El vacío que llenan las mascotas
Los vínculos humanos han mutado. Incluso hay más personas solas. En este contexto, ¿qué significado nuevo cobran los animales de compañía? En esta nota, el veterinario Mariano Colombatto explicó a elDía los rasgos de una tendencia de época, aquí y en otros lados. Por Marcelo Lorenzo - ¿Cómo surgió su vocación por curar a los animales?Mariano Colombatto:- Por mi familia tengo relación con el campo. Desde pequeño siempre me gustó tratar con pajaritos, ranas y demás animales. Por eso de grande, cuando hubo que seguir una carrera universitaria, me volqué a Veterinaria. Fui a la Universidad Nacional del Nordeste, en Corrientes capital, con un grupo del colegio donde estudiaba. Entré en el año '86 y me recibí en el '91. Fue una experiencia muy linda de vida. Y pudimos lograr lo que queríamos (...) Regresé a Gualeguaychú y desde el año '93 trabajo en la clínica (El Poñaco), donde nos dedicamos a casos clínicos de pequeños animales. Hacemos la parte de servicio de rayos para ayuda de diagnóstico clínico. Y nuestra especialidad es la clínica traumatológica y cirugía. - Siempre han existido mascotas. Sin embargo, parece que hoy tienen otra relevancia en la vida de las personas. Y esto producto quizá de que han cambiado los vínculos humanos...- Es así. Ya desde la época de la facultad que se veía un giro, digamos, de la relación con las mascotas. El dato es que el sistema de vida ha cambiado en el mundo y Gualeguaychú no es la excepción. Por ejemplo, mucha más gente está sola y por tanto necesita compañía. Entonces ahí aparecen el perro, el gato o el pajarito, para amortiguar esa soledad. Son seres que se muestran incondicionales. Están presentes, nos dan cariño, nos alegran. - Se puede decir, entonces, que los animales en estos casos están llenando un vacío en nuestras vidas...- De hecho, cuando nos traen los animalitos a la clínica, salta la psicología. Es importante conocer al grupo familiar, cómo está formado, qué es lo que está pasando. Tenemos que pensar que el modelo tradicional de la familia ha cambiado. Se ha ido desarmando. Y la dependencia con los animales crece. Además, la población de adultos mayores ha aumentado. Y esto profundiza la necesidad de más compañía a través de las mascotas. - ¿Qué pasa con los matrimonios jóvenes que no quieren tener hijos, pero sí animales?- En esos casos, solemos aconsejar lo mismo que a las personas solas: ojo con humanizar al animal. Un colega, el doctor Romero, que suele hablar por televisión, dice lo mismo. Está bien retribuirle cariño a la mascota, está bien cuidarla y protegerla. Pero no se debe mezclar la relación humana con la animal. Esto pasa con muchos matrimonios que no tienen hijos. Confunden la relación de ese animalito con un niño. Como si uno reemplazase a otro. Esto crea problemas que después son difíciles de resolver. El animalito se acostumbró a vivir de un modo y resulta complicado volver atrás. Por ejemplo, cuando la pareja después tiene un hijo, se da una situación en la que aparece como un usurpador del animal, entonces éste empieza a enfermarse y a tener actitudes agresivas. - Lo que dice es que ese animal era tratado como un hijo, y la cosa se complica cuando viene un niño al hogar.- Exactamente. No digo que no haya que compartir cosas con el animalito. Una cosa es eso -y que nadie se ofenda- y otra es dormir con la mascota en la cama. Sé qué hay un montón de gente que lo hace. Y lo acepto. Pero hay que saber que eso puede resultar una situación inmanejable, si por ejemplo aparece un niño en escena (...) - ¿Existen personas que privilegian más el bienestar del animal al suyo propio o al de personas cercanas?- La experiencia en la clínica me indica que las personas no reparan en gastos a la hora de atender a su mascota. Y esto sin importar la clase social. En este sentido, quizá no gasten en un producto básico de consumo para ellos, y sí lo hagan por la mascota. Puede darse el caso, sí, de que el animal pase a ser más importante que cualquier integrante de la familia. Además, algunos son más críticos hacia nosotros los veterinarios, en cuanto a nuestro trabajo, que hacia los médicos de los seres humanos. Se discute menos el diagnóstico o el tratamiento que hace un médico sobre un humano, que el que nosotros hacemos de una mascota. - ¿Y eso por qué es?