El secreto es saber qué hacer con el tiempo
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La muerte de Fabián Tomasi es un desafío para la sociedad: ¿qué haremos con nuestro tiempo? La responsabilidad del segundo capítulo.Florencia Carbone Al final, detrás (o delante) de todo está el tiempo.No tuve la suerte de conocer personalmente a Fabián Tomasi pero su muerte me conmovió profundamente, me hizo temblar el alma.Los extremos en general son los que nos sacuden: el nacimiento -milagro de la vida que no logramos digerir en su verdadera dimensión- y la muerte -ese misterio enorme que nos supera- suelen ser situaciones propicias para hacer planteos, replanteos y ensayar aunque sea a la ligera algún que otro razonamiento filosófico en busca de una mejor calidad de vida.¿Hay alguien que sienta que le alcanza el tiempo para hacer lo que quiere? ¿Será que efectivamente la tecnología acelera todo, incluida la velocidad a la que vivimos?En las últimas 48 horas releí muchas de las cosas que dijo Fabián, miré varios de los videos en los que un cuerpo de 80 kilos aparecía reducido a la mínima expresión con apenas 43 kilos, escuché cómo con su voz ronca relataba el dolor enloquecedor en sus manos que sólo se calmaba con agua "caliente-caliente".Había un contraste enorme entre la fragilidad física y la enorme fortaleza espiritual de ese hombre que con una dignidad gigante repetía cosas como que no había que cometer el error de pedir salud sino Justicia, porque de lo contrario "nos enfermaremos todos" o que se preguntaba "por qué debemos abandonar la lucha sabiendo que la razón está de nuestro lado".Fabián trabajó durante años en una empresa de fumigación aérea, y aunque estuvo casi cinco años en tratamiento médico por diabetes, gracias a su propia "investigación" llegó a la conclusión de que lo que en realidad lo estaba afectando eran los químicos."Si no hubiese sido porque investigaba qué me estaba pasando, hubiese sido un engañado más. Es como que la gente naturaliza todo, ven que se están derrumbando al lado de ellos y lo toman como: Bueno, es la vida, es lo que les tocó", dijo.Más de una vez contó que después de mucho insistir logró que algunos médicos aceptaran su hipótesis y al menos empezaran a investigar qué era lo que pasaba. Así fue como le diagnosticaron polineuropatía tóxica severa, "también denominada enfermedad del zapatero", describía, porque cuando reparan los zapatos ellos también aspiran solventes similares a los que contienen los agroquímicos y los combustibles, y que afectan al sistema nervioso.Fabián confesó en una de las entrevistas que ya no se miraba en el espejo. Además de la enorme pérdida de peso sufría de atrofia muscular generalizada. Tenía 53 años.Con la sinceridad que lo caracterizaba también admitió: "Tal vez si no hubiera estado enfermo hubiera seguido como un necio trabajando en lo mismo porque me gustaba tanto... pero viste que hasta que a uno no le toca..."En su libro "El Universo de lo sencillo", Pablo Arribas dice que lo que nos iguala a todos es el tiempo pero lo que nos diferencia es lo que hacemos con él. Fabián supo qué hacer con su tiempo hasta el último segundo.Es paradójico pero también se ha publicado que muchas veces discutimos o analizamos cómo ganar, perder o ahorrar tiempo, aunque lo más loco es que estamos frente a "algo" que ni siquiera podemos atesorar. ¿Vivir de manera inteligente y comprometida será la manera que encontró Fabián para aprovechar el tiempo que le quedaba?Cultivar alimentos con veneno"Tenerle miedo a la verdad los hace ser ridículos. Esto no tiene vuelta. Nos están matando sistemáticamente y creen que si no hacen el cultivo como lo hacen ahora no hay otra manera", dijo. Fabián insistía con que la actual forma de cultivar los alimentos es engañosa. Y lo justificaba: "¿Quién puede creer que se pueden cultivar alimentos usando veneno?"Pensar en cambiar un modelo de producción tan arraigado puede sonar utópico, pero como dice Arribas "no somos lo que conseguimos, sino lo que con valentía nos atrevemos a perseguir". ¿Por qué no perseguir el sueño de imaginar una sociedad más justa y sana?En uno de los informes difundidos a raíz del caso de Fabián se explicaba que "en términos de promedio de litro por cantidad de población, Argentina es el estado de mayor consumo de glifosato en el planeta; que el glifosato, así como el 2-4D están vinculados al cáncer según la Organización Mundial de la Salud; y que un tercio de la población se encuentra afectada directa o indirectamente por el glifosato, herbicida que se encuentra prohibido en 74 países".Más adelante el video de "No matarás" se señalaba que "investigadores del Conicet revelaron que Entre Ríos registra niveles de acumulación de glifosato de los más altos en el mundo"."¿Hacemos las cosas porque siempre se han hecho así o las hacemos porque realmente creemos en ellas?", invita a responder Arribas en El Universo de lo sencillo. Y deja un mensaje que aplica a la perfección para este caso: "Somos la mezcla entre biología y biografía: una parte te viene dada, la otra la escribís vos".Fabián Tomasi eligió escribir su parte. Nosotros, como sociedad, tenemos la responsabilidad de saber aprovechar el tiempo y continuar con el próximo capítulo, porque aunque el bello poema Instantes (de discutida autoría) plantee... si volviera a vivir nuevamente mi vida trataría de cometer más errores, me relajaría más, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, tendría más problemas reales y menos imaginarios... La vida, por ahora, es una sola, y el tiempo pasa rápido.
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