El hijo de Liliana Leonhardt detalló el horror padecido por su madre durante 31 días
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Liliana falleció el pasado 3 de octubre. Pero antes permaneció internada en el Sanatorio San Lucas durante un mes. Ivan Schneider, el mayor de sus tres hijos -tiene dos hermanas menores- relató en ElDía desde Cero los escalofriantes detalles de la internación de su madre.Resulta difícil trascribir en palabras el dolor de un hijo que acaba de perder a su madre. No sólo por la muerte en sí, sino también, y sobre todo, por la agonía previa. Lo que sigue son algunos de los fragmentos de la entrevista radial que ElDía desde Cero le realizó a Iván Schneider, el hijo mayor de Liliana Leonhardt.El dolor de espalada "Mamá se encontraba con dolores en la espalda. Se le hace una resonancia y da que tiene hernia de disco. Los médicos en San Lucas le hacen una infiltración, algo sencillo. Hay un audio de un médico de apellido Muñoz que le asegura que a los 20 minutos iba a salir caminando normalmente. Pero cuando la buscaron en la ambulancia la tuvieron que bajar en silla de ruedas por la escalera de su casa, gritaba de dolor. Esa misma noche la internaron"."En la primera intervención de las tres que le hicieron los médicos nos avisan que iban a abrir el cuerpo para ver en qué estado se encontraba el intestino grueso, que suponían que podía haber algo mal, pero nunca tuvieron la certeza de saber si lo que operaban era correcto o no. Cuando le hacen la cirugía se encuentran con un intestino grueso necroso, tejidos muertos, paredes dilatadas, engrosadas, color amarillento, violáceo, tuvieron que extraerle el cien por ciento del colon. Siempre fueron detrás de las consecuencias, nunca tomaron la iniciativa porque nunca tuvieron un diagnóstico, que es lo que más triste nos pone".Despedida en vida "A las 11 de la noche ese mismo día nos dicen que nos quedemos tranquilos que había estabilidad, y a las 3 de la mañana recibimos el llamado de que se había complicado. Vamos y nos explicaron que la situación era crítica, que era muy probable que mamá no siguiera con vida. Nos hicieron despedirla en vida. Las pulsaciones empezaron a bajar, a las 7 las pulsaciones seguían bajando. Entonces le dan una opción al esposo (Iván es hijo del matrimonio anterior de Liliana): 'si le estabilizamos la presión, la operamos; pero le aclaramos que si no la operamos se muere y si la operamos también se va a morir', le dijeron"."Cuando la operan por segunda vez, abren y se encuentran que por algunos vasos perdía sangre. Le hacen algunos puntos a los vasos, anulan otros, y a partir de ahí, estamos hablando del trascurso de cinco días, los médicos nos dicen: 'mirá, te soy sincero, no se puede creer cómo va evolucionando'. Se estabilizó la presión y empezaron a utilizar medicinas para el corazón, todo era mínimo, pero era estabilidad y mejoría".El injerto "Como le habían extirpado el intestino grueso tendrían que haberle conectado una bolsa de iliostomía, pero como era fin de semana y la farmacia de San Lucas, donde había bolsas, estaba cerrada porque la chica que tiene la llave no vive en Gualeguaychú, entonces hicieron un injerto -dicho por un médico cubano que estaba ahí- con una bolsa de colostomía y una bolsa para el drenaje de lo que es la orina"."Al ser la bolsa incorrecta, toda la materia fecal se le desparramó por el cuerpo. Y como ella tenía la herida de la operación abierta, toda la materia fecal se le desparramó también dentro de la herida, en la espalda, en todo el cuerpo. Sinceramente, hay un montón de cosas que son muy tristes de contar"."Salió mal la traqueotomía: le habían puesto el "tubo C", como se llama, más adentro de lo que corresponde, entonces se lo tuvieron que sacar y lo sostenían con gasas. Sinceramente las desprolijidades que había era una cosa de no creer".Los últimos días "Ya no le hacían la diálisis que le venían haciendo. Mamá estaba terriblemente hinchada, pero nos decían que era líquido. Después nos terminan reconociendo que todo eso era aséptico, infección, que le estaba saliendo por algún lado del cuerpo, pero nunca nos supieron decir de dónde. Los últimos días, viernes, sábado, domingo, lunes y martes 3 de octubre, cuando ella fallece, mi mamá no tenía rodilla y tobillo de la inflamación que tenía. La espalda y el pecho parecía de un jugador de rugby de la cantidad de líquido que tenía; la frente la tenía hacia un lateral y del líquido parecía que en el cuello tenía una pelotita de tenis"."Después de tres días de enterrada, por la intervención de la Fiscalía, exhuman los restos y se lo llevan directamente a la morgue de Oro Verde. Lo más triste es que desde el viernes mamá estaba en el estado en que murió. Entonces uno ya no sabe qué pensar. El 2 de octubre nos dicen que tiene muerte cerebral y dos o tres días antes los médicos nos habían dicho que sospechaban que desde el viernes (29 de septiembre) ya estaba así. ¿Y si desde el viernes ya estaba así, la dejaron para deteriorar aún más el cuerpo para que si se hacía la autopsia en algún momento haya algo que no se pueda ver? Las bacterias cadavéricas tapan las bacterias propias del organismo... La autopsia se va a hacer tarde, y a eso hay que sumarle los días que mamá estuvo en esas condiciones, la tristeza y el dolor son terribles".Lo transcripto arriba es sólo parte del relato de Schneider. Varias situaciones irregulares -que involucran a la Obra Social de los Trabajadores de la Comunicaciones (OSTRAC), al Juez Héctor Vasallo y a la Cooperativa de Salud Jeannot Sueyro, entre otras- fueron documentadas y presentadas, en una ampliación de pruebas, en Fiscalía a la doctora Martina Cedrés el lunes.Una vez más, la Justicia deberá investigar una muerte dudosa en la ciudad. La familia, y la comunidad toda, reclaman al menos que se haga justicia. El dolor por lo sufrido será demasiado difícil de aliviar.
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