- Seguramente porque los dueños se interiorizan más sobre sus animales. Investigan más. Y gracias a Internet, hay más información disponible. No digo que esto esté mal. Lo que digo es que nosotros somos más exigidos, cuando tenemos que dar un diagnóstico o un tratamiento, o recomendar qué es lo que se debe hacer. Medicina exigente
- ¿En qué medida ha cambiado el rol del veterinario? ¿Qué nuevas especialidades existen?- Una de ellas es la cirugía traumatológica, donde prácticamente se utilizan los mismos elementos de la medicina humana, más allá de que están adaptados al tamaño de la mascota. Muchos cursos que nosotros hacemos son parecidos a los que hace un médico. Y esos cursos sirven para ir aprendiendo e incorporando nuevos conocimientos porque la gente los demanda. - ¿Qué incidencia tiene el cáncer en los animales?- Los casos oncológicos son muchos. Los animales participan del mecanismo de la vida. Y tienen por tanto predisposición a contraer esta enfermedad. Las causas son difíciles de establecer. Hoy por hoy en muchas clínicas, como la nuestra, se pueden llegar a hacer tratamiento quimioterapéutico. Lo mismo las rehabilitaciones o cirugías asociadas a esta enfermedad. - ¿Son tratamientos costosos?- Tienen sus limitantes. Pero la gente los encara igual. Todo esto exige que uno practique y estudie mucho (...) Allá en Capital Federal tenemos un centro de especializaciones donde se hace todo lo que es resonancia y tomografía en pequeños animales. Hay patologías que requieren de aparatos especiales, cuya adquisición resulta costosa. Por eso derivamos los casos que necesitan de un diagnóstico especial - Entrar a una veterinaria, además, es como entrar a una perfumería.- La cosmética de animales es otro rubro que ha crecido mucho. La belleza y la higiene importan. Además está de moda y la mayoría de las clínicas de pequeños animales, ofrecen este servicio. Es un tema complejo, porque muchas veces es difícil ponerse de acuerdo con el dueño de la mascota. Por ejemplo, sobre qué tipo de corte de pelo, qué tipo de mantención o de higiene, qué perfume o peinado y demás. No suele haber consenso sobre lo que hay que hacer en estos casos (...) ¿Un cementerio para mascotas?
- Imaginamos que la muerte de una mascota, en muchas personas se equipara al deceso de un ser querido. ¿Es así?- Totalmente. Y aquí volvemos a la relación hombre-animal. En mi adolescencia, un perro era un perro, un gato era un gato, y un caballo era un caballo. Hoy esto ha cambiado. El lugar que se le da al animal es distinto. De ahí que cuando se llega a situaciones límite -una enfermedad terminal o la muerte súbita- hay que saber manejarlas. Hay que preparar al entorno familiar frente al hecho desagradable. Preparar a los dueños para lo que va a venir. Porque el dolor ante la pérdida es muy importante. De hecho, en Gualeguaychú no tenemos lo que sí hay en otros lados. Me refiero a un cementerio de mascotas. En su momento, planteé el tema al municipio. Pero la cosa no avanzó. - ¿Cree que funcionaría algo así en la ciudad?- La gente pide un servicio parecido al que se da a las personas. Un servicio que incluya distintas opciones, como el entierro o la cremación. Hay un sentimiento extendido por tener un lugar que ayude a procesar la pérdida de la mascota. - Acaso a una mascota se le pidan dos cosas: ternura para con uno y los suyos, y protección en relación con los de afuera. ¿Usted qué piensa?- Es un dato que si alguien intenta ingresar a nuestra casa, en actitud sospechosa, para hacernos daño o querer robarnos, el primero que va a salir a su encuentro y hacer ruido, es nuestra mascota, no importa si es un perro pequeño. - De hecho cada tanto trascienden casos de animalitos que han salvado la vida de sus dueños...