El frío del otoño trae sus propias dolencias
Tras la persistencia atípica de altas temperaturas, recién ahora el otoño se ha puesto frío, provocando así la aparición de resfriados, gripe, alergias y problemas respiratorios varios.El cambio brusco de temperatura en esta época del año crea las condiciones para que circule el virus de la gripe. Esta infección viral aguda se transmite con mucha facilidad de una persona a otra y en espacios cerrados.El contagio es a través de secreciones respiratorias infectadas al toser, estornudar o hablar, y luego otros las inhalan en el ambiente o tocan superficies contaminadas.Además el virus queda bastante tiempo en las superficies y en las manos. Y como hay gente que no se las lava, entonces se las lleva a la boca y nariz y el virus entra rápidamente.Para prevenir, es indispensable el lavado frecuente de manos con agua y jabón o con alcohol en gel, y cubrir la boca y la nariz con un pañuelo descartable al toser o estornudar. También se recomienda desinfectar las superficies con agua y lavandina, sobre todo en casas o lugares donde hubo casos de gripe.Según los especialistas, la vacuna antigripal es la herramienta más útil para prevenir la gripe y sus complicaciones. Aunque se recomienda suministrarla en otoño, su aplicación también es oportuna y aconsejable hasta septiembre, en especial, para aquellas personas que no la hayan recibido y que tengan factores de riesgo.Con la Campaña de Vacunación Antiviral 2018 en plena marcha la vacuna que forma parte del Calendario Nacional está disponible de manera gratuita en hospitales, clínicas y centros de salud para los grupos de riesgo: niños de seis meses y hasta los dos años, embarazadas, mamás de recién nacidos, adultos de 65 y más, personas con enfermedades crónicas y profesionales de la salud.Los síntomas de la gripe son: fiebre alta, tos (generalmente seca), dolores musculares, articulares, de cabeza y/o garganta, cansancio e intenso malestar y ligera secreción nasal.Ante estos signos es importante consultar a un médico y no recurrir a la automedicación. También se advierte no tomar antibióticos, ya que no funcionan en esta patología.En otoño también vuelven los resfriados. Según la literatura médica, se trata de una "enfermedad catarral de las vías respiratorias, especialmente de la garganta y de la nariz, de naturaleza vírica, bacteriana o alérgica, que produce un malestar físico general, con síntomas como la mucosidad abundante en la nariz o el dolor de garganta".Las alergias tampoco descansan en otoño. Se trata de una reacción frente a sustancias que nuestro cuerpo reconoce como extrañas (alérgenos) y que el sistema de defensas no consigue neutralizar. Esta respuesta causa una serie de reacciones físicas y químicas, responsables de sus síntomas.Puede ser ocasionada por la presencia de ácaros de polvo, moho, hongos y algunas plantas que realizan la polinización, provocando rinitis y asma, lo que desencadena síntomas característicos como congestión, obstrucción de las vías respiratorias, picazón en ojos y garganta y estornudos, como así también dolores de cabeza, debido a sinusitis crónica.Otra dolencia típica de esta época es el asma bronquial. Por las mismas razones que las alergias (aumento de humedad relativa y frío), las personas asmáticas sufren más crisis en otoño. El moho y los hongos son agresivos para la vía aérea y las personas sensibles sufren más cuando reaparecen.
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