El nuevo hogar para personas con problemas de adicciones tiene un avance de casi el 50 %
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Se trata del proyecto llevado a cabo por el Hogar de Cristo Nazareth, en el barrio La Cuchilla. Nacido en el 2015 y financiado por la iglesia, el Estado Nacional y el trabajo de muchos, el anhelo de Jorge Lozano y de quienes llevan adelante el lugar está a punto de concluir la segunda de cuatro etapas.Las adicciones golpean cada vez con más fuerza a las familias de Gualeguaychú, que no son una excepción de lo que pasa a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional. Hace poco menos de siete meses, ElDía publicó un informe sobre la "cascarilla" -básicamente, cocaína en pipa-, la droga que hace tiempo es moneda corriente en varios barrios de Gualeguaychú y que, por su poder destructivo y su fácil acceso, hace estragos en (cada vez más) jóvenes y adultos, hombres y mujeres.Este avance de la droga lamentablemente no tiene una respuestas a la altura de las circunstancias de parte del Estado, en ninguno de sus tres niveles: nacional -el más importante-, provincial o municipal. Aunque existen experiencias fructíferas generadas desde otras instituciones que, a fuerza de trabajo, gestión y, sobre todo, mucho esfuerzo y vocación, logran tender una mano a quienes atraviesan el durísimo mundo de las adicciones. Te puede interesar: Adicciones: El 30% de una comunidad terapéutica de Concepción del Uruguay es de Gualeguaychú Un caso paradigmático en la ciudad es, sin dudas, el del Hogar de Cristo Nazareth, que acaba de cumplir tan solo tres años de vida y ya logró ser referencia en la temática, articular políticas con las diversas esferas de gobierno y, lo más importante, sacar a muchas personas del consumo.Ahora, el hogar que depende de la Diócesis de Gualeguaychú de la iglesia católica -además de la ciudad, incluye a Concepción del Uruguay, Gualeguay, Rosario del Tala e Islas del Ibicuy-, se encamina a abrazar otro gran anhelo: la Casa del Padre Misericordioso, un albergue con 16 camas, juegoteca y diversas salas, que se complementará con la dinámica actual del hogar, por donde llegan a pasar, a diario, entre 40 y 60 personas."La Casa del Padre Misericordioso comenzó con Jorge Lozano, el 8 de diciembre de 2015, año de la Misericordia. La idea fue empezar a juntar fondos para el lugar que albergue a chicos con problemas de consumo", explicó Francisco Sobral, uno de los pioneros del proyecto junto a Dardo Caraballo, otro referente del lugar.El joven abogado explicó: "esto es un centro barrial, y hay que diferenciarlo de una comunidad terapéutica; nosotros acá trabajamos en territorio con los pibes, abrimos a las 8 de la mañana y cerramos a las 18; realizamos actividades, espacios de escucha, espiritualidad, deportes, oficios, huerta y otras alternativas, pero al momento, y a diferencia de años anteriores, los chicos no se están quedando a dormir"."La Casa del Padre Misericordioso viene a ser una extensión del centro barrial, con mejores instalaciones, un salón comedor, habitaciones, baños, lugares pensados para albergar a personas. Hoy existe una inmensa cantidad de chicos que por el consumo, y por todos los problemas que trae, son expulsados de sus casas, pero no los vemos en la calle. ¿Por qué? Porque arman ranchos por ahí o están bajo algún techo, pero en situación de consumo, sin el reparo de la familia", explicó Sobral.La obra, que contempla cuatro etapas y en los próximos meses completará la segunda, considera, entre otras cosas, una juegoteca para los niños de las mamás que llegan al lugar. "En estos años comprendimos que este centro barrial incluye a todos los que padezcan problemas de consumo. Después dimos un pasito más y pudimos abrir la casa de enfrente, Corazón de María -hogar con una dinámica similar, pero para mujeres-, y ahora podemos pensar en la prevención y en la necesidad de contener a los hijos de esos chicos, para poder ofrecerles un futuro mejor", explicó Sobral, al tiempo que remarcó el trabajo de todas las instituciones con las que trabajan y, en particular, el de la Red Conin y el del jardín de infantes del barrio.Los fondos para la obra comenzaron a reunirse con la colecta diocesana que comenzó el 8 de diciembre de 2015 con Jorge Lozano a la cabeza; el segundo ingreso fue a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes); y el tercero, próximo a recibirse, llegará desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, con lo que quedarán terminadas la primera y la segunda etapa del ambicioso proyecto.Consciente que siempre hace falta más y que la problemática es inmensamente más grande de las respuestas que genera, el referente del hogar destacó la ayuda de la Municipalidad en todas sus instancias -Desarrollo Social, CAPs, Oficina de Empleo, etc.- y del Sedronar."Nosotros decimos que solos no podemos. Entonces trabajamos con todas las instituciones que haga falta, públicas o privadas. Acá lo importante es darle una mano a quien tiene un problema y ayudarlo a construir su plan de vida, porque todos lo tenemos. Y si bien el prejuicio existe y existen las barreras sociales para ayudar a quien está en consumo, nosotros tenemos una respuesta", señaló Sobral."¿Por qué el nombre del Padre Misericordioso?, allí está nuestra respuesta: El Padre Misericordioso es una parábola que enseña Jesús, es el padre que recibe a aquel hijo que no hizo las cosas bien, pero que vuelve y es perdonado y abrazado, con todos sus defectos y virtudes", explicó y sintetizó: "eso es lo que intentamos hacer en el Hogar de Cristo. Entonces, cuando te dicen 'mirá que ahí van chicos con problemas de consumo o con problemas con la ley', nosotros les decimos 'claro, de esto se trata', de escucharlo y abrazarlo porque sabe que se equivocó, pero está dispuesto a volver".
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