- Exacto. El solo hecho de que el animal haga bulla, ruido, o simplemente ladre, es algo que actúa como un alerta. Y en el caso de los ladrones, los intimida. Y aquí llegamos a otro tema importante: las consultas que nosotros recibimos por los perros de seguridad. En la clínica seguimos el temperamento de analizar el entorno familiar antes de recomendar. Es decir se trata de saber en que condiciones está la familia para tener determinado tipo de perro o mascota de guardia. En base a estos datos nosotros damos una orientación. Algunos clientes ya vienen con una idea, con un modelo de lo que quieren, a partir de las distintas razas que hay. Pero nosotros preguntamos igual, con la intención de saber si están realmente preparados para recibir ese animal. Porque después vienen los accidentes que aparecen en los informativos de la televisión. La culpa suele recaer entonces en el perro y no tal vez en la persona encargada de él. - Por lo visto, en la veterinaria se suele entablar una negociación con los clientes, en la que se cruzan pareceres distintos. ¿Cómo es esto?- Nosotros tenemos claro que hay que hacer docencia. En base a nuestro conocimiento profesional, tenemos que enseñar para que no sucedan cosas negativas. Por ejemplo, ahora estamos en la era de los Pitbull. Si uno estudia su base genética, concluye que son perros de pelea. Por formación de sangre son genéticamente agresivos. Por más que uno los eduque, siempre tienen en su cabecita grabado este instinto de agresividad hacia otros perros y hacia las personas. Esto nosotros tenemos que decirlo cuando nos piden un animal de esta raza. - ¿La inseguridad ha disparado la compra de este tipo de perros?- Sí, claro. Es una tendencia. - También por lo visto hay modas en cuanto al tipo de animal. ¿Puede ser que por esta causa haya gente que cambie mascotas que tenía por otras?- No sé si puntualmente hay un recambio así. Pero hay razas que se ponen de moda. La onda ahora en la mayoría de familias no tan numerosas, por ejemplo, son los perros Caniche. Son razas fáciles de manejar, pequeñas, higiénicas. Y después en perros grandes, se están imponiendo los Labradores y los Golden Retriever. Son dos razas fuertes que han entrado al mercado y en Gualeguaychú en estos momentos hay muchos. No sólo perros y gatos
- Además de los perros y gatos, ¿qué otras mascotas prefiere la gente?- En tercer lugar, aparecen en los hogares las aves. Hay gente que es 'fana' de los canarios. Algunos los crían para exposiciones. Porque les gusta. Después están los que crían animales silvestres de nuestra zona. Los protegen y los cuidan (...) Más lejos en la preferencia aparecen los hamsters, chanchitos de la India, ranas albinas y peces. Hubo un tiempo en que los acuarios en las casas estuvieron de moda. Pero eso ha bajado. Diría que en materia de mascotas, la cosa es muy variada. Hay gente que tiene tortugas. Otros tienen zorrinos, cuyas glándulas hacen operar para que no despidan olor. Se trata de un animal muy dócil, aunque los cambios de hábitat lo afectan. - Por lo visto a los veterinarios de pequeños animales les sobra trabajo...- (Risas) Afortunadamente. Es una profesión que se ha diferenciado bien con respecto a los grandes animales, es decir al manejo de bovinos, equinos y demás. Los pequeños animales constituyen todo un mundo. Desde el punto de vista médico, se asemeja mucho a la medicina humana. Y cada día hay que especializarse. - Si tuviese que resumir su filosofía, o la recomendación que hace siempre a sus clientes, ¿qué diría?- No debemos ver al animal como un ser humano. No tenemos que perder de vista esto. En la confusión de esto surgen los problemas, las enfermedades, los casos clínicos. Esto no es discriminación contra el animalito, sino que va en su beneficio y en el nuestro. Nosotros siempre explicamos que a la mascota hay que darle su lugar, y en este contexto darle cuidado y cariño. Como he dicho, que no suplante el lugar de un niño, el de un padre, o el de un abuelo (...) - Sabemos, por otro lado, los beneficios de los animales para las personas con problemas de salud...