El uso medicinal del cannabis: una cuestión de salud
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/262/0000262893.jpg)
El proyecto que legaliza el consumo de marihuana tiene media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación. El seminario realizado en la ciudad la semana pasada sirvió para entender un poco más sobre un tema que, de a poco, deja de ser tabú. Testimonios de gualeguaychuenses que dan fe de las bondades de la planta. Ante un salón de convenciones repleto, el martes pasado se llevó a cabo el "Primer Seminario sobre el uso Medicinal del Cannabis con Taller de Cultivo y Extracción". Convocada por el colectivo "Me Hago Cargo", la jornada que fue acompañada por la Municipalidad contó con presencia de la diputada nacional (FpV) Carolina Gaillard, presidenta de la Comisión de Salud de la Cámara Baja; el neurólogo infantil Carlos Magdalena; y la presidenta de la asociación civil "Mamá Cultiva", Valeria Salech, entre otras personalidades que vienen trabajando para que se apruebe la ley que regula el uso medicinal de la planta.¿Qué es el uso medicinal del cannabis?Primero, el cannabis es marihuana. Y el seminario trató de desmitificar la carga negativa que tiene la planta, para remarcar las "desconocidas" (y ocultadas) propiedades medicinales de la misma. En este sentido, la diputada Gaillard contó que se enteró de las bondades del cannabis cuando en marzo se reunió con las representantes de "Mamá Cultiva" -una asociación de madres de niños que padecen diversas patologías y que encontraron en la planta la solución que no les dio la medicina tradicional-. "La evidencia es irrefutable. Las mamás contaron sus historias, testimonios desgarradores. Contaron cómo el cannabis había ayudado a mejorar la calidad de vida a sus hijos. Entonces, entendimos que debíamos acompañarlas en esta lucha para que el Estado se haga cargo", dijo la diputada, y marcó que en la actualidad "el Estado en lugar de proteger al paciente que hacen uso del uso del cannabis medicinal, lo criminaliza y persigue; el cannabis fue demonizado, hoy está penalizado el cultivo y la tenencia, eso hace que los que usan el aceite de cannabis deban recurrir al mercado negro o plantar en sus casas poniendo en riesgo su seguridad".Luego de trabajar con 15 proyectos, pertenecientes a diferentes bloques políticos, los diputados le dieron media sanción a uno elaborado conjuntamente."Llegamos al recinto con dos dictámenes: el de Cambiemos, que estaba basado más en una perspectiva de seguridad y se limitaba solo a la investigación. Y nosotros, desde la Comisión de Salud, hicimos un proyecto que contemplaba la investigación, pero también la producción pública, la capacitación y resguardo de los médicos que prescriben cannabis. Y, por supuesto, que haya un registro que les permita a las mamás cultivar. Lo que se logró hacer es consensuar los proyectos", celebró Gaillard.La evidencia científica"No hay evidencia científica". Esa es uno de los argumentos más esgrimidos por las farmacéuticas (segundo mercado mundial, tras la producción de armas) y quienes se oponen a la legalización del cultivo. Claro, lo que no se dice es que los que financian las investigaciones científicas son los propios laboratorios que se oponen.Al hacer uso de la palabra, el neurólogo infantil Carlos Magdalena (Hospital de Niños Gutiérrez) apuntó: "el desafío cultural es romper con el modelo hegemónico y soberbio en el que nos hemos formado los médicos, esto daña mucho a la salud. Hay enormes evidencias científicas sobre los principios activos que tiene la planta de marihuana en diferentes patologías, que van desde la esclerosis múltiples, pasando por la epilepsia refractaria hasta el cáncer o la fibromialgia", indicó.La planta de marihuana tiene componentes químicos, que son el THC (tetrahidrocannabinol), el CBD (cannabidiol) y el CBN (cannabiniol). Los tres actúan aleatoriamente y "todos tenemos endocannabinoides en el cuerpo, receptores de nuestro sistema endógeno", explicó el médico, al tiempo que advirtió sobre los productos elaborados en laboratorios ingleses "con nombres patentados comercialmente". Y, en este sentido, fue claro: "la lucha es por el autocultivo, esto se trata de salud pública no de marcas y patentes".Asimismo, al referirse a la famosa "evidencia científica", Magdalena resaltó lo publicado, entre otras asociaciones médicas internacionales, por la FDA (agencia del gobierno de los Estados Unidos de Administración de Alimentos y Medicamentos) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), -"las biblias de la medicina", remarcó irónicamente- desde donde se reconocen los beneficios del cannabis en tumores, por ejemplo. Cultivar vida "Hace diez días se cumplió un año de la primera vez que le di cannabis a mi hijo Emiliano, que tiene diez años y padece trastorno autista y retraso madurativo. Cuando uno tiene un familiar con discapacidad se la pasa haciendo trámites. Lo peor no es la discapacidad, sino la burocracia", relató Valeria Salech, presidenta de la asociación civil "Mamá Cultiva", para explicar cómo llegó al aceite de cannabis. Tras la demora en la orden del neurólogo y la desesperación "por las convulsiones de Emiliano", llamó a un conocido que le había hablado del tema y probó."Le di como me dijeron, me fui a guardar (el aceite) a la heladera y escuché su risa, una risa que no había escuchado nunca. Fui hasta donde estaba y efectivamente se estaba riendo de la pantera rosa, que estaba en la televisión. Desde ese momento supe que hasta que no llegara a todas las mamás que padecen lo mismo no iba a parar", aseguró."Los cultivadores fueron los primeros en decirnos que esto servía. Y, aunque cuesta creer, por los propios prejuicios y mandatos que uno arrastra, la experiencia nos deslumbró. Esto es una terapia alternativa, no se trata de dejar la medicación. Pero si vamos a esperar que la ciencia avance, el nene se me murió. Y no estoy exagerando", agregó Salech y enumeró algunas de las muertes que padecieron durante el año en "Mamá Cultiva".Con respecto, sobre la media sanción que tiene la ley, dijo: "Fuimos al Congresos para que sacar la planta del lugar prohibido y que todos los médicos empiecen a verla de una manera un poco más amigable, y la ciencia se empiece a acercar al conocimiento que ya tenemos las madres y los cultivadores".Por otro lado, Salech apuntó a la "soberanía sobre nuestro cuerpo" y a la libertad "en la búsqueda de sentirse bien". "Miles de familias que hoy cultivan lograron quebrar la barrera del 'si doctor', de los prejuicios. Hubo una mamá a la que el doctor le dijo que la planta no le iba a servir y no le hizo caso. Esa mamá vio el cambio y le devolvió la sonrisa a su hijo, le bajó las convulsiones de 60 a una, empezó a hablar, la miró a esa mamá a los ojos. Mejoró la calidad de vida del nene, pero también la de los padres, hermanos, tíos, abuelos", indicó. MARÍA PÍA ME ESCUCHA"Bajaron sus convulsiones y conecta cuando le hablamos"Gisela es mamá de María Pía. La niña padece el síndrome de Rett por lo que no puede hablar ni caminar; sufre severas convulsiones y la medicación recetada presenta infinidad de contraindicaciones.Desde hace un mes y medio comenzó a suministrarle doce gotas de aceite de cannabis por día y los resultados comenzaron a evidenciarse.ElDía visitó a Gisela y María Pía en su casa, en Gualeguaychú. La mamá contó que, luego de suministrarle el derivado de la planta, su hija comenzó a mirarla cuando ella le habla y "tiene mayor contacto con todos".María Pía sufre el síndrome de Rett, que le fue diagnosticado a los 3 años. Es un síndrome viral neurológico. Hasta los seis años caminó y luego sus extremidades comenzaron a atrofiarse. Hasta recibió operaciones en