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El juicio por el homicidio de Benítez llegó a los alegatos

Mientras la fiscal Martina Cedrés tiene claro que se trató de un homicidio simple, y aportó las pruebas para que Fernando Rubén Da Silva reciba una pena de hasta 25 años de cárcel, el defensor planteó que el acusado se defendió de un supuesto ataque de Dionel Benítez.

Pasaron las primeras dos audiencias del juicio que se realiza en los tribunales de Gualeguaychú contra un joven misionero de 28 años que está acusado de matar a golpes a su coterráneo Dionel Benítez, el pasado 3 de abril en un complejo de cabañas situado en la Calle 2, a metros de la guardería de lanchas en el Camino de la Costa.

El juicio comenzó el lunes, con el tribunal completo y presidido por Arturo Dumón. Da Silva, a diferencia de lo sucedido en la etapa investigativa, en la que prefirió no hablar, el lunes declaró. Con su declaración no quedó dudas de la materialidad ni de su autoría en el hecho, pero indicó que actuó en defensa propia. Dijo que fue a comer con Benítez y que en un momento de la madrugada se inició una discusión que terminó con la víctima amenazándolo con un cuchillo; y que por miedo él se defendió a golpes.

La teoría podría ser discutida si no se contrapusiera con las pruebas. Da Silva demolió a golpes a Benítez hasta matarlo. Le desfiguró el rostro, le quebró la nariz, el macizo facial, parte del cráneo, le sacó piezas dentales. Incluso, minutos después del crimen, una cámara de seguridad ubicada en el puente Méndez Casariego lo tomó a Da Silva regresando a su casa, caminando muy tranquilo, muy lejos de parecer una persona atemorizada.

Tras su declaración, pasaron ante el Tribunal los policías de la Comisaría Quinta que intervinieron apenas conocido el homicidio, el personal de Investigaciones que explicó cómo llegaron hasta Da Silva, el secuestro de la ropa ensangrentada, y los médicos que lo examinaron por el edema que el acusado presentaba en la mano.

Este martes declararon los vecinos del lugar que llamaron a la Policía, un amigo de la víctima que dijo que Da Silva era problemático y que ya venía teniendo altercados con Benítez por cuestiones de trabajo. También pasaron a prestar su palabra la esposa e hija del fallecido. Para este último día de debate se espera que el defensor oficial Pablo Ledesma presente a su testigo, la psicóloga de la unidad penal donde está alojado Da Silva, y tras ello se realizarán los alegatos de clausura y se conocerá el pedido de pena del Ministerio Público Fiscal.

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