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El Sindicato de Empleados de Comercio reconoció la figura de Ateo Jordán

En el marco del 1 de mayo, y al cumplirse cien años de la masacre obrera sucedida en Gualeguaychú, las autoridades sindicales hicieron entrega de una placa conmemorativa a quien llevó a cabo un invaluable rescate histórico y una lucha incansable durante toda su vida.

El sábado 1° de Mayo, además de conmemorarse el Día del Trabajador, se cumplieron cien años de la matanza de obreros llevada a cabo por la Liga Patriótica en la Plaza Independencia, en la actualidad Plaza San Martín, de nuestra ciudad.

En ese marco, el Sindicado de Empleados de Comercio de Gualeguaychú formó parte del acto que se realizó en el mausoleo que recuerda a los trabajadores asesinados, e hizo entrega de una placa de reconocimiento a Ateo Jordán, hijo de Ángel Jordán, uno de los sobrevivientes de aquella tarde oscura de la historia de Gualeguaychú.

“Al compañero Ateo Jordán, en reconocimiento de su larga tarea en favor de la verdad histórica sobre los hechos del 1 de mayo de 1921 en nuestra ciudad”, dice la placa que fue entregada por las autoridades del sindicato, allí presentes.

Jordán, en tanto, recordó las históricas luchas obreras por los derechos laborales y las reivindicaciones del sector. Recordó a “los mártires de Chicago, que fueron ahorcados por pedirlas; a los esquiladores de la Patagonia en huelga que fueron fusilados en las estancias; en Buenos Aires, la Semana Trágica; La Forestal, en Santa Fe, y la huelga de los hacheros en Chaco, sofocada por el ejército”.

“Son algunas de las tantas luchas que regaron con su sangre la clase trabajadora y Gualeguaychú no fue ajena a esos hechos”, remarcó Jordán. Y apuntó a "la Liga Patriótica, organizada por los terratenientes liberales, sesgó de muerte a hombres, mujeres y niños, una de ellas de 15 años y un niño de cuatro”. Al tiempo que recordó a los organizadores del acto caídos: Ángel Silva, Celedonio Iglesias, Lorenzo Timón y Pedro Villareal.

“Las conquistas obreras no cayeron del cielo, fueron logradas con lágrimas, sudor y sangre. Es mejor morir de pie que vivir arrodillado", sintetizó.

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