El reparto a domicilio en la ciudad alcanzó su punto de saturación y empieza a diversificarse
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La falta de empleo formal empuja a cada vez más personas a buscar ingresos en la mensajería urbana. Con un estimado superior a los 300 repartidores en Gualeguaychú, el rubro suma aplicaciones y opciones que combinan el trabajo de jornada completa con la búsqueda de un complemento económico.
La búsqueda de trabajo y la necesidad de generar ingresos llevan a cada vez más personas a mirar hacia actividades que ofrecen una incorporación relativamente rápida. En Gualeguaychú, la mensajería urbana es una de esas alternativas: con una moto, un celular y la posibilidad de organizar los horarios, muchos encuentran en el reparto una forma de sostener la economía familiar, ya sea como ocupación principal o como complemento. Sin embargo, el crecimiento del sector no se explica solamente por una mayor cantidad de repartidores. También cambiaron las formas de trabajar, se multiplicaron las empresas y aparecieron plataformas que organizan los pedidos y permiten conectar a los cadetes con comercios y clientes.
Nazareno Marchesini, dueño de una mensajería de la ciudad, considera que en los últimos años se produjo una diversificación de la actividad. Según su estimación, actualmente habría más de 300 repartidores en la ciudad, aunque aclaró que no cuenta con un registro general que permita precisar la cifra.
La pandemia marcó un punto de inflexión para el reparto a domicilio, que ganó protagonismo cuando las restricciones modificaron los hábitos de consumo. Con el paso del tiempo, aquella expansión dio lugar a un mercado más variado, en el que conviven negocios tradicionales, emprendimientos locales y plataformas digitales.
Distintas formas de trabajar
La diversificación también modificó la rutina de quienes se dedican a repartir. No todos tienen los mismos horarios, las mismas condiciones ni organizan su jornada de igual manera.
Marchesini distingue tres modalidades. Por un lado, están los cadetes que trabajan para empresas y permanecen apostados allí durante determinados turnos. Por otro, los repartidores de plataformas, que eligen previamente un horario y deben permanecer dentro de un área delimitada. Finalmente, quienes trabajan mediante aplicaciones locales, que pueden conectarse o desconectarse cuando lo desean y desde distintos puntos de la ciudad.
Esa flexibilidad permite que algunas personas organicen su jornada alrededor del reparto, mientras que otras lo incorporen a sus actividades habituales. La distribución entre quienes trabajan a tiempo completo y quienes lo hacen de manera parcial es prácticamente pareja: calcula que alrededor del 50% utiliza la actividad como fuente principal de ingresos y el otro 50% la combina con otra actividad o la realiza durante algunas horas.
El perfil predominante es el de varones jóvenes: cerca del 60% tiene entre 18 y 35 años, mientras que aproximadamente un 30% se encuentra en la franja de 35 a 60 años, en tanto que el 10% restante lo componen mujeres.
Los datos surgen de la experiencia, estimaciones y observaciones en el rubro del emprendedor entrevistado, no de un relevamiento general u oficial de los repartidores de Gualeguaychú.
Cuánto puede ganar un cadete
Uno de los interrogantes centrales es cuánto dinero puede generar una persona que trabaja repartiendo pedidos. La respuesta depende de la cantidad de horas que dedica, los envíos que realiza, la demanda y las condiciones en las que desarrolla su actividad. Nazareno aclara que prefiere no hablar de un sueldo porque los repartidores son cuentapropistas y sus ingresos dependen de distintos factores: “La ganancia depende siempre de múltiples factores, más allá del tiempo que cada uno le pueda dedicar: la estación del año, los factores climáticos, la cantidad de días no laborables o los feriados largos en el mes, entre otros. Aproximadamente, un repartidor que trabaja a tiempo completo puede generar alrededor de 1,5 millones de pesos mensuales. Para quienes trabajan media jornada, podrían generar alrededor de 700.000 pesos, mientras que aquellos que lo hacen para complementar sus ingresos pueden obtener cerca de 500.000 pesos”.
En el caso de quienes se dedican al reparto durante toda la jornada, Marchesini calcula que el promedio de conexión se ubica entre siete y diez horas diarias. La diferencia entre estar conectado y obtener una ganancia efectiva es importante. El tiempo de trabajo no se traduce necesariamente en una cantidad constante de pedidos y las condiciones de la actividad pueden variar de una semana a otra.
Más competencia y el desafío de sostener la demanda
La mayor cantidad de empresas y plataformas también implica una competencia más intensa por los clientes y los comercios que necesitan realizar entregas. Para Marchesini, la demanda está muy vinculada “a la calidad y al precio del servicio, y al trabajo de marketing”.
Sin embargo, la ecuación. Quien depende exclusivamente del delivery necesita generar suficientes pedidos para cubrir sus gastos y sostener sus ingresos. Quien trabaja unas horas al día puede tener otros recursos económicos, pero también enfrenta límites en la cantidad de envíos que puede realizar. Además, los gastos asociados al vehículo, el combustible, el mantenimiento y los tiempos de espera inciden en el resultado económico de la actividad. Por eso, la facturación o el dinero recibido por los pedidos no equivale necesariamente a la ganancia que les queda en el bolsillo.
Una alternativa laboral en un contexto difícil
El crecimiento y la diversificación de los servicios de mensajería urbana también deben leerse en el contexto de las dificultades para acceder a un empleo formal. Para algunas personas, el reparto representa una salida frente a la pérdida de un trabajo; para otras, una forma de sumar ingresos cuando el sueldo principal no alcanza. La posibilidad de manejar los horarios es una de las características que vuelve atractiva a la actividad, aunque esa flexibilidad convive con la incertidumbre sobre cuánto se podrá ganar cada día.
El sector en la ciudad reúne distintas realidades: trabajadores que pasan buena parte del día conectados, cadetes que cumplen turnos en empresas y personas que aprovechan algunas horas libres para realizar entregas.
Más que un crecimiento ilimitado en la cantidad de repartidores, Nazareno observa una actividad que alcanzó un nivel de expansión y que ahora se reorganiza mediante nuevas modalidades de contratación y prestación del servicio.
Con más de 300 repartidores como estimación local y una competencia cada vez mayor entre empresas, los servicios de mensajería y delivery se consolidaron como una opción dentro del mercado laboral de la ciudad. Pero detrás de la facilidad aparente para empezar a repartir existe una realidad más compleja: los ingresos dependen del movimiento diario, los gastos corren por cuenta de cada trabajador y, para quienes viven exclusivamente de esta actividad, sostener la economía familiar requiere dedicarle buena parte de la jornada.
Radiografía nacional: un 30% más de trabajadores en las apps de delivery y transporte
Los datos reflejan el salto registrado en el último año: las cuatro plataformas más utilizadas tuvieron un aumento del 30% en la cantidad de trabajadores operativos, muchos de ellos ejerciendo la actividad durante pocas horas, con una dedicación orientada más a complementar ingresos que al trabajo a tiempo completo: el 70% de los repartidores independientes se conecta menos de 10 horas por semana. El tiempo promedio de conexión es de 12,8 horas semanales. Sólo el 10% lo hace con una dedicación casi completa: cerca de 32 horas por semana.
Según las estadísticas, los jóvenes son más proclives a incorporarse a las apps de reparto, ya sea en bicicleta o moto, con pocas horas por semana a modo de complemento. Por otro lado, los adultos de más de 40 años tienden en mayor medida a las aplicaciones de conductores de autos a tiempo completo, lo que sugiere que las utilizan como ingreso principal.
Los números aportados por las empresas muestran algo más que una expansión del cuentapropismo: reflejan un mercado laboral que ofrece menos oportunidades y obliga a buscar alternativas para sostener los ingresos. El auge de las apps aparece, así, como una respuesta a las dificultades para conseguir empleo o llegar a fin de mes.

