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El otro lado del Munilla: deportes, acciones sociales y vecinos trabajadores

Durante los últimos meses, el barrio fue noticia por los desmanes, las protestas que piden que se erradiquen a los delincuentes y episodios de inseguridad. Sin embargo, hay también una realidad que intenta luchar contra ese presente. "Queremos que la gente sepa que acá hay gente que trabaja y que apuesta por una convivencia ejemplar", sostuvieron desde la Comisión Vecinal.

Podría decirse que hay dos realidades en el barrio Munilla: por un lado está la que estuvo ocupando páginas y páginas con informaciones que daban cuenta de una tensión intrínseca en el lugar, con reclamos que pidieron por la expulsión de un grupo de vecinos con antecedentes penales, a los que acusaban de todos los episodios de inseguridad que se viven allí; y por otro lado está el presente de un grupo de habitantes de la zona que luchan con esfuerzo y ahínco para desterrar todo lo referente a la primera imagen, la que acusan de errónea.

En este sentido, la Comisión Vecinal que preside Julio Castillo es la que se cargó al hombro la ardua tarea de cambiarle la imagen al Munilla. Junto a vecinos y jóvenes del barrio trabajan duro para demostrar la verdadera cara del barrio: limpiaron y dejaron en condiciones un terreno que transformaron en un pequeño campo de deportes, con una canchita de fútbol y otra de vóley. “El deporte es clave para la unión de las personas y para trabajar en grupo”, manifestaron a ElDía.

Además, los chicos del barrio limpiaron el ahora seco canal que desemboca en el arroyo del mismo nombre que el barrio. Dos veces por semana, en una casa de la zona se elabora y se entrega comida a más de 200 personas.

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“Se viven días de paz y armonía ahora. Yo siempre viví en esta zona y los problemas que son de público conocimiento se dieron en los últimos años, pero ahora se han solucionado en base a un trabajo que junta a todos los vecinos, contando con una importante participación de los jóvenes”, explicó a ElDía, Ernesto Queirolo, vicepresidente de la Comisión Vecinal, mientras que el presidente afirmó que “genera un poco de bronca y angustia que se nos quiera hacer conocer como un barrio violento cuando no lo somos. Nos estigmatizaron por una serie de acciones que ya quedaron en el pasado. Pasan cosas buenas que no se conocen y que sería bueno que el ciudadano supiera que aquí se trabaja por el bien de todos los vecinos “.

En un pequeño predio ubicado en la intersección de Tres de Febrero y Goldaracena se levanta el campito de deportes. “Deportivo Molinari”, dice el cartel ubicado en la entrada. En el lugar, al caer la tarde, un grupo de chicos juega al fútbol, mientras que otros se organizan para jugar en la cancha de vóley que mejoraron con la colocación de arena, como si fuese una de beach voley. En otro lado, un grupo de jóvenes realiza trabajos de pintura en el acceso al canal del Arroyo Munilla. “El sentido de pertenencia es muy fuerte y todos quieren mejorar el lugar en el que vivimos”, afirmó Castillo al respecto.

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“El deporte, la pelota, el encontrarse en tu cancha, ya sea para jugar al fútbol o al vóley, son fundamentales para una sana convivencia, diría que en un 95% esto ayuda a vivir en armonía”, acotó Queirolo, que se describe como un “futbolero”.

“El trabajo en la canchita llevó su tiempo, ya que se tuvo que limpiar y acondicionar un terreno que tiene unos 14 metros de ancho por unos 35 de largo, espacio que hoy es un poco la zona donde se junta el barrio a practicar deportes, siempre respetando el distanciamiento, por supuesto. Estamos plantando árboles, se colocó agua en la cancha, se colocaron los arcos en un sitio que está pegado al canal del arroyo. Hoy, a los pibes, los van a encontrar haciendo algo: una mejora a la cancha, arreglando el tejido, pintando, dejando en condiciones un lugar que los une fuertemente”, detallaron desde la Comisión Vecinal, quienes agregaron que “el tema de las peleas se cortó y el clima es de mucha armonía”.

Una cruz que en el barrio están cansados de cargar

“La estigmatización que ha venido sufriendo el Munilla es muy fuerte. He recomendado para algún trabajo a chicos del barrio, y todo viene bien hasta que le toman los datos y le piden la dirección. Cuando notan que viven en el Munilla les dicen ‘Ah, cualquier cosa te llamamos, o mañana nos comunicamos ‘, pero nunca lo hacen”, describió Castillo.

Sobre el consumo y venta de drogas, manifestó que “no vamos a tapar el sol con las manos, pero te puedo afirmar orgullosamente que desde hace tiempo que no se pasa nada. Como comunidad colaboramos fuertemente en la erradicación y consumo de la droga”.

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<p><strong><em>Archivo ElD&iacute;a - Conflicto en el barrio Munilla.</em></strong></p>

Archivo ElDía - Conflicto en el barrio Munilla.

También se refirió a los conflictos que tuvieron como protagonistas a dos grupos antagónicos: “Las dos familias se juntaron en la casa de la Mujer y el Niño. Los grupos estaban muy enfrentados, particularmente las mujeres, pero lograron ponerse de acuerdo y ahora el barrio, a toda hora, vive en paz”.

Labor social

Julio Castillo y Daniel Queirolo detallaron que los días martes y viernes cocinan con un grupo de vecinos para más de 250 personas que se llevan una vianda. Esto lo hacen gracias a la colaboración de mucha gente que les da una mano para ayudar a los que menos tienen. Además, organizan rifas para recaudar fondos y la Iglesia los ayuda con carne.

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En la propiedad que tiene en comodato la Casa de la Mujer y el Niño se les da también dos veces por semana la merienda a los chicos: “El viernes pasado entregamos 1000 tortas fritas y la leche a todos los niños”, detallaron.

“El anhelo de todos es pasar una fiesta en paz, cada uno con su familia, y con un arbolito de Navidad que se levantará en la zona para que sea un símbolo del Munilla”, concluyeron.

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