TEMPERATURAS BAJO CERO
El relato de un gualeguaychuense que vive el invierno extremo de Nueva York
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Luis Guerra hace 25 años que reside en Estados Unidos, y esta semana se ha visto forzado a quedarse en su casa por el temporal que azota al país del norte. En diálogo con Ahora ElDía contó cómo atraviesa este fenómeno climático y cómo convive con el endurecimiento de las políticas migratorias.
Mientras una tormenta invernal considerada “monstruosa” por el Servicio Meteorológico Nacional castiga a gran parte de Norteamérica y deja al menos 38 personas fallecidas, la vida cotidiana en ciudades como Nueva York se vio trastocada. Calles cubiertas de hielo, autos enterrados bajo la nieve, temperaturas bajo cero y alertas permanentes forman parte de un escenario que, para muchos, resulta excepcional. Para otros, es parte de una rutina que se aprende a atravesar con los años.
Luis Guerra nació en Gualeguaychú y vive en Nueva York desde hace 25 años. Llegó en 2001, después de la crisis económica argentina y con el recuerdo todavía fresco del atentado a las Torres Gemelas. “En ese momento lo único que teníamos para comer en mi casa eran fideos con huevo. Mi hermano ya estaba en Estados Unidos y le pregunté si había alguna posibilidad de venir a trabajar. Pensé que el sueño se me había derrumbado cuando pasó lo del atentado, pero meses después pude venir”, recordó.
Hoy vive en Queens, a apenas 15 minutos de Manhattan, y trabaja en la construcción en seco. “Mi corazón sigue estado en Gualeguaychú. Si hubiera querido, podrían haber vuelto, pero las posibilidades en Argentina no son las mismas que acá”, señaló.
Sobre la nevada que paralizó la ciudad durante los últimos días, Luis aclaró que no se trata de un fenómeno extraño. “Esta nieve es normal. Lo que pasó es que se magnificó mucho por los pronósticos, que decían que se iban a tapar las casas. Dentro de todo, es algo habitual”, explicó. Sin embargo, reconoció que el volumen de nieve complicó la rutina: “Todavía no saqué el auto de casa. No me conviene porque no hay lugar para estacionar y las reglas van cambiando. Desenterrarlo de debajo de la nieve me llevó muchísimo tiempo”.
El funcionamiento de la ciudad también se vio afectado. “Vienen camiones que tiran sal para derretir la nieve, se suspendieron los estacionamientos y hay gente que ni siquiera logró sacar el auto en toda la semana”, contó. En su caso, la imposibilidad de estacionar y las largas distancias lo obligaron a quedarse en casa: “Tengo casi dos horas y media para llegar al trabajo y sólo puedo moverme en auto”.
Aun así, destacó una diferencia clave con respecto a la Argentina: la infraestructura. “Todos los lugares tienen calefacción central. Las escuelas también. Si hay algún problema, existen refugios de emergencia”.
Sobre cómo es trabajar con temperaturas tan extremas, Guerra comentó que “he trabajado con 15 grados bajo cero, pero el cuerpo es sabio: mientras estás en movimiento no lo sentís. Eso sí, con cemento no se puede trabajar porque se congela”.
Pero más allá del clima extremo, hay otro factor que atraviesa la vida diaria del gualeguaychuense y genera una preocupación constante: el clima social que rodea a la inmigración. “Está muy difícil el asunto. Los que no tenemos papeles la vivimos con mucha incertidumbre. Ha habido muertes y separaciones de familias. Los que más sufren son los niños, quedan a la deriva”, lamentó.
Luis describió una sensación de alerta permanente. “Vivimos a la deriva: nos persignamos y salimos. Permanentemente entrás a los portales y ves noticias de inmigración. A mí no me han detenido en controles, quizás por mis características físicas, pero ves cómo otros viven con miedo. Esto lo estoy viviendo todos los días”.
En este sentido, reflexionó: “Cuando las personas en Argentina hablan de forma despectiva sobre los chinos de los supermercados o los bolivianos de los comercios, y dicen que hay que echarlos, lo siento en carne propia. Es lo que yo vivo diariamente, cuando escucho a los fanáticos decir ‘que se vayan todos’”.
“Los ciudadanos norteamericanos nunca pensaron que iba a pasar esto, de que mataron a una persona en una protesta. Es un país donde reina la justicia, y el poder termina destruyendo la justicia. Esto se pasó, hay mucho abuso de parte de la policía”, agregó.
A 25 años de haber emigrado, Luis sigue postergando el regreso. “Siempre decía ‘el año que viene vuelvo’, y pasaba un año más”.
Por otro lado, Guerra subrayó que “todos los extremos son malos, siempre hay que buscar un equilibrio. Es un tema difícil, que se tiene que tratar con mucho cuidado, porque involucran a familias y a niños, sin embargo, hay gente a la que no le importa”.
