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Eladio Lugrín: "El arroz demanda mano de obra en el campo y en la industria"

El presidente de la filial Villa Elisa de Federación Agraria, presidió la Fundación Arraigar, habló sobre la producción de arroz. Contó que comenzó trabajando con bombas alimentadas a gasoil y que hoy lo hace en base a electricidad. Señaló que el mercado interno está demandando más arroz.

Por Fabián Miró

Después de recorrer una de las arroceras que se encuentra a unos 15 kilómetros (Colonia La Suiza) del casco urbano de Villa Elisa, el federado contó que “trabaja 100 hectáreas de arroz en ese lugar llegando a las 220 en total”. Recodó que los “inicios, en el año 1977, fueron con 12 hectáreas y que, en esos años, el fuerte de la producción pasaba por trigo y lino, entre 150 y 200 hectáreas, haciendo más dinero con las 12 de arroz que con las 200 de fina, razón por la cual, al año siguiente, sembré el doble de arroz “. Dijo que fue “aumentando con el correr de los años hasta llegar a las 350 hectáreas del cereal.”

El tiempo pasó y hubo que “sortear crisis como las del 2004 y 2005, años en los que bajamos la superficie destinada a arroz, llegando una temporada, a sembrar, solo, 50 hectáreas”. Contó que en el presente “el precio del arroz se entonó un poco, y que con la participación de tres hijos y mi hermano en una economía familiar, estamos haciendo 220 hectáreas a las que sumamos un poco de maíz y sorgo”.

Detalló que trabaja con la “variedad Yerúa Doble Carolina y si bien hemos sembrado largo fino, nos gustó este arroz.”. En cuanto a rindes comentó que “lo histórico, el promedio ronda en los 4500 y 5000, aunque el año pasado obtuvimos 6.500 y sabemos de productores que han obtenido hasta 8000 kilos en pequeñas parcelas”. Comentó que los “rindes promedio en la provincia son 6.800 kilos “. Dijo que, hoy, hacer una “hectárea cuesta entre 115 y 120.000 pesos, número elevado donde se arriesga mucho estando el costo de indiferencia en el caso del largo fino bastante acotado. Si se logra llegar a los 6.800 kilos, 5.500 de lo producido va destinado a gastos”. Definió a la carga tributaria como “uno de los grandes flagelos que tenemos en la provincia y, la verdad, no logro entender como suman impuestos en vez de sacarlos para que el productor agrande su producción y demande una mayor cantidad de mano de obra, trabajo genuino.”. Máxime el arroz que “cada 30 hectáreas tiene una persona trabajando. No solo al que está en el campo, también a los que elaboran el arroz en los molinos”.

Señaló que el arroz que “producimos tiene como destino una comunidad japonesa en San Pablo, Brasil, que es la más grande fuera de las fronteras del país asiático”. Dijo que se “lo elabora y se lo manda al país hermano y que una de las razones por la que compran este arroz, es de porque tiene mucho almidón y se pega en los palitos tradicionales que la comunidad japonesa utiliza para comer. Es un nicho de mercado que estamos trabajando desde el año 1994. Arrancamos con pocas toneladas, y hoy estamos comercializando alrededor de diez mil toneladas”.

El trabajo

Dijo que primero “hay que hacer la rotulación de las tierras, después las curvas de nivel para que quede el agua adentro, posteriormente se pasa un rolo, y en esta zona, Villa Elisa, en los primeros días de octubre se arranca con la siembra y al mes, cuando ya emergió el arroz, se lo empieza a regar”. Acotó que el trabajo de riego demanda “tres meses consecutivos, unos 100 días, en donde uno tiene que estar toditos los días en la chacra, porque hay que manejar el agua, siente este uno de los problemas que estamos teniendo, debido a que no cuenta con personal especializado”. Agregó que este es un “problema que se está dando, para todo tipo de trabajo, en el campo”.

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El cultivo demanda mucha atención en los meses de riego
El cultivo demanda mucha atención en los meses de riego

En sus inicios trabajó como “motores a gasoil, pero desde hace 7 años lo hacemos con eléctricos. Cuando arrancamos, detalla, la diferencia era 4 a 1 con el gasoil, después 3 a 2, luego 2 a 1 y hace un par de años 1 a 1, pero igual servía, debido a que evita tener que andar acarreando combustible, cambiar filtros, correas del motor gasolero”.

Insistió en que al “riego no se lo puede descuidar un día, porque después no alcanzas el agua que requiere el arroz”. Dijo que el período más crítico, en el que se debe estar muy atento es el lapso comprendido entre el “20 de diciembre y el 20 de Enero, debido a que son los días de mayor consumo de agua, y no hay que dejar que falte una sola gota, caso contrario se quema el arroz”.

Indicó que con la pandemia en “nuestro país se comenzó a consumir mucho más arroz en un porcentaje que oscila entre un 30 y un 40% más que en tiempos normales. Se consumían 7 kilos, y ya estamos en los 12 por persona”. Acotó que “mucha gente al quedarse en su casa elabora comidas, siendo el arroz uno de los ingredientes más baratos”.

Dijo que “abrazó el cooperativismo desde muy chico”, considerando al “sistema como positivo”. Recordó que “cuando iba a la escuela primaria, la docente que estaba a cargo decidió conformar una especie de cooperativa, hacer una huerta, vender rifas a los fines de comprar los manuales de quinto grado. Sobró dinero, y con esa plata- acota-, se compró un caballo para un chico que vivía a diez kilómetros del establecimiento educativo”. Dijo que “una vez terminada la escuela me asocié con mi hermano y un vecino encarando un emprendimiento asociativo. Desde entonces estamos insertos en el sistema, llevando, en lo personal, trabajando 34 años en la Cooperativa de Arroceros de Villa Elisa, donde he pasado por todos los puestos, menos el de presidente”, concluyó.

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