Empezaron a colocar los sensores sísmicos que detectan la plaga del picudo en las palmeras de la Avenida Rocamora
:format(webp):quality(60)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/picudo_rojo_sensores.webp)
Los equipos registran el ruido de larvas dentro del tronco y, gracias a un algoritmo de inteligencia artificial, emiten una alerta que habilita un tratamiento temprano, focalizado y efectivo.
Este jueves comenzó la instalación de los sensores sísmicos en las 76 palmeras de las avenidas Rocamora y Primera Junta, los que cuentan con una tecnología pionera en el país: permite detectar a tiempo la presencia de las larvas del picudo rojo y negro en los ejemplares de la ciudad, plaga que constituye un peligro grave para la supervivencia de las palmeras.
El intendente Mauricio Davico presenció los trabajos y se interiorizó sobre el funcionamiento del sistema con los responsables del operativo, quienes viajaron hasta Gualeguaychú para realizar la intervención.
“Usamos tecnología israelí para proteger el patrimonio histórico de Gualeguaychú, nuestras palmeras. Le pusimos sensores sísmicos a 76 palmeras para detectar plagas, especialmente picudo rojo y picudo negro”, expresó el Presidente municipal.
“Con el trabajo que hemos realizado en las palmeras de Rocamora y Primera Junta estamos protegiendo un patrimonio histórico de Gualeguaychú, ¡ya que muchas de ellas tienen más de 100 años y forman parte del paisaje de nuestra ciudad!”, agregó.
La colocación estuvo a cargo de Gerardo Grinvald, especialista uruguayo en detección y control del picudo, contratado por el Gobierno de Gualeguaychú para resguardar el arbolado urbano.
Para dejar los ejemplares en condiciones de recibir los aparatos, una cuadrilla de la Dirección de Espacios Verdes acondicionó la parte alta de cada uno con una poda superficial, necesaria solo para atornillar los dispositivos.
Cada unidad capta los ruidos que genera la actividad larval dentro del tronco y los procesa mediante un algoritmo de inteligencia artificial, entrenado para filtrar señales externas y descartar falsos positivos.
“La larva, desde que es muy chiquita, hace un criqueo casi imperceptible, salvo para estos sensores, que con inteligencia artificial discrimina todos los demás ruidos y avisa específicamente cuando detecta ese sonido puntual, lo que genera una alerta de infestación”, explicó Grinvald.
Los dispositivos son fabricados por una empresa israelí que acumula más de 250.000 unidades instaladas en distintos países de Medio Oriente y Asia, regiones donde se concentra buena parte de la producción mundial de dátil.
Según remarcó el especialista, la ventaja reside en la precisión: “En vez de estar haciendo tratamientos a ciegas, lo que permite la tecnología es activarse en los momentos más precisos, y cuando detecta una infestación, el tratamiento se focaliza y se vuelve mucho más eficaz”.
El sistema forma parte del plan sanitario que el intendente Davico puso en marcha a mediados de junio, y que reafirmó luego de que se detectara una posible presencia del insecto en la zona de Colonia Elía, departamento Uruguay.
La primera etapa de tratamiento preventivo consistió en perforar el tronco de cada ejemplar para instalar tres cánulas plásticas, por las cuales se aplicó un insecticida sistémico autorizado por el Senasa, que otorga protección al tejido interno del árbol.
Este método resultó ser el menos invasivo entre los disponibles, ya que cada orificio se sella herméticamente después de la aplicación y puede reabrirse para futuras inyecciones sin dañar a la planta.
El operativo abarcó la totalidad del corredor, desde el ejemplar ubicado frente al Corsódromo, en la intersección con Maestra Piccini, hasta el último de la avenida Primera Junta. El esquema contempló además podas sanitarias de las copas, orientadas a despejar el follaje y a facilitar el montaje posterior de los equipos.
El peligro de la plaga
El picudo rojo es una especie invasora de origen asiático, con presencia activa en la República Oriental del Uruguay y con brotes del picudo negro registrados en la vecina ciudad de Colón.
En el país vecino, la plaga se extiende sin control desde Colonia hasta Rocha y Maldonado, con entre el 25% y el 35% de las palmeras infestadas o muertas, proporción que en las zonas urbanas trepa al 60%.
“Esta plaga ya ha hecho estragos en República Oriental del Uruguay y podría llegar a Entre Ríos. Se trata de sensores capaces de detectar la presencia de picudos y actuar en consecuencia para evitar que causen daño”, sostuvo Davico.
“Por lo pronto y por suerte no se ve ningún síntoma sobre que las palmeras de Gualeguaychú estén infectadas con el picudo rojo o negro; este es el momento ideal para iniciar un trabajo de prevención y preservación, porque en Uruguay tenemos una situación que ya se nos fue un poquito de las manos”, remarcó Grinvald.
A diferencia de otras especies, la palmera no logra cicatrizar el daño provocado por el insecto, circunstancia que vuelve irreversible el proceso y puede derivar en necrosis y hasta en pudrición.
“El picudo tiene que tomarse como un peligro inminente, y está muy bueno que Gualeguaychú trabaje activamente ahora y sin tener la presencia, porque uno de los mayores errores es empezar a actuar cuando ya existe la plaga en las palmeras”, subrayó el especialista.
Prevención para el cuidado de un patrimonio histórico de la ciudad
Las 76 palmeras que están alineadas a lo largo de las avenidas Rocamora y Primera Junta son parte intrínseca del paisaje urbano de Gualeguaychú, y muchas de ellas tienen más de 100 años, por lo que en su conjunto constituyen un patrimonio histórico, cultural, natural y urbano de nuestra ciudad.
Por esto mismo, la estrategia de manejo para su cuidado y protección contempla distintas etapas —vigilancia, detección precoz, monitoreo y respuesta inmediata ante casos de infestación— que deben aplicarse en conjunto y sin excepciones.
“Por todo esto, es fundamental detectar precozmente ese foco de infestación para tratarlo mediante endoterapia, que es una inyección al tronco a través de las cánulas ya instaladas en cada palmera de Rocamora y Primera Junta para el tratamiento fitosanitario preventivo”, concluyó Grinvald.
Sobre la decisión de anticiparse, el experto afirmó que “la iniciativa del intendente Mauricio Davico es ejemplar, porque cuando los síntomas están posiblemente ya sea demasiado tarde”.
Los vecinos que detecten señales de alerta en palmeras del espacio público —hojas centrales marchitas o que caen con facilidad, copa asimétrica o completamente seca, orificios con exudados viscosos en el tronco o presencia de restos de capullos— pueden comunicarse con la Subsecretaría de Ambiente y Seguridad Alimentaria al 3446 420443, con el Sistema de Áreas Naturales Protegidas Municipales a [email protected], o con Espacios Verdes al 3446 67-9079.