- Bueno, además de la compañía, se ha descubierto el efecto terapéutico que tienen en personas con enfermedades terminales. El solo hecho de contar con la presencia de un animal, el estar con él, el poder acariciarlo, produce un efecto positivo en la persona. Por otra parte, los animales son importantes en el tratamiento de personas con algún tipo discapacidad. Por ejemplo la equinoterapia, como existe en Gualeguaychú. - En materia de mascotas, ¿cómo somos los gualeguaychuenses respecto al manejo en el espacio público?- Tenemos que mejorar el comportamiento cuando salimos a la calle con nuestra mascota. Por una cuestión de higiene y de respeto. Hay que evitar que los animales orinen y defequen en cualquier lugar, por ejemplo en la vereda de los vecinos. Esto es parte de la educación y de la docencia que nosotros hacemos desde la clínica. Lo que aconsejamos es que los dueños deben llevar una bolsita y juntar lo que su perro hace. Esto no cuesta nada. Y tenemos que incorporarlo. Además, no se trata de largar al perro solo a la calle, para que se recree en el vecindario. Lo que se recomienda, y esto está fijado además por ordenanza, es sacarlo con correa y collar para evitar accidentes. Porque las calles tienen sus vicios para los animales. Un perro, por ejemplo, aprende de otros a correr y torear bicicletas o motos que pasan. Algo que puede provocar accidente a las personas. Por otro lado, hay que cambiar la actitud de por ejemplo largar una perra en celo a la calle, lo que provoca una cadena de problemas. También hay gente que directamente los abandona en la vía pública (...) - El otro tema, no menor, son los perros de razas peligrosas. Hay fallos judiciales que condenan a los dueños por los ataques a terceros.- Es cierto. De hecho en Gualeguaychú hay dos prestadoras de seguro que están dando cobertura a los dueños de perros de guardia, como lo exige la legislación. Es un seguro contra terceros similar al de los autos. Para que en el caso de que hubiese un accidente -por ejemplo una mordida- se puedan compensar los daños ocasionados por el animal. Sin esta cobertura, hay penalizaciones legales para el propietario.
- ¿En qué medida ha cambiado el rol del veterinario? ¿Qué nuevas especialidades existen?- Una de ellas es la cirugía traumatológica, donde prácticamente se utilizan los mismos elementos de la medicina humana, más allá de que están adaptados al tamaño de la mascota. Muchos cursos que nosotros hacemos son parecidos a los que hace un médico. Y esos cursos sirven para ir aprendiendo e incorporando nuevos conocimientos porque la gente los demanda. - ¿Qué incidencia tiene el cáncer en los animales?- Los casos oncológicos son muchos. Los animales participan del mecanismo de la vida. Y tienen por tanto predisposición a contraer esta enfermedad. Las causas son difíciles de establecer. Hoy por hoy en muchas clínicas, como la nuestra, se pueden llegar a hacer tratamiento quimioterapéutico. Lo mismo las rehabilitaciones o cirugías asociadas a esta enfermedad. - ¿Son tratamientos costosos?- Tienen sus limitantes. Pero la gente los encara igual. Todo esto exige que uno practique y estudie mucho (...) Allá en Capital Federal tenemos un centro de especializaciones donde se hace todo lo que es resonancia y tomografía en pequeños animales. Hay patologías que requieren de aparatos especiales, cuya adquisición resulta costosa. Por eso derivamos los casos que necesitan de un diagnóstico especial - Entrar a una veterinaria, además, es como entrar a una perfumería.- La cosmética de animales es otro rubro que ha crecido mucho. La belleza y la higiene importan. Además está de moda y la mayoría de las clínicas de pequeños animales, ofrecen este servicio. Es un tema complejo, porque muchas veces es difícil ponerse de acuerdo con el dueño de la mascota. Por ejemplo, sobre qué tipo de corte de pelo, qué tipo de mantención o de higiene, qué perfume o peinado y demás. No suele haber consenso sobre lo que hay que hacer en estos casos (...) ¿Un cementerio para mascotas?
