El uso de efectivo se desplomó más del 50% ante el auge de las billeteras virtuales y los pagos digitales
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Las operaciones en cajeros automáticos pasaron de 99 millones mensuales a 46 millones en el último bienio, impulsadas por el auge de los pagos digitales y las billeteras virtuales.
El uso de dinero en efectivo en Argentina registró una caída significativa durante los últimos dos años, un fenómeno impulsado por el crecimiento sostenido de los pagos digitales y los cambios en los hábitos de consumo de la población. Según estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las extracciones totales pasaron de 99 millones de operaciones mensuales en julio de 2024 a 46 millones en el mismo mes de 2026, lo que representó una disminución superior al 53%.
La reducción estuvo vinculada principalmente con el menor uso de cajeros automáticos. En dicho período, las extracciones realizadas mediante estas máquinas descendieron de aproximadamente 90 millones a poco más de 40 millones mensuales. Esta tendencia refleja la creciente preferencia por transferencias, billeteras virtuales y pagos electrónicos. El fenómeno también se trasladó a los supermercados, donde las compras abonadas con billetes perdieron participación frente a otros medios.
Una de las posibles explicaciones para este cambio de conducta estuvo relacionada con la incorporación del billete de 20.000 pesos, que comenzó a circular en noviembre de 2024. Esta denominación permitió retirar mayores cantidades de dinero con menos unidades, lo que pudo reducir la frecuencia de las operaciones. Sin embargo, la inflación acumulada disminuyó el poder adquisitivo del billete, por lo que su aparición no alcanzó para explicar la magnitud del descenso.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) detalló que, a comienzos de 2021, el efectivo representaba el 32,5% de las ventas en supermercados, mientras que en junio de 2026 esa participación descendió al 16,6%. En contrapartida, los medios de pago como transferencias, códigos QR y billeteras virtuales aumentaron su presencia del 5,3% al 15,6%.
La estructura del sistema financiero también se transformó. La necesidad de contar con una amplia red de sucursales perdió relevancia frente al avance de la banca digital. Según registros oficiales, la cantidad de sucursales bancarias se redujo en al menos 500 establecimientos durante los últimos cinco años, mientras que la red de cajeros automáticos se estabilizó entre 19.000 y 20.000 unidades en todo el país.
