El martes bajó hasta poco más de medio metro, tres centímetro más que lo que se registró el 1 de mayo de 2015. La responsable del fenómeno es la sequía, y continuaría un par de días más hasta que todo vuelva a la normalidad. Además, los efectos negativos que genera en el ecosistema.La pregunta más frecuente entre todos los que estuvieron ayer en Costanera fue: "¿Quién nos robó el río?". Y el cuestionamiento era para menos: acostumbrados a verlo omnipotente atravesar su curso, el hilo de agua que actualmente es el río Gualeguaychú asombra a propios y ajenos."El martes a las 7.37 de la mañana se registró la segunda marca más baja del río Gualeguaychú en los últimos cinco años: a esa hora la altura fue de 0,55 metros, tres centímetros más que la medición del 1 de mayo de 2015, cuando bajó hasta los 0,52 centímetros", explicó a ElDía Daniel Hernández, referente durante los últimos años del área de Defensa Civil municipal y gran conocedor del comportamiento del río.
La explicación de la baja del río no es otra que la sequía que viene aquejando no sólo a la región desde comienzo de este año sino también a toda la cuenca del río Uruguay. Y aunque en los últimos meses hemos experimentado tormentas considerables en la ciudad, el escenario no ha sido el mismo en zona más arriba del río y tampoco el fenómeno meteorológico ha sido con la consistencia tal para dejar atrás la seca que aún afecta de cierto modo a toda la región.
"Todo esto se debe básicamente a la falta de agua, a la sequía que está en toda la cuenca propia del río. Por ejemplo, Salto Grande no está evacuando: sólo mil metros cúbicos por segundo, cuando lo normal es que sea de siete u ocho mil metros cúbicos por segundo. Esto provoca que el lago también esté muy bajo, y de 14 turbinas que la represa tiene disponibles, hoy en día sólo están trabajando con cuatro. Eso porque hay poca agua y hay que cuidarla. Al no haber lluvias arriba y tampoco en la cuenca, el cuidado del agua se hace primordial", detalló Hernández.
El panorama fue elocuente y acorde a las explicaciones del especialista: a la altura del puerto, la costa estaba prácticamente a la mitad del río, y las embarcaciones del Club Nautico quedaron encalladas sobre el lecho seco cuando el río se retiró. Por su parte, en la zona del Club de Pescadores se veían un banco de piedra o arena al descubierto, mientras que más al sur, a la altura del Club de Pesca Yacaré, prácticamente se podía pasar caminando a la isla que está enfrente.

El río Gualeguaychú el 1 de mayo de 2015, cuando bajó hasta los 0,52 mts de altura.
Por último, este fenómeno -que al parecer no variaría su condición en el corto plazo- puede acarrear algunos inconvenientes al ecosistema del río: "En todo curso de agua, el estancamiento es malo: propicia la aparición de suciedades y espuma. Además, proliferan las algas. La fauna ictícola tiene que buscar profundidades, de lo contrario empieza a sufrir los efectos del frío, y al no tener la dinámica natural, no tiene la oxigenación que el movimiento le produce. No es bueno que el río esté quieto, y menos quieto y bajo", concluyó el especialista.