- Imaginamos que la muerte de una mascota, en muchas personas se equipara al deceso de un ser querido. ¿Es así?- Totalmente. Y aquí volvemos a la relación hombre-animal. En mi adolescencia, un perro era un perro, un gato era un gato, y un caballo era un caballo. Hoy esto ha cambiado. El lugar que se le da al animal es distinto. De ahí que cuando se llega a situaciones límite -una enfermedad terminal o la muerte súbita- hay que saber manejarlas. Hay que preparar al entorno familiar frente al hecho desagradable. Preparar a los dueños para lo que va a venir. Porque el dolor ante la pérdida es muy importante. De hecho, en Gualeguaychú no tenemos lo que sí hay en otros lados. Me refiero a un cementerio de mascotas. En su momento, planteé el tema al municipio. Pero la cosa no avanzó. - ¿Cree que funcionaría algo así en la ciudad?- La gente pide un servicio parecido al que se da a las personas. Un servicio que incluya distintas opciones, como el entierro o la cremación. Hay un sentimiento extendido por tener un lugar que ayude a procesar la pérdida de la mascota. - Acaso a una mascota se le pidan dos cosas: ternura para con uno y los suyos, y protección en relación con los de afuera. ¿Usted qué piensa?- Es un dato que si alguien intenta ingresar a nuestra casa, en actitud sospechosa, para hacernos daño o querer robarnos, el primero que va a salir a su encuentro y hacer ruido, es nuestra mascota, no importa si es un perro pequeño. - De hecho cada tanto trascienden casos de animalitos que han salvado la vida de sus dueños...- Exacto. El solo hecho de que el animal haga bulla, ruido, o simplemente ladre, es algo que actúa como un alerta. Y en el caso de los ladrones, los intimida. Y aquí llegamos a otro tema importante: las consultas que nosotros recibimos por los perros de seguridad. En la clínica seguimos el temperamento de analizar el entorno familiar antes de recomendar. Es decir se trata de saber en que condiciones está la familia para tener determinado tipo de perro o mascota de guardia. En base a estos datos nosotros damos una orientación. Algunos clientes ya vienen con una idea, con un modelo de lo que quieren, a partir de las distintas razas que hay. Pero nosotros preguntamos igual, con la intención de saber si están realmente preparados para recibir ese animal. Porque después vienen los accidentes que aparecen en los informativos de la televisión. La culpa suele recaer entonces en el perro y no tal vez en la persona encargada de él. - Por lo visto, en la veterinaria se suele entablar una negociación con los clientes, en la que se cruzan pareceres distintos. ¿Cómo es esto?- Nosotros tenemos claro que hay que hacer docencia. En base a nuestro conocimiento profesional, tenemos que enseñar para que no sucedan cosas negativas. Por ejemplo, ahora estamos en la era de los Pitbull. Si uno estudia su base genética, concluye que son perros de pelea. Por formación de sangre son genéticamente agresivos. Por más que uno los eduque, siempre tienen en su cabecita grabado este instinto de agresividad hacia otros perros y hacia las personas. Esto nosotros tenemos que decirlo cuando nos piden un animal de esta raza. - ¿La inseguridad ha disparado la compra de este tipo de perros?- Sí, claro. Es una tendencia. - También por lo visto hay modas en cuanto al tipo de animal. ¿Puede ser que por esta causa haya gente que cambie mascotas que tenía por otras?- No sé si puntualmente hay un recambio así. Pero hay razas que se ponen de moda. La onda ahora en la mayoría de familias no tan numerosas, por ejemplo, son los perros Caniche. Son razas fáciles de manejar, pequeñas, higiénicas. Y después en perros grandes, se están imponiendo los Labradores y los Golden Retriever. Son dos razas fuertes que han entrado al mercado y en Gualeguaychú en estos momentos hay muchos. No sólo perros y gatos
