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En 18 meses y con pandemia, a Gualeguaychú llegaron tres veces más recursos que en toda la gestión de Macri

Hace exactamente dos años se cerraba nada más y nada menos que el Ministerio de Salud de la Nación y nueve ministerios más. Esa fue solo una de las decisiones de la administración de Cambiemos que dejaron una Argentina enormemente más pobre y más desocupada.

Hernán Ayala*

No todos los gobiernos son iguales, no todos defienden los mismos intereses y tienen las mismas prioridades. Hoy existen dos modelos en disputa: el Estado que prioriza la producción y el trabajo y el Estado que prioriza la especulación financiera y la fuga de capitales. Eso es claro después de la experiencia de Cambiemos en el Gobierno Nacional.

En 2015 Cambiemos llego al gobierno con la falsa promesa de mantener todo lo que estaba bien y mejorar lo que estaba mal, como la inflación, el cepo al dólar y el crecimiento económico, pero Macri chocó el país y nos endeudó por más de un siglo.

Desde 2016 comenzamos a percibir la calle 25 de Mayo cada vez más deshabitada, con menos personas paseando con bolsas en las manos, cada vez más negocios cerrados. Ya en 2019 Gualeguaychú registraba una pérdida de casi 2.000 puestos de trabajo formales y otros 2.000 informales.

La razón objetiva de esa situación fue la decisión política del gobierno de Mauricio Macri de implementar un plan económico neoliberal y dar vía libre para aplicar tarifazos a la luz y al gas que llegaron al 3.000 % promedio; una brusca devaluación del peso; la apertura indiscriminada de las importaciones, y la promoción y transferencia de recursos de la producción y el trabajo hacia la especulación financiera, la conocida timba.

Esa combinación terminó detonando las economías familiares, las pymes y la industria productiva. La contracara de la crisis fueron las millonarias ganancias para el sector financiero y la enorme fuga de capitales.

Ante esta realidad, los gobiernos locales tuvieron que hacer maravillas para gobernar. En Gualeguaychú, Martin Piaggio nos demostraba con políticas anticíclicas que gobernar no es hacer la plancha, implementando con fondos propios un programa de obras públicas que, al tiempo que generó trabajo cooperativo y contuvo el desempleo, generó un consumo interno local que amortiguó los cachetazos del desastre macrista.

Pero ningún gobierno local puede en soledad, el golpe no tardó en sentirse en el bolsillo de la gente, mientras que la pobreza aumentaba al compás de la desocupación. También las arcas nacionales quedaron desfinanciadas, entonces Macri (ese que en campaña decía que no iba a volver al FMI, que controlar la inflación era muy fácil y que no iba a devaluar, entre otras muchas mentiras) volvió de rodillas al Fondo Monetario Internacional para tomar la deuda más grande de la historia del país en el plazo más corto que se haya conocido hasta el momento.

Pero ¿ese ingreso monumental de dólares se tradujo en más obras, en inversiones que mejoraron la calidad de vida de los ciudadanos? No, nada de eso. La inversión nacional durante el gobierno de Mauricio Macri y su “super ministro” Rogelio Frigerio estuvo totalmente ausente en Gualeguaychú. El expresidente visitó dos veces la ciudad, pero fe en el marco de campañas electorales. Jamás vino a inaugurar una obra, ¿qué obra iba a inaugurar si no hizo más que recortar recursos? Es más, en el año 2017 Esteban Martin Piaggio le entregó en mano una carpeta con 35 proyectos para Gualeguaychú, pero nunca tuvimos respuesta.

Ante esta realidad, no fue una sorpresa el triunfo del Frente de Todos en 2019. Alberto Fernández asumió, como primera medida, garantizar la comida de la gente. Así dejó el país la administración de Cambiemos, vergonzoso. Fueron tan sólo tres meses sin pandemia y, bueno, después vino el estado excepcional que generó estragos en todo el mundo.

Aun en pandemia, el Gobierno Nacional se hizo presente en Gualeguaychú a través del IFE, la Tarjeta Alimentar y el Repro 2. Nuestro gobierno local nunca recibió tanta inversión pública del Estado nacional como en este último año. Son casi 2.000 millones de pesos en obras y recursos para la ciudad. También se enviaron las vacunas necesarias para llegar, en la actualidad, al 70% de la ciudadanía vacunada y así poder bajar la ocupación en las camas de terapia intensiva.

Por lo expuesto creo que es pertinente y necesario preguntarnos ¿qué elegimos en estas elecciones? Una elección no es un partido de fútbol en el que se gana o se pierde, es muchísimo más. Cuando se achica el Estado y se gobierna lejos o en contra de las mayorías eso tiene un correlato directo en los bolsillos de las familias, en la salud de la población, en la educación, por eso son necesarios diputados y diputadas que crean en un futuro con más trabajo, con más universidades, con mejores escuelas, con un sistema productivo pujante y, sobre todo, en un Estado presente que genere las condiciones para que ello suceda.

*Concejal de Gualeguaychú (PJ-Creer)

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