El liberalismo clásico
Las sociedades europeas comenzaron a transformarse a fines del siglo XVIII debido a la aparición de enormes fábricas como resultado de la Revolución Industrial, la expansión comercial y el crecimiento demográfico. Surgieron nuevos actores sociales, los burgueses capitalistas y los obreros.
Por la Prof. María Elena Unamunzaga
ColaboraciónGrandes oleadas de campesinos rompieron sus lazos feudales y se instalaron en las ciudades, junto a las fábricas, en busca de trabajo. Hombres, mujeres y niños quedaron sometidos a horarios extenuantes y a salarios miserables en ambientes contaminados. Esta situación dará lugar luego en Gran Bretaña al movimiento obrero en busca de leyes de protección y a los sindicatos.Por otra parte las ideas liberales de Locke y los Ilustrados se expandieron por toda Europa, en Prusia al servicio de la Monarquía Absoluta y en Francia, precedidas por las ideas de los Iluministas, la Enciclopedia, la acción de los Estados Unidos y las logias masónicas. Todo esto eclosionó en 1789 en la revolución antimonárquica y laicista debida a la acción directa de burgueses que aspiraban al poder y a estratos pobres de la ciudad.Seguirá casi un siglo de inestabilidad en ese país.El Tercer Estado o Estado llano y sus representantes se convirtieron en dueños de la situación y transformaron los Estados Generales en Asamblea Nacional. Esta proclamará la Declaración de los Derechos del Hombre, aunque discriminando entre ciudadanos activos y pasivos (sin derecho al voto), por lo cual sólo los ricos accedían al poder. Luego la Constituyente, la Convención que en 1792 proclamó la República, el Directorio, Napoleón, la Restauración, la Revolución de 1830, la Monarquía burguesa orleanista, la Revolución de 1848, la fugaz Comuna de Paris de 1871, Luis Napoleón...Se establecieron como derechos imprescriptibles del hombre la libertad, la propiedad y la seguridad.Así se instauró la tradición liberal republicana moderna con las ideas de democracia, progreso y secularización (separación de la Iglesia y el Estado).Para el liberalismo del siglo XIX el individuo es el centro de todo la verdad ya no es "adaequatio rei et intellectus" (una idea es verdadera cuando está de acuerdo con lo que las cosas son). Es una construcción subjetiva de la razón, que no existe más que en el espíritu del que piensa. Ahora es la opinión, personal o colectiva, que se resume en: "A chacun sa vérité; A chacun sa morale" (Cada uno con su verdad; cada uno con su moral).En política, el Estado garantiza la libertad, la propiedad y la seguridad. El individuo se convierte en el centro de todo. Se sostiene la libertad del capital en beneficio de sus intereses.En economía rige el "dejar hacer", "dejar pasar", siguiendo el pensamiento liberal de Adam Smith, Bentham y Ricardo. Implica una libertad absoluta para producir, comprar y vender. Toda la industria, los negocios, los transportes deben ser propiedad privada sólo regulada por la ley de la oferta y la demanda, y esto se traducirá -dicen- en una gran prosperidad que se volcará luego en el salario de los obreros.No existe el interés general porque para el liberalismo clásico la sociedad es un agrupamiento de individuos.En esa época los Estados europeos, tanto monárquicos como (Federico II el Grande, de Prusia, prototipo del déspota ilustrado), como republicanos (Francia), comenzaron a interesarse por la instrucción pública, que hasta entonces había estado en manos de órdenes religiosas y de particulares. Lo vieron como un modo de garantizar la gobernabilidad mediante la instrucción pública obligatoria, laica y, a veces, gratuita.Esto será seguido por los nuevos Estados surgidos en América hispana, después de su independencia. En Argentina se implementó el S.I.P.C.E. (Sistema de Instrucción Pública Centralizada Estatal) que se concretó a partir de la Ley 1.420 de 1884.
Por la Prof. María Elena Unamunzaga
ColaboraciónGrandes oleadas de campesinos rompieron sus lazos feudales y se instalaron en las ciudades, junto a las fábricas, en busca de trabajo. Hombres, mujeres y niños quedaron sometidos a horarios extenuantes y a salarios miserables en ambientes contaminados. Esta situación dará lugar luego en Gran Bretaña al movimiento obrero en busca de leyes de protección y a los sindicatos.Por otra parte las ideas liberales de Locke y los Ilustrados se expandieron por toda Europa, en Prusia al servicio de la Monarquía Absoluta y en Francia, precedidas por las ideas de los Iluministas, la Enciclopedia, la acción de los Estados Unidos y las logias masónicas. Todo esto eclosionó en 1789 en la revolución antimonárquica y laicista debida a la acción directa de burgueses que aspiraban al poder y a estratos pobres de la ciudad.Seguirá casi un siglo de inestabilidad en ese país.El Tercer Estado o Estado llano y sus representantes se convirtieron en dueños de la situación y transformaron los Estados Generales en Asamblea Nacional. Esta proclamará la Declaración de los Derechos del Hombre, aunque discriminando entre ciudadanos activos y pasivos (sin derecho al voto), por lo cual sólo los ricos accedían al poder. Luego la Constituyente, la Convención que en 1792 proclamó la República, el Directorio, Napoleón, la Restauración, la Revolución de 1830, la Monarquía burguesa orleanista, la Revolución de 1848, la fugaz Comuna de Paris de 1871, Luis Napoleón...Se establecieron como derechos imprescriptibles del hombre la libertad, la propiedad y la seguridad.Así se instauró la tradición liberal republicana moderna con las ideas de democracia, progreso y secularización (separación de la Iglesia y el Estado).Para el liberalismo del siglo XIX el individuo es el centro de todo la verdad ya no es "adaequatio rei et intellectus" (una idea es verdadera cuando está de acuerdo con lo que las cosas son). Es una construcción subjetiva de la razón, que no existe más que en el espíritu del que piensa. Ahora es la opinión, personal o colectiva, que se resume en: "A chacun sa vérité; A chacun sa morale" (Cada uno con su verdad; cada uno con su moral).En política, el Estado garantiza la libertad, la propiedad y la seguridad. El individuo se convierte en el centro de todo. Se sostiene la libertad del capital en beneficio de sus intereses.En economía rige el "dejar hacer", "dejar pasar", siguiendo el pensamiento liberal de Adam Smith, Bentham y Ricardo. Implica una libertad absoluta para producir, comprar y vender. Toda la industria, los negocios, los transportes deben ser propiedad privada sólo regulada por la ley de la oferta y la demanda, y esto se traducirá -dicen- en una gran prosperidad que se volcará luego en el salario de los obreros.No existe el interés general porque para el liberalismo clásico la sociedad es un agrupamiento de individuos.En esa época los Estados europeos, tanto monárquicos como (Federico II el Grande, de Prusia, prototipo del déspota ilustrado), como republicanos (Francia), comenzaron a interesarse por la instrucción pública, que hasta entonces había estado en manos de órdenes religiosas y de particulares. Lo vieron como un modo de garantizar la gobernabilidad mediante la instrucción pública obligatoria, laica y, a veces, gratuita.Esto será seguido por los nuevos Estados surgidos en América hispana, después de su independencia. En Argentina se implementó el S.I.P.C.E. (Sistema de Instrucción Pública Centralizada Estatal) que se concretó a partir de la Ley 1.420 de 1884.
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