El hijo de una conocida influencer la denunció a ella y a su padre por años de maltrato físico y psicológico
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Tomás Cataldi, de 20 años, publicó un video en el que relató presuntos episodios de violencia física y psicológica que, según afirmó, sufrió durante años por parte de sus padres
La historia de Tomás Cataldi, hijo de la influencer Geraldine Mayer, generó una fuerte repercusión pública tras la publicación de un video en el que relató situaciones de maltrato físico y psicológico sufridas durante años.
El caso ocurrió entre Miami y Buenos Aires, involucró a su madre y su padre, y se viralizó en redes sociales a partir de evidencias audiovisuales y mensajes que el joven compartió. La situación se conoció cuando Tomás, de 20 años, decidió hacer público su testimonio.
En el video, Tomás mostró golpes en su cuerpo y atribuyó las lesiones a su padre. Además, relató episodios de humillación, gritos y restricciones alimentarias ejercidas por su madre. El joven detalló que no podía acceder libremente a la cocina ni comer, y que sufrió comparaciones constantes y destrato psicológico desde una edad temprana. Según explicó, esta dinámica familiar se mantuvo durante años mientras, hacia el exterior, la familia exhibía una vida perfecta a través de las redes sociales.
Contraste entre la imagen pública y la vida privada
Geraldine Mayer, con más de 150 mil seguidores, forjó una imagen de madre ejemplar y familia ideal en Miami. Mostraba viajes, compras y escenas cotidianas que inspiraban a sus seguidores. Tomás Cataldi, su hijo, rompió ese relato al exponer en un video de 12 minutos los episodios de violencia sufridos en el ámbito familiar. El video tuvo amplia difusión y motivó el cierre del perfil público de Mayer.

El joven incluyó audios y capturas de mensajes donde su madre utilizó frases como: “Nada es tuyo, porque no trabajaste para pagar nada. Todo es mío”. En otros mensajes, la madre le prohibió el acceso a la cocina y lo increpó por cuestiones escolares, exigiendo que no mostrara su boletín si tenía malas calificaciones. El niño tenía 12 años en ese momento.
El testimonio de Tomás también incluyó escenas de control y amenazas. En uno de los audios compartidos, su madre le advirtió: “Todo lo que pase a partir de ahora va a ser tu culpa. Tengo todo filmado”. Estas expresiones se sumaron a humillaciones sobre su desempeño escolar y amenazas de ponerlo a trabajar si no lograba mejores notas.
Evidencias y viralización del testimonio
Cataldi decidió hacer público su relato luego de regresar a Buenos Aires y vivir con su abuela. El joven buscó visibilizar su experiencia para ayudar a otros en situaciones similares. La repercusión del video fue inmediata. El perfil social de Geraldine Mayer dejó de estar disponible al público, y la historia de Tomás se convirtió en un caso seguido por medios y usuarios de Internet.
Tomás mostró con detalles las restricciones alimentarias y el aislamiento que sufrió en la casa familiar. En uno de los mensajes citados, la madre escribió: “Te pido por favor no se te ocurra tocar la cocina. Si tenés hambre, juntá guita y andá a comer afuera”. El joven relató que, ante estas situaciones, intentaba salir a correr para sobrellevar el maltrato y que su madre lo llamaba insistentemente por teléfono, amenazando con destruir su computadora.
Al mismo tiempo, el joven detalló que su madre buscaba hijos “perfectos” para mostrar en redes sociales y que no toleraba fracasos escolares ni conductas que pudieran dañar esa imagen. Las pruebas que presentó incluyeron capturas de conversaciones, grabaciones de audio y relatos sobre su vida en Miami y Buenos Aires.
El testimonio de Tomás Cataldi generó debate sobre la influencia de las redes sociales en la percepción de la vida familiar y la importancia de no equiparar lo que se muestra en Internet con la realidad. La denuncia puso en discusión la necesidad de visibilizar el maltrato psicológico y físico en todos los ámbitos, sin importar el nivel socioeconómico ni la exposición pública de los implicados.
