo común. Son muchos los chicos que son hijos de padres separados, por ejemplo", planteó. (El Diario)
"Que gusten o que no gusten (las leyes), o que entren en contradicción con las creencias propias puede querer decir otra cosa, que se ha perdido la aptitud que exige la Constitución", dijo.
Alberto Arias opuso una objeción de conciencia como argumento para no aplicar la nueva ley de matrimonio y así legalizar bodas entre personas del mismo sexo.
"Yo me rijo por lo que establece el artículo 36° de la Constitución de Entre Ríos, que dice que todos los ciudadanos son admisibles como empleados públicos, con el único requisito de la idoneidad. Esto es, que tenga aptitud para cumplir con lo que establecen las leyes, desde la Constitución para abajo. El funcionario tiene obligación de cumplir las leyes", señaló el fiscal de Estado ante una consulta de El Diario.
Ese apartado de la Carta Magna dice, en forma categórica, que todos los "habitantes son admisibles en los empleos públicos provinciales, municipales y comunales o de otros organismos en los que tenga participación el Estado, sin más requisito que la idoneidad". Y agrega: "En ningún caso, las razones étnicas, religiosas, ideológicas, políticas, gremiales, sexuales, económicas, sociales, fundadas en caracteres físicos o de cualquier otra índole, serán motivo para discriminar o segregar al aspirante".
En realidad, el Gobierno quedó embretado luego de las sorprendentes declaraciones del funcionario del Registro Civil de Concordia, quien además es el único abogado canónico de Entre Ríos, con facultades para entender en pleitos eclesiásticos, regido por el Código de Derecho Canónico. Alineado con la administración de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, -que impulsó con fuerza la reforma al Código Civil y la posibilidad del enlace entre personas del mismo sexo-, el Poder Ejecutivo debe hacer frente ahora al planteo de Arias, que se niega a cumplir esa norma.
"La ley de matrimonio que aprobó el Congreso no incluye la posibilidad de la objeción de conciencia, pero al margen de eso está en el orden jurídico la objeción de conciencia", dijo el abogado concordiense, y añadió: "Mis principios morales me dicen que la unión de dos varones o de dos mujeres no es matrimonio. Pero ahora la ley dice que sí, y ese nuevo orden jurídico se va a respetar en todas las oficinas del Registro Civil, se van a celebrar esos matrimonios. Pero no hay que obligar a nadie a celebrarlos".
La Iglesia Católica rechazó desde el vamos esa reforma que ahora, aprobada por el Congreso, cambia la fórmula tradicional de "marido y mujer" por el término genérico "contrayentes" y prevé igualar los derechos de las parejas del mismo sexo con las compuestas por heterosexuales. Arias es un católico practicante, y autorizado por el Arzobispado de Buenos Aires para entender en cuestiones legales dentro de la Iglesia.
Pero ha dicho que si bien rechaza la nueva ley de matrimonio, la oficina del Registro Civil de Concordia garantizará la celebración de bodas entre personas del mismo sexo, y que para eso habrá funcionarios subrogantes que podrán suplirlo en la tarea.
Pero el fiscal de Estado dice que las únicas argumentaciones para apartarse de cumplir con la función pública y aplicar las leyes vigentes se apoyan en dos figuras: la excusación o la recusación. "La excusación es cuando el mismo funcionario por razones de parentesco o de intereses se aparta de actuar y de cumplir con su tarea. La otra posibilidad es la recusación, o sea cuando un tercero pide el apartamiento. Sólo en esos casos puede cabe la inhibición de actuación de un funcionario", señaló.
-¿No hay posibilidad de la objeción de conciencia prevista en la ley?
-Un funcionario no puede ser objetor de conciencia. No hay ninguna ley que diga que un funcionario pueda plantear una objeción de conciencia para no cumplir con la ley. Con ese criterio, empezarían a aparecer excusaciones por distintos motivos y en distintas situaciones. Acá lo que hay que aplicar es la ley civil, no otra cosa. Hay que tener en cuenta que las leyes, una vez sancionadas y siempre que no hayan sido declaradas inconstitucionales, están para ser aplicadas. Y el funcionario tiene que actuar en consecuencia, no le queda otra. Y repito, el único requisito que se exige a un funcionario es la idoneidad, esto es la aptitud para cumplir y hacer cumplir las leyes. Que gusten o que no gusten, o que entren en contradicción con las creencias propias puede querer decir otra cosa, que se ha perdido la aptitud que exige la Constitución.
La nueva ley es un avance, asegura el rabino Vainstein
El rabino Sergio Vainstein aseguró que la sanción de la nueva ley de matrimonio es un avance en el país, al consagrarse derecho de minorías que hasta ahora habían quedado relegadas.
"Es un avance en muchas cuestiones que tienen que ver con los derechos, con el reconocimiento de derechos a las minorías. Aunque también veo que es un tema muy de los medios, con mucho despliegue. Yo no sé cuántas parejas van a ir ahora al Registro Civil a legalizar su unión. Me parece que el debate más fuerte se dio en los medios", dijo.
Vainstein, oriundo de Buenos Aires, es rabino de la cumunidad judía de Paraná desde febrero último, cuando reemplazó a Sarina Vitas, y antes desarrolló su tarea en Corrientes, Cancún (Méjico) y Villaguay.
De todos modos, al hablar con EL DIARIO, aclaró algunos aspectos. "No hay una postura única en el judaísmo respecto de este tema, sobre todo porque hay tres corrientes diferentes (ortodoxia, conservadores y reformistas) que no siempre coinciden en posturas comunes sobre un mismo tema. Y no tenemos una autoridad máxima, como el Papa entre los católicos. No hay una postura única", apuntó.
Por eso, dijo Vainstein, "lo único que puede haber es una postura personal", y en ese orden de ideas se manifestó a favor de la nueva ley de matrimonio. "Pero esta posición no debe entenderse como una postura de la comunidad judía de Paraná, ni menos de Entre Ríos. No quiero entrar en conflicto. Por eso digo que es mi postura personal", aseveró.
El rabino dijo de igual modo que la aceptación de este nuevo marco normativo es consecuencia de un dato que ofrece la misma realidad: las familias constituidas por papá y mamá cada vez son menos corrientes. "El formato tradicional no es lo común. Son muchos los chicos que son hijos de padres separados, por ejemplo", planteó. (El Diario)
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