- Además de los perros y gatos, ¿qué otras mascotas prefiere la gente?- En tercer lugar, aparecen en los hogares las aves. Hay gente que es 'fana' de los canarios. Algunos los crían para exposiciones. Porque les gusta. Después están los que crían animales silvestres de nuestra zona. Los protegen y los cuidan (...) Más lejos en la preferencia aparecen los hamsters, chanchitos de la India, ranas albinas y peces. Hubo un tiempo en que los acuarios en las casas estuvieron de moda. Pero eso ha bajado. Diría que en materia de mascotas, la cosa es muy variada. Hay gente que tiene tortugas. Otros tienen zorrinos, cuyas glándulas hacen operar para que no despidan olor. Se trata de un animal muy dócil, aunque los cambios de hábitat lo afectan. - Por lo visto a los veterinarios de pequeños animales les sobra trabajo...- (Risas) Afortunadamente. Es una profesión que se ha diferenciado bien con respecto a los grandes animales, es decir al manejo de bovinos, equinos y demás. Los pequeños animales constituyen todo un mundo. Desde el punto de vista médico, se asemeja mucho a la medicina humana. Y cada día hay que especializarse. - Si tuviese que resumir su filosofía, o la recomendación que hace siempre a sus clientes, ¿qué diría?- No debemos ver al animal como un ser humano. No tenemos que perder de vista esto. En la confusión de esto surgen los problemas, las enfermedades, los casos clínicos. Esto no es discriminación contra el animalito, sino que va en su beneficio y en el nuestro. Nosotros siempre explicamos que a la mascota hay que darle su lugar, y en este contexto darle cuidado y cariño. Como he dicho, que no suplante el lugar de un niño, el de un padre, o el de un abuelo (...) - Sabemos, por otro lado, los beneficios de los animales para las personas con problemas de salud...- Bueno, además de la compañía, se ha descubierto el efecto terapéutico que tienen en personas con enfermedades terminales. El solo hecho de contar con la presencia de un animal, el estar con él, el poder acariciarlo, produce un efecto positivo en la persona. Por otra parte, los animales son importantes en el tratamiento de personas con algún tipo discapacidad. Por ejemplo la equinoterapia, como existe en Gualeguaychú. - En materia de mascotas, ¿cómo somos los gualeguaychuenses respecto al manejo en el espacio público?- Tenemos que mejorar el comportamiento cuando salimos a la calle con nuestra mascota. Por una cuestión de higiene y de respeto. Hay que evitar que los animales orinen y defequen en cualquier lugar, por ejemplo en la vereda de los vecinos. Esto es parte de la educación y de la docencia que nosotros hacemos desde la clínica. Lo que aconsejamos es que los dueños deben llevar una bolsita y juntar lo que su perro hace. Esto no cuesta nada. Y tenemos que incorporarlo. Además, no se trata de largar al perro solo a la calle, para que se recree en el vecindario. Lo que se recomienda, y esto está fijado además por ordenanza, es sacarlo con correa y collar para evitar accidentes. Porque las calles tienen sus vicios para los animales. Un perro, por ejemplo, aprende de otros a correr y torear bicicletas o motos que pasan. Algo que puede provocar accidente a las personas. Por otro lado, hay que cambiar la actitud de por ejemplo largar una perra en celo a la calle, lo que provoca una cadena de problemas. También hay gente que directamente los abandona en la vía pública (...) - El otro tema, no menor, son los perros de razas peligrosas. Hay fallos judiciales que condenan a los dueños por los ataques a terceros.- Es cierto. De hecho en Gualeguaychú hay dos prestadoras de seguro que están dando cobertura a los dueños de perros de guardia, como lo exige la legislación. Es un seguro contra terceros similar al de los autos. Para que en el caso de que hubiese un accidente -por ejemplo una mordida- se puedan compensar los daños ocasionados por el animal. Sin esta cobertura, hay penalizaciones legales para el propietario.
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