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El rubgy en la cárcel: la Fundación Espartanos estuvo en Gualeguaychú

Hubo reunión entre dirigentes, además de entrenadores y jugadores de Carpinchos, club que forma parte de la red de voluntarios de la fundación. El miércoles, con un total de 30 internos, realizaron el primer entrenamiento en la Unidad Penal Nº 9.

“Somos una organización sin fines de lucro que se sustenta con el aporte de voluntarios y donantes. Buscamos bajar la tasa de reincidencia delictiva promoviendo la integración, socialización y acompañamiento de personas privadas de su libertad a través del rugby, la educación, el trabajo y la espiritualidad”, destacaron Pablo Gloggler, José Giorgi, Ramón Bulrich y Esteban Cerrutti, integrantes de la Fundación Espartanos.

El proyecto nació hace diez años y hace cuatro se institucionalizó, conformándose, a partir de doce fundadores, la parte jurídica que posibilitó desarrollar el movimiento en casi todo el país. “El inicio fue en la Unidad de Máxima Seguridad Nº 48, en San Martín, con 30 jugadores y muy pocos voluntarios. La llegada a los internos fue a través del rugby y sus valores, luego comenzamos a agregarse la parte espiritual y la educativa”, destacó Gloggler.

“Una vez que los internos cumplían su condena y salían en libertad, la suma del rugby, la fe y la capacitación potenciaron su inserción en el mercado laboral”, aseguró. Y contó que “de los 3 mil jugadores que llegamos a tener, solo tres, en algún momento, antes de ingresar a un penal, habían jugado al rugby… la disciplina en la cancha es igualadora, todos tienen un puesto donde desempeñarse, sin importar la postura física, de que tan alto, bajo, flaco o gordo seas”, detalló.

Por su parte, Ramón Bullrich, ex jugador de Cardenal Newman en la URBA, contó que la idea de introducir el rugby surgió “por la iniciativa de una persona que pasó por una cárcel y notó mucha tristeza, y como buen fanático del deporte preguntó si podía enseñar rugby”.

“Su compromiso inicial fue ir una vez, y terminado el entrenamiento le preguntaron ¿cuándo volvía?, a lo que respondió: ‘vuelvo todos los martes’. Fue así dos horas por semana, desde el 2009 hasta el 2012, año en el que se sumó el rezo del rosario y proyectos educativos”, relató Bullrich.

“Las personas que caen en la cárcel en la mayoría de los casos es por qué no tuvieron oportunidades en la vida. Se trata de gente que no ha tenido una vida normal; chicos que no fueron a una escuela y crecieron en un hogar. Todo lo contrario: calle desde los 10 años, droga, entorno delictivo que los llevaron a seguir el mismo camino. El desenlace es inexorable: cárcel o la muerte. En este punto el rugby es algo nuevo para ellos, una disciplina que quieren aprender y luego se dan cuenta de que hay una vida por delante y que se puede ir por el buen camino”, indicó.

A la labor de la Fundación Espartanos se le suman los programas del servicio penitenciario. En este sentido, el profesor de Educación Física Esteban Cerrutti remarcó: “terminar la escuela, seguir una carrera y trabajar les otorga una serie de beneficios que inclusive permite atenuar las penas, algo que no sucede con los Espartanos, aunque el beneficio es concreto y real para mejorar y salir con herramientas sólidas para enfrentar al mundo. Quien está en Espartanos es por convencimiento propio y no para que le bajen la condena”.

La población carcelaria

“Hoy tenemos 92 mil personas tras las rejas en el país, contra 37 mil de hace diez años”, señaló Gloggler. El abogado destacó que “en las cárceles provinciales no se encuentra a gente muy grande, más bien jóvenes”, mientras que “en las federales están alojadas las personas de mayor edad, relacionadas al tráfico de droga, piratas del asfalto, guantes blancos y demás”.

De los 92 mil internos, 44 mil están cumpliendo condena en 57 unidades penales de la provincia de Buenos Aires, que tienen capacidad para 28 mil personas. En tanto, en las federales se encuentras 12.500 internos, y el resto en 120 unidades de servicios penitenciarios provinciales”, remarcó el abogado.

El principal problema es la droga, flagelo que “atraviesa a todos los que están privados de la libertad”, aseguró Glogger. “Terminar con esta realidad demanda mucho esfuerzo, es un trabajo artesanal con cada persona que consume”, agregó. Aunque no todo está perdido: “un interno de Misiones que ninguna unidad quería recibir se sumó a Los Espartanos, comenzó a jugar al rugby, salió en libertad y hoy es una persona que trabaja y hace su vida normal, cuando antes era sumamente agresivo. Ahora, juega en Carayá Rugby y formará parte de una gira de Espartanos.

Plan Nacional e Internacional

Consiste en multiplicar el alcance del Programa Espartanos a lo largo de los próximos siete años, con cooperaciones multianuales con la Fundación Banco Macro y la Fundación Banco Nación. Se desarrolla un plan progresivo con llegada a cinco provincias por año, en el cual el principal esfuerzo está dirigido a la construcción y/o refacción de canchas y de aulas en Unidades Penales.

En el 2017 se construyó la primera cancha de césped sintético en Buenos Aires. En 2018 se inauguraron canchas en Tucumán y Misiones. “Arrancamos una en Jujuy y una de césped sintético en Tierra del Fuego. En el 2019 avanzaremos con Córdoba, Mendoza, San Juan, Santiago del Estero, Corrientes, Chubut, La Pampa, Catamarca y Santa Fe con el mismo objetivo”, contaron.

El plan continuará con la construcción y/o refacción de aulas taller dedicadas a la instrucción en oficios en cada una de las provincias que son parte del Plan Nacional. En el 2018 se terminaron tres aulas y un gimnasio en Buenos Aires, y durante el 2019 se avanzara en Tierra del Fuego, Jujuy, San Juan, Mendoza, Santiago del Estero, Salta y Corrientes.

Actualmente, el programa está presente en 65 unidades en total. Y en 18 provincias del país, España, Kenia, El Salvador y Perú.

Carpinchos

El profesor Leandro Irigoyen realizó un primer entrenamiento con internos de la Granja Penal Nº 9. Fue acompañado por dirigentes de la Fundación Espartanos. La idea es “entrenar una vez por semana y sumar nuestro granito de arena”.

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