En 1995 el Padre Luis Jeannot Sueyro soñaba con ser Santo
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El pasado 30 de julio se cumplieron cuatro años de la partida del Padre Luis Jeannot Sueyro, el "Cura Gaucho". Como homenaje, rescatamos una entrevista que cobra plena vigencia hoy, en el papado de Francisco. Allí confesó que hubiera querido ser Santo. Estela GigenaEl pasado 30 de julio se cumplieron cuatro años de la partida del Padre Luis Jeannot Sueyro, el "Cura Gaucho". Cuando pasen cinco años de su fallecimiento se podrán iniciar los trámites tendientes a su beatificación. Para ello en la Asociación "Amigos del Cura Gaucho" van sumando testimonios e historias de vida que tuvieron su mano sanadora.Hace unos días, coincidentemente con el aniversario de su muerte, el camarógrafo Celso Bel me facilitó una entrevista que realizamos juntos en Canal 6, el 20 de noviembre de 1995. En ella - y aquí reside la parte maravillosa -. Redescubrimos en su mensaje, una frase que cobra total vigencia hoy, en el papado de Francisco: "Hubiera querido tener la gran alegría de Francisco de Asís, de ser Santo como él y haberme brindado a Dios y a mis hermanos como él se brindara".Quizás la suma de experiencias sanadoras hagan que se cumpla su sueño.La que sigue es la entrevista textual con el Padre Jeannot realizada el 20 de noviembre de 1995, donde su palabra también se hace vigente en sus ideas sobre la Argentina y los argentinos, cuando en ese momento esperábamos el nuevo milenio- Desde 1917 hasta 1995 ha recorrido un largo camino, Padre. ¡Feliz cumpleaños!- ¡Muchas gracias!, muy amable. Bueno, sabe que pasa eso porque uno nace cuando es muy chico. Me dijeron. Yo hago un acto de fe. Me dicen que nací en el 17. Bueno, nací en plena guerra.- ¿Y qué balance se hace con casi 50 y pico de años de sacerdocio?- Bueno, yo tendría que decir como Violeta Parra: "Gracias le doy a la vida", como canta Mercedes Sosa tan lindo. Yo le doy gracias a Dios por haberme traído a esta aventura maravillosa de la existencia. Me ha tocado ver cosas muy tristes, muy dolorosas, nací en plena guerra del 14 después; vi iniciarse y seguí todas las dolorosas alternativas de la espantosa guerra del 39. Empezó el 3 de septiembre del 39 y se firmó la paz recién en 1945. Después vino la guerra en Vietnam, guerra en Bosnia, guerra... y las frustraciones. Y me voy con un poco de pena ya en el ocaso de la existencia. Puedo decir como dijo una vez un gran amigo, un gran orador que yo quise mucho, el doctor Raúl Uranga: 'la historia argentina es la historia de las peleas argentinas, la historia de los desencuentros y frustraciones nacionales'.- De las luchas intestinas...- Hemos perdido lo mejor de nosotros mismos combatiendo los unos a los otros. Y nos hemos olvidado de lo que dijo el gran Hernández: "si los hermanos se pelean, los devoran los de ajuera"; nos están devorando los de afuera. Y yo me voy con una gran pena de no haber visto la Argentina que yo quise ver. La Argentina que soñó Lugones. La Argentina de Hernández. La Argentina que vio este gran visionario que fue Olegario Víctor Andrade. La Argentina de San Martín y de Belgrano. Me voy sin verla. Quiera Dios que la vean los jóvenes de hoy que van a ser los dirigentes del siglo futuro, del milenio que va a iniciarse aquí nomás a pocos años.- ¿Le queda alguna asignatura pendiente?- Creo que sí. Estamos en deuda con la Patria. ¿Sabe qué? No tomamos en serio la máxima sanmartiniana: 'No fuimos los que debemos ser'. Aquello que nos dijo el Gran Capitán: "serás lo que debes ser o no serás nada". No fuimos los que debemos ser. Y entonces, de tanto asomarnos afuera, de tanto procurar imitar a los demás, nos olvidamos de lo bueno que tenemos dentro.- ¿Y personalmente?- Personalmente yo también tengo una deuda. No me he dado todo como me debía haber dado. Por ahí lo digo en un verso, "debes darte a la vida sencillamente, como la flor da su perfume y el astro da su luz". Ojala hubiera podido ser mejor...- ¿Le parece que no ha dado todo lo que tenía para dar?- No. Tendría que haber dado mucho más. Dijo una vez uno de mis escritores predilectos franceses León Bloy, perdóneme que lo diga, no es por pedantería, pero en francés suena muy hermoso: "Il n'y a qu'une tristesse et ne doit pas être saint": 'No hay más tristeza y es la de no ser santo'. Hubiera querido tener la gran alegría de Francisco de Asís, de ser Santo como él y haberme brindado a Dios y a mis hermanos como él se brindara.- Quédese tranquilo que la gente ya tiene ese concepto sobre usted.- La gente es demasiado buena. Yo les agradezco. Les digo que les quiero mucho y que quisiera haber hecho mucho más por este Gualeguaychú donde Dios me ha regalado la existencia.La entrevista puede verse en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=PPeLdKBInjA&feature=youtu.be
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