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El polémico voluntariado que puso en agenda una realidad histórica: la precarización de los trabajadores de la cultura

La movilización del sábado pasado y las repercusiones posteriores hicieron visible el descontento del sector. Desde el Municipio confirmaron que el voluntariado que generó esta reacción finalmente se realizará y refutaron la idea de un Estado ausente de políticas culturales. "Gualeguaychú es la ciudad entrerriana que más ayuda recibe de Nación y Provincia para la cultura", aseguraron. Las disculpas de Silvana Ferrari y los cuestionamientos desde el propio seno del gobierno.

Por Luciano Peralta

El reclamo trasciende, por mucho, la coyuntura. Va mucho más allá, es mucho más profundo, que el malestar generado entre los trabajadores de la cultura luego de la convocatoria a un voluntariado, realizada en el marco de las acciones de concientización por el Covid que viene llevando a cabo el Municipio.

Esta situación destapó una olla a presión que hace muchos años viene cargándose de demandas insatisfechas, reclamos aislados, crisis interminables y cuestionamientos a la manera de concebir la Cultura por parte de los tomadores de decisiones.

Para el dolor de cabeza de los funcionarios de turno, la emergencia social generada por la pandemia hizo que la crítica situación del sector se profundice aún más. Seis meses sin trabajar es demasiado, y las herramientas del Municipio para sostener al sector son “pocas” e “insuficientes”, según reconoció en más de una entrevista la propia directora de Cultura de la ciudad, Silvana Ferrari.

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Para entender más sobre el conflicto que ganó buena parte de la agenda pública semanal, ElDía dialogó con dos referentes del flamante Colectivo de Artistas Independientes de Gualeguaychú (Caidegú), conformado tras la protesta. Por su parte, la Directora de Cultura prefirió no volver a referirse al tema que, sin dudas, fue el primer conflicto de dimensiones que debió afrontar en los cortos nueve meses que lleva de mandato. Sin embargo, fuentes del Municipio sí opinaron al respecto, aunque prefirieron el off de records.

¿Cómo se desató el conflicto?

El viernes de la semana pasada, artistas de la ciudad recibieron la convocatoria para ser parte de un voluntariado. “Con un traje de payaso, mimo o lo que tengas y un dosificador de alcohol, te esperamos mañana sábado en Casa de la Cultura a las 14hs, para salir a recorrer la ciudad”, decía, textualmente, el mensaje de WhatsApp de la convocatoria. La idea era que los voluntarios salgan a los espacios públicos a concientizar sobre la necesidad de seguir cuidándonos. “Es un voluntariado, es para el que pueda y quiera”, explicó, posteriormente, en declaraciones periodísticas, Silvana Ferrari. Pero, claramente, no se evaluó el ánimo de un sector que no escapa a la crisis y que, fundamentalmente, no puede trabajar hace 200 días.

La convocatoria en la Fan Page de la Dirección de Cultura fue eliminada luego que decenas de usuarios la repudiaran, y en las horas sucesivas se convocó a una movilización. Aunque ganaron la atención las frases más fuertes, como “Ustedes son los payasos pagos” u otra que pedía “gente idónea” en Cultura, el espíritu de la marcha fue dejar en claro que el arte es un trabajo y revalorizarlo como tal. Fue un mensaje para afuera, y también para adentro.

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Los autoconvocados fueron a reclamar a la vieja casa de 25 de Mayo 734. Y allí se encontraron con la puerta de la Casa de la Cultura cerrada. Nadie los recibió. Un error grosero que reconocen hasta desde dentro del gobierno. La orden del intendente Martín Piaggio había sido que algún funcionario esté para atender el reclamo. Pero no pasó. Tampoco se llevó a cabo la reunión del viernes, antes de la marcha, que tenía como objetivo “encauzar el reclamo y no llegar a lo que se llegó”, confiaron fuentes municipales.

El conflicto ganó espacio en los medios de comunicación y, muy rápidamente, la adhesión de cientos de trabajadores del sector. “La cultura y el arte son mi trabajo”, fue una de las frases que más se viralizó. Y, horas después, se presentó en sociedad el nuevo colectivo de artistas independientes.

