DESDE EL BOLSÓN
El testimonio de una gualeguaychuense en los incendios de la Patagonia: “Me encontré con el pueblo salvando al pueblo”
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A pocos kilómetros del desastre, desde El Bolsón, la gualeguaychuense Luciana Martinelli habló con Ahora ElDía para contar cómo afrontan los vecinos de Epuyén y alrededores esta catástrofe ambiental que aún no se da por concluida. “Se ve una organización muy fuerte, pero con un dolor muy grande, porque hay una ausencia absoluta del Estado”, describió.
Luciana Martinelli es de Gualeguaychú y llegó a El Bolsón hace menos de dos semanas con intenciones de quedarse a vivir allí. Como sucede con otras localidades vecinas, este pueblo patagónico es considerado un paraíso natural que miles de argentinos visitan cada año y en el que muchas personas han decidido hacer su hogar. Hoy, al igual que en años anteriores, los bosques, montañas y lagos idílicos del norte de Chubut se han vuelto un verdadero infierno a causa de los incendios forestales intencionales.
Si bien El Bolsón se mantuvo a resguardo, la tragedia ígnea tuvo su epicentro a muy pocos kilómetros, en la zona de Epuyén y El Hoyo. En diálogo con Ahora ElDía, Martinelli contó cómo vivió estos días la situación de emergencia y compartió su mirada sobre la lucha y organización de vecinos, voluntarios y brigadistas.
“Se ve una organización muy fuerte, pero con un dolor muy grande, porque hay una ausencia absoluta del Estado. Todo esto está siendo bancado por vecinos, por autoconvocados y bomberos brigadistas, que realmente están salvando, no solo grandes hectáreas, sino a un montón de familias. Si no fuera por los autoconvocados, este incendio sería una locura aún mayor. Me he encontrado con el pueblo organizado, el pueblo salvando al pueblo, como siempre, y con bomberos de distintas provincias que se han acercado”, describió.
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La gualeguaychuense Luciana Martinelli se encuentra en El Bolsón, a pocos kilómetros de los terribles incendios de Chubut.
De más está decir que la situación que atraviesan los afectados es muy delicada. “Hay personas que han perdido sus casas, todo lo que han construido. Son personas a las que no les sobra, y hay un montón de reclamos con respecto a la ausencia del Estado en ese sentido”, señaló Martinelli. Tal es así que existen numerosas formas de colaborar con los damnificados y los voluntarios y brigadistas que arriesgan sus vidas frente a las llamas.
“Cada rezo, cada momento de charla y cada donación es importante. Nada es mínimo en esta red de contención”, remarcó, y compartió una de las tantas vías de ayuda que se han dado a conocer hasta el momento: la del Centro Integrador Comunitario (CIC) Primavera, de El Bolsón. En las redes sociales de dicha organización (@cicprimavera) figura “cicporincendios2026” (sin comillas) como alias para enviar donaciones.
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El gran nivel de compromiso y coordinación de los vecinos sorprendió a la gualeguaychuense, quien ante tanta desolación e impotencia por el desastre ambiental pudo ver esperanza y fortaleza en la respuesta de la comunidad. “Realmente es ambigua la sensación que se siente, porque por un lado hay una fuerza de organización enorme; y por otro, está la ausencia total de ayuda del Estado, que debería ser mucho más cercana. Me pone la piel de gallina ver que hay mucha más fuerza espiritual de la que nos imaginamos cuando realmente queremos ayudarnos. Se ha recibido mucha ayuda y se necesita seguir sosteniendo esta red como sea”, manifestó.
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Fotos captadas por Martinelli esta semana, desde Antu Quillen, a orillas del Lago Epuyén.
“Destaco el nivel de compromiso y humanidad que tienen a la hora de organizarse. Me llamó mucho la atención la forma en que se convoca, y la organización tan rápida y eficiente sin un estado presente. Es admirable. No es una pantalla, es real. Se nota que hay una comunidad que se ve fortalecida a raíz de estas situaciones. De ahí la sensación ambigua, de pensar en que tengamos que llegar a que algo nos duela tanto para organizarnos”, siguió, y trasladó esta reflexión al plano local: “Me gustaría mucho que tengamos ese compromiso en Gualeguaychú; sé que está, sé que hay mucha gente organizándose, pero también sé que hace falta más fuerza. No tenemos estas situaciones, pero tenemos otras, como el dragado del río Paraná, por ejemplo, que es un ecocidio total”.
Yendo al detalle de los modos que adopta la colaboración comunitaria, Martinelli contó: “Hay un poco de todo. Está el armado de viandas, o llevar agua a las postas cercanas para que tomen los brigadistas. También se creó un grupo de masajistas para acompañar y ayudar tanto a personas afectadas, en estado de shock, como a los brigadistas mismos, que llegan con mucho cansancio; es un trabajo muy físico, en algunos casos cuesta arriba en el cerro para llegar al fuego. También se están haciendo voluntariados de guardia de cenizas, ya que hay sectores donde pasó el fuego y quedaron raíces encendidas y la tierra con mucha temperatura. Y se está haciendo una aplicación para poder tener en cuenta los focos de incendio y cómo van moviéndose. Para que los brigadistas y vecinos tengan información actualizada”.
Por último, a modo de reflexión, expresó: “Es importante que no perdamos nuestra humanidad, que no miremos para otro lado cuando alguien está siendo afectado, porque entre todos se hace más liviano y la ayuda puede ser más completa. Capaz no tengas ninguna situación en la que otros tengan que venir a salvarte, o sí, pero lo importante es saber que el otro sí necesita de la comunidad, y que el día que nosotros también la necesitemos, saber que esa cultura está fortalecida; que cuando haya que nombrar ecocidios, arrebatos y situaciones de indulgencia podamos hacerlo y sigamos organizándonos para que no nos afecte”.
Entre la desidia y la desinformación
Por otro lado, y en línea con los debates y preocupaciones que despierta esta problemática, la gualeguaychuense recordó que no se trata “sólo de un incendio insignificante”, sino de “un incendio provocado intencionalmente". “Hay intereses políticos, hay intereses por el territorio. Se habla de una venta inmobiliaria, de una apropiación de los recursos naturales. Y ante esta guerra política, donde muchas veces las redes sociales juegan un rol importante, hay que evitar las informaciones falsas, como decir que son los mapuches los que están haciendo los incendios. Si queremos entrar en el tema, hagámoslo no solamente desde un reel, sino acercándonos a las fuentes, a las personas que realmente están trabajando en el territorio”, remarcó.
En ese sentido, según la última información del medio Chequeado, la Justicia de Chubut, a partir de las primeras medidas de prueba, determinó la existencia de intervención humana en los incendios. En ese contexto, comenzaron a circular diversas hipótesis sobre los posibles responsables. En X (ex Twitter) circularon posteos que le adjudicaron la responsabilidad a un soldado isreaelí a partir de la viralización de un video. Sin embargo, las imágenes fueron tomadas en Santa Cruz y la Justicia negó esa hipótesis.
Por su parte, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Seguridad, le adjudicó la responsabilidad a grupos mapuches. Pero el fiscal a cargo del caso señaló que no se está investigando a israelíes ni a mapuches. Al momento, si bien no se han encontrado sospechosos puntuales, continúan las investigaciones para determinar qué intereses y qué responsables están detrás del incendio intencional a los territorios chubutenses.
En línea con esto último, también se reavivó el debate sobre la Ley de Tierras Rurales (26.737), sancionada en 2011, que limita la propiedad extranjera de tierras rurales en Argentina. La norma establece que extranjeros —personas físicas o jurídicas con participación mayoritaria de capital extranjero— no pueden poseer más del 15% de las tierras rurales a nivel nacional, provincial o municipal, fija topes por nacionalidad y limita la superficie máxima por titular.
Aunque el gobierno de Javier Milei intentó derogarla mediante el DNU 70/2023, la medida fue judicializada y, tras una apelación del Cecim, la Cámara Federal de La Plata declaró inconstitucional su derogación y elevó el caso a la Corte Suprema, por lo que la ley continúa vigente de forma cautelar.
Sin embargo, el Ejecutivo anunció en el Consejo de Mayo su intención de avanzar con un nuevo proyecto que modificaría profundamente la ley. La propuesta elimina las restricciones para personas y empresas privadas extranjeras, manteniéndolas únicamente para Estados extranjeros y sus organismos. De aprobarse, los privados extranjeros podrían adquirir tierras rurales sin límites de superficie ni porcentajes, mientras que incluso los Estados podrían ser exceptuados si presentan planes de inversión considerados de interés público y compatibles con la seguridad y soberanía nacional.
En redes sociales también circularon afirmaciones que aseguraron que el gobierno libertario derogó la Ley de Manejo del Fuego, pero esto es falso. La Ley 26.815 sigue vigente y no fue derogada por ningún decreto ni norma. Aunque Milei anunció en diciembre de 2023 su intención de modificarla en el marco del DNU 70/2023, finalmente ese decreto no incluyó cambios a la ley, que regula la prevención y el combate de incendios forestales y rurales en todo el país.
No obstante, el Consejo de Mayo sí propuso modificar la normativa, en particular los artículos que prohíben realizar actividades productivas, subdivisiones, loteos o ventas en terrenos incendiados durante plazos de entre 30 y 60 años. Lo que levantó sospechas y fundadas preocupaciones en la sociedad.
Por último, y como si esto fuera poco, la polémica y los reclamos de la ciudadanía se ven completados por el hecho de que en 2025 el Gobierno disolvió el Fondo Nacional de Manejo del Fuego y dejó sin ejecutar el 25% del presupuesto asignado, equivalente a unos $20.000 millones. A esto se suma que el proyecto de Presupuesto 2026 prevé una fuerte caída real de los fondos destinados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (alrededor de un 70%) lo que genera preocupación por el impacto en la prevención y el combate de incendios en nuestro país.

