Empresas petroleras justificaron el aumento de tarifas
Fuentes de la compañía Shell, en tanto, indicaron a DyN que "se está haciendo una evaluación del mercado para resolver el criterio a seguir".
Con todo, el ajuste de precios se produce en un contexto de ralentización de la demanda de combustibles en general.
En los últimos meses las naftas premium perdieron mercado a manos de la nafta súper (de menor precio), en tanto que el gasoil es menos demandado particularmente por el sector agropecuario.
Al respecto, el presidente de la compañía en Argentina, Juan José Aranguren, consideró que "las variaciones porcentuales de precios que se están produciendo compensarían parcialmente la devaluación del peso en relación al dólar registrada en los últimos meses".
En tanto, el Director de Asuntos Públicos de Esso, Tomás Hess, señaló que "ante la suba del dólar frente al peso y la dificultad para exportar por los altos impuestos que gravan a los productos del sector [retenciones], las petroleras debieron "aumentar los precios" de los combustibles.
Hess puntualizó en declaraciones a radio América que "las negociaciones con los productores son muy complejas", porque destacó que "ellos defienden su patrimonio y pretenden precios más altos".
Subrayó que "exportar los valores excedentes de la producción, que era la válvula de escape, hoy no es conveniente", debido a que "los impuestos a las exportaciones son sumamente altos y llegan a 80 por ciento".
Además, señaló que "el petróleo se compra y se paga en dólares, aunque en el mercado local se comercie en pesos", por lo cual sostuvo que "pasar de un dólar que estaba a 3,20 pesos a otro de 3,70 lógicamente iba a impactar significativamente".
El crudo se comercializa en el mercado interno en precios que van de 42 a 47 dólares el barril (según su calidad) entre las compañías productoras y las refinadoras no integradas.
Desde YPF, en tanto, "el 65 por ciento de los costos de insumos de producción y refinación son en dólares y por lo tanto una devaluación obliga a reacomodar los precios internos".
Para Aranguren la suba de precios "es una respuesta obvia a dos fenómenos: por un lado, que las refinerías están actuando en el mercado con resultado negativo de caja -los ingresos por ventas no compensan el costo de la materia prima en el mercado interno- porque están atrasados, y lo que se exporta esta altamente afectados por el nivel de retenciones fijadas en la resolución 435".
"Nuestras compras de crudo se efectúan en dólares y la mayoría de los productos se venden en pesos, salvo JP1 (nafta de aviación) y lo poco que se exporta (por la caída de precios y demanda internacional), que se factura en dólares", explicó.
El directivo acotó que "estos productos (JP1 y exportaciones hoy no superan el 25 por ciento de lo que sale de la refinería".
Aranguren detalló además que "del aumento de precios aplicados en los combustibles el 45 por ciento se los lleva el estado (vía impuestos), otro 47 por ciento es para las refinadoras, y 8 por ciento es bonificación para los estacioneros".
Quejas de Consumidores. El representante legal de Consumidores Libres, Héctor Polino, denunció que los aumentos en las naftas y el gasoil aplicados por las petroleras YPF y Esso, en las circunstancias actuales, "constituye una provocación a los usuarios y al país".
Polino aseguró que "no existe ninguna razón que justifiquen dichos aumentos, porque el argumento utilizado "del alza progresiva de la cotización del dólar" no tiene ningún fundamento ya que el petróleo se extrae de las entrañas del suelo argentino y a costos de la Argentina".
Subrayó que "Repsol, accionista principal de YPF declaró beneficios netos de 2.711 millones de euros en 2008, y detalló que YPF aportó 1.159 millones".
"Es decir que los usuarios argentinos aportaron una rentabilidad de 4.636 millones de pesos durante 2008 y desde la devaluación Repsol YPF acumula una ganancia de 45.823 millones de pesos. Un verdadero escándalo", concluyó Polino a través de un comunicado.
Adelantó que Consumidores Libres hará una presentación ante la Secretaría de Energía para que se obligue a las petroleras a retrotraer los precios de los productos que comercializa en el mercado interno, a los valores existentes antes de los actuales aumentos.
"Porque los mismos por pequeños que sean, van a contribuir a agravar la crisis que vive nuestro país", afirmó Polino. Agencias DyN y Télam
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