El valor de la calidad educativa
Una reciente investigación da cuenta que el Colegio Nacional de Buenos Aires, de nivel medio, representó un modelo de "meritocracia" del saber. ¿Puro elitismo o modelo de calidad educativa?"El Colegio", así se llama el libro escrito por Alicia Méndez en el cual se pregunta por qué razón el Nacional Buenos Aires devino, en los 150 años de vida, en un colegio de elite.Tras entrevistarse con muchos egresados y realizar un exhaustivo análisis de la institución, la autora llegó a la conclusión de que existe un "colectivo que se distingue por su nivel intelectual de aristócratas del saber", según explicó en una entrevista al diario Clarín.El colegio, que hoy pertenece a la Universidad de Buenos Aires (UBA), sentó su prestigio en el hecho de que allí se impartía una enseñanza de excelencia. Como en esas tradicionales casas de estudio europeas donde se forma la elite meritocrática.El 14 de marzo último, la institución cumplió 150 años de vida. Fundada por el presidente Bartolomé Mitre, sobre la base de colegios secundarios previos y extinguidos, en ella se educaron personalidades influyentes, como los premios Nobel Bernardo Houssay y Carlos Saavedra Lamas.Ahora bien, ¿qué se entiende por meritocracia? "Es un principio de distinción, es un tipo de lógica de acceso a posiciones profesionales bien remuneradas o prestigiosas de la que forma parte esencial la socialización escolar y, en principio, a ningún otro factor extra", explicó Méndez.El concepto podría ser entendido como privilegio de una minoría, por lo general acomodada, que concibe su educación como algo exclusivo, como un bien de clase.Méndez, aclara, no obstante que "cuando es posible garantizar condiciones de igualdad de oportunidades, esa desigualdad es legítima y por lo tanto, moralmente aceptada".De hecho sostuvo que El Nacional, a fines del siglo XIX, se abrió a una población étnicamente diversa, que va ensanchando su base social, al extenderse incluso a barrios de inmigrantes pobres, como La Boca."En cambio, hacia fines de 1990, ese movimiento expansivo parece retraerse: prevalecen los alumnos de zonas en mayor o menor medida cotizadas de Capital Federal", aclaró.Según dijo, lo que permite entrar al Nacional es el esfuerzo de todo un año para aprobar el curso de ingreso. Eso implica una familia con capacidad para costear en entrenamiento en una academia privada. "Es un colegio muy competitivo y bajó mucho la proporción de chicos provenientes de escuelas públicas".El modelo educativo del Nacional de Buenos Aires plantea un dilema a todo el sistema escolar: ¿es posible una mejor educación para más gente? Eso sería como extender el concepto de mérito en el saber a todos los niveles.Equivaldría al retorno a la concepción, hoy activamente desprestigiada, que sostiene que la educación demanda exigentes esfuerzos. Algo que no sólo debe ser comprendido por los que se educan sino por los docentes y padres, y el resto de la sociedad."Si no recuperamos la idea de que uno de nuestros más importantes objetivos debe volver a ser el de proporcionar a todos la mejor educación posible, la estabilidad social corre un grave peligro", advirtió no hace mucho Guillermo Jaim Etcheverry, ex rector del Nacional.La existencia de sistemas escolares públicos de calidad constituye la clave para formar una democracia cuya legitimidad reside en el ciudadano. Un sistema de educación gobernado por el principio de la excelencia, clave de prestigio del Nacional, contribuiría al desarrollo del país.
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