El secundario en La Cuchilla puso de relieve la falta de personal docente
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Después de muchos años, el barrio tiene su propio colegio secundario. El martes, 20 estudiantes comenzaron la cursada. Pero detrás de la gran satisfacción que generó la respuesta de las autoridades locales y provinciales, asoma un nuevo problema: la falta de personal.
La demanda tenía casi una década. Allá por el 2010, cuando el club La Cuchimarra reunía, en dos categorías, a cerca de 54 jóvenes de entre 13 y 32 años, empezó a tomar forma el proyecto del colegio secundario. Es que, del total de jugadores, la gran mayoría no estudiaba. Esta situación generó que los responsables del club realizaran una encuesta sobre el grado de educativo del barrio. La misma arrojó resultados preocupantes.
Por diversas circunstancias, el impulso del primer momento no se tradujo en soluciones en ese momento. Pero el año pasado, motorizado por la Organización Barrial Norte, el proyecto del secundario propio volvió a recobrar fuerzas, logró el compromiso de las autoridades municipales y de la Dirección Departamental de Escuelas, y finalmente se tradujo en una realidad.
El martes por la tarde, 20 estudiantes comenzaron la cursada en las instalaciones de la escuela "Coronel Rosendo Fraga". Al respecto, el referente barrial Ariel Olivera celebró el logro "que es fruto de los vecinos" y aseguró que "dentro de cinco o seis años, se van a empezar a palpar los resultados de esto".
"El camino es la educación. Más allá del crecimiento que viene teniendo el barrio en materia de infraestructura, sin educación no hay cultura y es mucho más difícil generar los vínculos sociales que se necesitan para salir adelante. Por eso, las familias están tan contentas con todo esto", indicó. Y aseguró que "educación y trabajo son las necesidades más importantes, y sin educación no hay trabajo", puntualizó.
Aunque funciona en la Rosendo Fraga, el secundario es una extensión y depende institucionalmente de la Escuela Pablo Haedo. Para su funcionamiento se formalizaron 34 horas cátedra, que fueron concursadas, y se nombró una coordinadora.
Una solución y varios problemas
Angelina Carabajal es la directora de la Escuela Pablo Haedo y a partir de ahora también es responsable del anexo que funciona en la Rosendo Fraga. Y si bien se mostró a favor del comienzo del nuevo curso, explicitó los problemas que le genera esta medida a su institución. Básicamente, apuntó a la falta de personal, tanto docente como no docente.
"Tenemos una matrícula muy alta, con 500 estudiantes, y pocos cargos. Contamos con una sola directora, una vicedirectora y una secretaria", explicó Carabajal, quien ahora, además de dar clases, deberá desdoblar sus esfuerzos para atender también las necesidades del nuevo anexo.
Otro problema es que a la coordinadora nombrada se le asignaron 18 horas, con lo que alcanza a cumplir solamente tres días de cursada. Los otros dos días semanales deben ser cubiertos por la directora del Pablo Haedo, pero fue la propia Carabajal la que planteó la imposibilidad física de estar en ambas instituciones al mismo tiempo.
En este sentido, la docente rompió con el silencio que reina en muchísimas instituciones educativas de la ciudad, e hizo pública la necesidad de que se le asignen más horas a la coordinadora y se nombre un portero y un preceptor, "así ella no está tan sola".
"La nuestra es una escuela muy grande, tenemos muchos chicos y muchas problemáticas que resolver, que tienen que ver con los alumnos, los docentes y hasta con el edificio. Por eso vamos a pedir formalmente el nombramiento de personal, vamos a gestionarlo de manera urgente", adelantó la docente.
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