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Más allá del conflicto puntual, muchos artistas están convencidos que habrá un antes y un después en su relación con el Estado. Tal es así que el jueves presentaron una carta dirigida al Intendente en la que plantearon una serie de puntos a atender y pidieron la “emergencia cultural”. En ese documento, entre varios puntos, solicitaron que “se contemple en el presupuesto municipal 2021, una reparación económica en vista de la crisis sufrida por nuestro sector ante la falta de recursos y medidas”.

La respuesta oficial

La Dirección de Cultura municipal históricamente tuvo presupuestos magros. En 2016 fue de 10 millones de pesos (para todo un año), mientras que en 2019 se destinaron 32 millones de pesos. Esto habla de la consideración de los diferentes gobiernos para con el sector. Y es el punto central de este problema.

En diversos medios de comunicación, Silvina Ferrari habló sobre el tema. En todas las declaraciones periodísticas hizo hincapié en las acciones llevadas a cabo por el gobierno municipal para con “todos los sectores que no pueden desarrollar sus actividades”. Y dio a entender, en todo momento, que las demandas sectoriales están supeditadas a las urgencias, a “las necesidades de la gente”. Algo que es bastante entendible, en el marco de la actual crisis. “No hay que perder de vista que le damos de comer a 10 mil personas todos los días”, afirmó, en esta línea, el intendente Piaggio.

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“Somos un gobierno muy cerca de la gente y para nada vamos a entrar en esta polémica”, aclaró Ferrari. Y destacó los otros voluntariados que se llevan a cabo con una lógica parecida: “Comunidad solidaria, recibir y entregar donaciones; llevamos adelante tres voluntariados, con docentes, el de la cuadra, ligado a las personas adultas mayores; línea saludable, jóvenes universitarios que trabajan en el hospital”.

Los reclamos son loables y entendibles, pero estaría bueno también recibir propuestas para trabajar en conjunto”, manifestó la funcionaria en otra entrevista, y expuso una posición en la que claramente las aguas se dividen: desde Cultura dicen que el sector no presenta proyectos, mientras que los artistas apuntan a la poca gestión de esa Dirección.

El manejo de este conflicto generó posturas encontradas dentro del Municipio

“Nuestra misión es gestionar todo el tiempo. A veces las cosas salen, a veces se demoran y, a veces, no salen. Ojalá que a esta protesta puedan transformarla en algo positivo, porque la Municipalidad pone todo lo que tiene a disposición”, expresó la funcionaria. Y puso a disposición “las herramientas que tenemos, que son poquitas o quizá no alcancen, pero que son genuinas y serias. Están hechas con calidad. Desde ya, pedir disculpas a todos los artistas y gestores culturales que se sintieron ofendidos con esta propuesta”.

Entre bambalinas

El manejo de este conflicto generó posturas encontradas dentro del Municipio. Hay quienes consideran que la protesta fue motorizada por algunos referentes del sector divorciados ya hace tiempo con el Ejecutivo y argumentan los subsidios recibidos. Hay otros, en cambio, que no discuten la legitimidad del reclamo y son muy autocríticos de cómo se manejó el tema. “Nos estamos comprando problemas gratuitamente”, se sinceró un importante funcionario en diálogo con ElDía.

Del otro lado, contaron que se está trabajando para conformar una mesa que contemple a los trabajadores del sector y, entre otras cosas, aseguraron que “Gualeguaychú es la ciudad entrerriana que más ayuda recibe de Nación y Provincia para la cultura”. Los números que sostienen este argumento serían publicados próximamente.

Desde la gestión de Francisco Melchiori nadie trabaja gratis. Hay voluntariados, obviamente, pero no son obligatorios. Hay quienes recibieron más de 100 mil pesos de subsidios provinciales. Es así, el Estado es uno sólo. Y más en pandemia, hay cosas que las atiende la Nación, como con el IFE, por por ejemplo; otras la Provincia y otras el Municipio”, argumentó una fuente de Irigoyen 75. Y, en esta línea, expresó: “Quienes reciben subsidios son los que tienen las cosas en regla para recibirlos”.

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<p><em><strong>Días movidos se viven en la Casa de la Cultura Municipal.</strong></em></p>

Días movidos se viven en la Casa de la Cultura Municipal.

Seguramente, ambas posiciones cuentan con argumentos entendibles. Será cuestión de que dicha mesa de trabajo comience a funcionar realmente. Más allá de esto, la precariedad existe. Es real. No es culpa de este gobierno ni del anterior, ni del otro. Es una lógica sostenida en el tiempo.