sus piernas para mantenerlas derechas. Ahora, a los 11 años, Pía consume el aceite de cannabis como una terapia complementaria de la medicina tradicional, que sigue consumiendo.Los primeros síntomas Gisela contó que con el avance de la enfermedad "se le empezaron a retorcer las manos, se babeaba, se mordía la ropa, dejó de hablar". Antes "decía mamá, papá y varias palabras", pero fue perdiendo el habla paulatinamente. "Convulsionaba mucho; hemos visto todo tipo de convulsiones con ella. Cuando tiembla, cuando se queda sin aire y se pone morada. Yo sólo puedo abrazarla y decirle que ya va a pasar", lamentó su mamá.El diagnóstico certero de María Pía demoró años y todos los tratamientos o consultas que hacía la familia significaban mucho dinero. Fue atendida en Hospital Rivadavia, en el Garrahan y hasta acudieron a médicos que llegaban a Gualeguaychú y cobraban 2 mil pesos sólo por consulta.Con la medicina tradicional, María Pía tiene que consumir doce pastillas diarias."Somos muchas mamás"La falta de soluciones de fondo o avances en el tratamiento generaron que muchas madres comiencen a moverse, a averiguar y buscar alternativas.Gisela es una luchadora; se contactó con otras madres y probó el aceite de cannabis. En un mes y medio, los avances en su hija fueron notorios. El aceite es importado desde el exterior y su precio es mucho más accesible que los medicamentos industrializados.Con sólo 300 pesos, Gisela le pudo suministrar el aceite durante más de un mes a su hija. "Ella está más despierta, más atenta, te escucha, tiene más conexión, mira la tele. Antes se la pasaba tirada en la cama", contó. "El cannabis me salvó de la depresión"Estefanía tiene 30 años, es gualeguaychuense y consumió el aceite durante un año. Ella padece de una patología hereditaria congénita que se acrecenta con el tiempo. Luego de una compleja cirugía, convive con dos barras y 19 tornillos en su columna vertebral desde los 18 años.Esta situación le causaba muchísimos dolores, que aumentaban con ciertas actividades físicas. Es considerada "discapacitada" por su condición, lo que limita su vida normal y hasta sus posibilidades laborales."No puedo estar mucho tiempo parada, sentada, acostada. Toda mi vida es un límite. Muchas veces el dolor me bajoneaba; no me dejaba pensar ni hacer nada. El dolor me deprimía y me daban ganas de estar todo el día acostada", contó.La llegada del cannabis a su vidaCon el paso del tiempo los dolores se iban acrecentando. Estefanía contó que fue "conociendo otras realidades" se enteró del aceite de cannabis hace unos cuatro años. "Empecé a investigar, hubo gente que me dijo 'tengo un tío que tiene cáncer y toma esto, y está re bien', y empecé a averiguar". Entonces buscó por Internet, "en la revista THC, que hace poco sacó una sección destinada a cultivo para personas con epilepsia. Relataban un caso de una nena que tenía 50 ataques por día y a partir de que empezó a tomar el aceite tenía un ataque por semana. Entonces empezó a crecer como persona. Empezó a tener una calidad de vida mucho más alta. Otros medicamentos te rompían el hígado y nunca daban con la tecla", expresó.En su búsqueda, contó que conoció a personas que lo consumían o se lo frotaban por la piel para aliviar casos de reuma. Luego de consumir algunas gotas del aceite de cannabis fabricado por ella misma, Estefanía empezó a notar los resultados."Sabemos que es ilegal"Quienes cultivan la marihuana para el uso medicinal y preparan su propia tintura o aceite de cannabis viven con el peso de saber que están haciendo algo por fuera de la ley. Estefanía confesó que el consumo del aceite le trajo un alivio inmediato a sus dolores. Lo utilizó durante un año, hasta sentirse fuerte para comenzar una gimnasia especializada y así, fortalecer los músculos de su espalda.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios






