“El trato que recibí me hizo acordar a la Noche de los Lápices”, dijo un policía
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Desde hace un año, 18 policías acusados de participar del acuartelamiento a fines de 2013 en Concordia, esperan el juicio oral y público. Los reclamos "salariales" posibilitaron saqueos en cientos de comercios y disturbios que terminaron con tres personas muertas. Se los acusa de sedición, privación ilegítima de la libertad, daño calificado, robo agravado por la calidad de funcionarios públicos e instigación al delito. Solo hay un oficial de policía entre los acusados: se trata de Daniel Zaragoza. "No entiendo por qué fueron tan selectivos", dijo, y señaló: "Esa noche éramos más de 600".Recordó que en primera instancia estuvieron detenidos en la Unidad Penal N°8 de Federal, y graficó: "Fue construida para presos psiquiátricos; estuvimos completamente recluidos en ese lugar, con condiciones infrahumanas, con poca higiene...la verdad que es indefendible. Las fotos que se pudieron sacar de ese lugar me hacen acordar a la película La noche de los lápices".En abril del año pasado uno de los policías detenidos por los sucesos de diciembre de 2013 inició una huelga de hambre y los familiares denunciaron trato inhumano. Ahora el único oficial procesado, Carlos Daniel Zaragoza, por primera vez accedió a una entrevista periodística. Habló sobre los hechos de aquellos días, la foto de sus pares con el gobernador Sergio Urribarri, la estadía en la Unidad Penal Federal a la que caratuló de "indefendible" por los tratos que recibió; denuncia que su esposa sufrió agresión física; cuestiona al delegado en Concordia de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Rubén Bonelli; abre dudas sobre sus colegas y cuenta que le envió una carta al Papa Francisco y que el religioso le respondió."Me sobran los dedos de las manos para contar la gente que nos está acompañando; nuestros mismos compañeros, por miedo a la presión que pueden ejercer los jefes y la sociedad nos esquivan la mirada y nos niegan el saludo. En Federal estuve 32 días pidiendo que me vea un médico por problemas cardíacos que padezco desde hace años y requiere controles cada seis meses, me negaron ese derecho. Todas las personas merecen tener atención médica, con libertad o privado de ella. Presenté una nota y manifesté mi disconformidad con esta situación haciendo una huelga de hambre. La única respuesta es que me lleven a un lugar de aislamiento junto con presos comunes, narcotraficantes, homicidas, violadores; a ese pabellón me recluyeron y durante cuatro días no tuve lugar donde hacer mis necesidades fisiológicas, prácticamente incomunicado y durmiendo en el suelo en un lugar acolchonado en las paredes, sin cama, sin colchón, sin frazada, incomunicado totalmente con el exterior. Para lo único que me sacaban era para pesarme de mañana y de noche. Durante el resto del día y la noche me la pasaba ahí adentro, encerrado con candado. Después, cuando salí de esa situación me enteré, como si fuera poco lo que estaba pasando, que la habían llamado a mi señora diciéndole que a mí me iban a sacar en una morguera, era la única forma que yo salga del penal. El 4 de abril levanté la huelga de hambre porque habían pasado cuatro días y no tuve ninguna respuesta por parte del penal ni del Juzgado de Garantías. Por una cuestión física mi cuerpo no resistió más. Pasado el tiempo estuve cinco días pidiendo para poder hablar con un oficial de la UP 8 y me decían "dentro de un rato voy", "más tarde te van a atender", nunca lo hicieron. Y no me quedó otra que manifestarme nuevamente en una huelga de hambre. Al segundo día me trasladaron a la Unidad Penal N° 1 de Paraná, cosa que agradezco porque sobre que llegué a esas instalaciones solicité que me realizaran los estudios que necesitaba y accedieron sin ningún inconveniente. El Miércoles Digital
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