Hay un ejemplo muy ilustrativo de cómo funcionan algunos resortes de la cosa pública. Con el comienzo de la pandemia, se tomó la criteriosa decisión de suspender los talleres barriales. Pero no se consideró otra alternativa para los talleristas, que sólo en Cultura varían entre 12 y 15 aproximadamente, y cobran $1800 por mes, por el dictado de un taller semanal de 2 horas reloj.

La particularidad se dio en el área del Adulto Mayor, donde se sostuvieron todos los talleristas. Es que el responsable municipal, Víctor Hugo Lapido, puso a disposición su renuncia si se quitaba ese ingreso a sus talleristas. No tuvieron la misma suerte los trabajadores de las otras áreas.

Políticas publicas culturales

“En casi siete meses de pandemia no hubo ninguna política cultural pública que incluya al sector. La primera vez que se nos incluye en un programa es pidiéndonos gratuidad, habiendo un montón de problemáticas a resolver dentro del sector”, expresó Vale Bassini, titular de la sala Sinergia Teatral.

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Valeria Bassini y Paulina Lemes, voceras del flamante Colectivo de Artistas Independientes de Gualeguaychú
Valeria Bassini y Paulina Lemes, voceras del flamante Colectivo de Artistas Independientes de Gualeguaychú

“A veces, se interpreta que nosotros estuvimos arengando, y no es cierto. La reacción de la comunidad cultural se dio sola, alimentada por el silencio del Estado. Y no es que no lo habíamos reclamado, aportado ideas y tenido reuniones. Pero no fuimos escuchados, ni los centros culturales ni el resto”, agregó Paulina Lemes, del Centro Cultural Alas. Y, en esta línea indicó: “No sólo en estos meses, desde siempre la cultura fue tomada como subsidiaria o como una cuestión de relleno. La cultura que es local”, aclaró la cantautora que, en su momento, había alzado la voz por el cachet destinado a los artistas de la en la Fiesta del Pescado y el Vino.

Por otro lado, sobre los subsidios estatales para el sector, la docente dijo que, si bien “es cierto que hemos recibido, no todos, algunos programas de Nación y de Provincia, eso no quiere decir que Gualeguaychú se desligue. Es lo mismo que decir que como el Estado nacional hace rutas, entonces yo no tengo que hacer asfalto en mi ciudad”.

Valeria Bassini y Paulina Lemes, del Caidegú

“También queremos saber cuál es el plan a mediano y largo plazo, para saber en dónde estamos parados. Porque no se percibe una dirección, se percibe que ante el reclamo surgen ideas, pero no se ve una dirección”, cuestionó Lemes, aunque se despegó de ideas desestabilizadoras. “No estamos pidiendo la renuncia de nadie, ni nada por el estilo -aclaró-, trabajemos juntos para pasar esta situación y para construir algo mejor de lo que tenemos para lo que viene”, agregó.

No estamos pidiendo la renuncia de nadie

No es que queremos guita, queremos políticas culturales públicas y que trabajen. Que hagan proyectos, propuestas, concursos…Y si el argumento es que no hay fondos, que los gestionen”, puntualizó Bassini.

Por último, sobre el tono elevado de algunas manifestaciones en la marcha, las voceras del Caidegú respondieron que “fueron a título personal”, ya que “el colectivo se fue conformando en un día”.

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El polémico voluntariado que lanzó el municipio generó la movilización y la unidad de los trabajadores de la cultura local.
El polémico voluntariado que lanzó el municipio generó la movilización y la unidad de los trabajadores de la cultura local.

“La marcha surgió de manera espontánea, y lo que llevó cada cuál en un cartel es lo que piensa cada cual. Ahora sí nos conformamos como grupo, ahora lo que se dice representa a todos”, defendieron.

Son años y años de ahogo, años de no decir. Y esto fue una llama que encendió todo eso”, justificó Bassini. “También fue violento llegar a la Casa de la Cultura y que esté cerrada. Es violencia no escuchar”, coincidieron.

“Necesitamos que se construya a largo plazo, que nos escuchen, tenemos un montón de ideas para aportar. Ojalá pase algo, y si no pasa nada seguiremos manifestándonos con las acciones que defina el colectivo”, cerraron.

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